Hacer algo distinto fue lo que motivó a Carlos Matienzo Pisfil, ingeniero industrial de 24 años, para la creación de un juego de mesa basado en la ancestral cultura Mochica. ‘Muchik’ es el nombre del juego que pretende satisfacer una brecha en un mercado turístico lleno de souvenirs como joyas, telas o llaveros. Actualmente está a la venta en los principales museos de Lambayeque.
Una vez con la idea rondando en su cabeza, Carlos Matienzo fue madurando la creación de ‘Muchik’ a través de diferentes reuniones con amigos. La duración total del juego, el turno de cada jugador, la cantidad de cartas, el espacio del tablero, entre otras características de funcionalidad fueron las que el joven ingeniero fue perfeccionando con el tiempo.
Coincidentemente, Carlos Matienzo llevó un curso en la universidad donde se manejaba la viabilidad económica y técnica de un proyecto. Esto resultó en una excusa para empezar una investigación de mercado.
“Un tío que está metido en el tema artesanal me dijo que en otros países se aprovecha bastante la iconografía y datos culturales. Para esto ya tenía la idea del juego avanzada y este curso me pedía algo innovador, entonces mezclé los dos conceptos y lo aproveché para hacer los cálculos que necesitaba”, comenta.
BASE DEL JUEGO
El juego fue pretendido como una patente nueva que resalte algunas de las historias más conocidas de las culturas ancestrales. En este caso, Carlos Matienzo basó la historia del juego en la obtención del Spondylus princeps o mullu, que es una concha con la que los mochicas fabricaban joyas para la élite.
‘Muchik’ consiste en que los jugadores tienen que alcanzar el mullu y llevarlo al pueblo mochica. Los jugadores que no tengan el mullo deben alcanzarlo e ir peleando con su poseedor para quitárselo. El juego también consta de objetos que representan los principales elementos mochicas y otorgan ciertas habilidades a los jugadores. Además, existen cartas especiales de objetos usados por pobladores mochicas como la zampoña.
El juego busca que el turista se lleve una parte de la cultura como entretenimiento diferente a otros productos.
“Lo que vende es eso. Quizá las joyas y la ropa venden un poco más de estética, el souvenir es un adorno que indica el lugar donde viajaste, pero llevar entretenimiento es algo que puede compartirse con la familia”, asegura.
Las fichas del juego fueron inspiradas en diferentes pobladores de la cultura Mochica como la tejedora, el recolector de caracoles, el cazador de venados, el guerrero y un brujo chacchando coca, como si fuesen estos los que viven la experiencia del juego.
Para las cartas se usaron las fieras de la cultura, así como los pallares para los dados, haciendo referencia a la escritura pallariforme de los mochicas, dándole un matiz regional.
Menciona que para el diseño del tablero se usaron escenas de fiestas, de canto, de batallas y pesca, haciendo alusión a que se puede encontrar a los ciudadanos ejerciendo sus actividades en el recorrido.
VERSIONES
La primera fue la versión estándar, que tiene a los pobladores representados en las fichas del juego orientado al público en general por los colores y el plastificado.
Asimismo existe una versión de lujo plastificada en mate que cambia a los pobladores de la fichas por láminas de cobre repujado y resinado a mano, dándole la apariencia de unas joyas.
“Estas fichas en un principio se hicieron en cobre quemado, cobre pulido y bañadas en oro para quienes buscaban algo más refinado”, cuenta.
Tan solo en la versión de oro se hicieron siete ejemplares a diferencia de la estándar donde se produjeron 500 ejemplares, vendiéndose en hasta la fecha más de 300.
Por otro lado, ‘Muchik’ también tiene una versión de bolsillo como parte de una estrategia de hacer un producto menos espacioso y más barato.
“La versión de cartas tiene el antecedente del juego de mesa, entonces se propulsa las ventas de este. El turista ve el grande y pregunta por él, pero a veces no es algo que se pueda llevar por el volumen y el precio que puede desanimar si no está dentro de su rango de gasto en el viaje. Entonces, optan por el pequeño”, cuenta Carlos Matienzo.
Se han impreso mil ejemplares en la versión de cartas.
Asimismo, la versión de tablero del juego, a diferencia de la versión de cartas, está traducida al inglés por ser el idioma universal.
‘Muchik’ está a la venta en el Museo Nacional Sicán, el Museo de Sitio de Túcume, el Museo Tumbas Reales de Sipán, el Museo Larco Herrera en Lima, en el Bazar Bettylú de Chiclayo y en la tienda de artesanía Trama Perú de Trujillo. De igual manera, se está en conversaciones para que se pueda adquirir ‘Muchik’ a través de las tiendas Britt Shop y Qala.
Carlos Matienzo piensa seguir con la línea cultural ancestral peruana ampliando la gama de juegos existentes para cada cultura y relacionarlos como estrategia de venta, animando al turista a adquirir la colección. “Siempre teniendo en cuenta que el negocio es sectorizado, pues no puedes vender cultura Mochica en Cusco”, afirma.
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