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EL LENGUAJE DEL FUTURO: MARIANA COSTA

Escribe: Eco. Fernando Fernández Gil (*)
Edición N° 968

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Una persona de contextura delgada, trigueña y mujer era desconocida por muchos peruanos, sin embargo, se sentó entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama y el creador de Facebook, Mark Zuckerberg, y su vida cambió así como ella cambió la vida de muchas mujeres en situación de progreso pero sin los recursos necesarios para hacerlo.

 

Esta persona desconocida por muchos peruanos, cosa que no le debe quitar el sueño, se llama Mariana Costa y es fundadora de un emprendimiento social denominado LABORATORIA.

 

La noticia de que una peruana estaba sentada al lado de estas dos personas muy importantes despertó el interés de muchos peruanos y creo que es motivo de contar la historia de su emprendimiento y compartir algunos enlaces que los llevará a aumentar el conocimiento del trabajo que viene realizando con un equipo de personas que logran un impacto real y positivo en la vida de mujeres que quieren progresar y que no sabían cómo.

 

Un emprendimiento, iniciativa o empresa social es el resultado de encontrar una problemática en la sociedad y darle solución desde el mercado con alto retorno para quien está dirigido. No es una empresa tradicional donde el inversionista es el más beneficiado, al revés, y hasta podría decirse con retornos mixto.

 

Aquí se tiene como común denominador una problemática en la sociedad.

 

Mariana Costa encuentra el aliciente de lo que hoy es su empresa social, ahora muy reconocida en el mundo, estando en una conferencia como asistente que se realiza todos los años en Lima. En dicha conferencia escuchó a Vania Masías contar su experiencia desde el mundo de la danza y al salir empezó a organizarse y hacer realidad lo que ya tenía en mente.

 

Mariana se centra en la tecnología y el telón detrás de lo que vemos y usamos día a día, pues, programar y crear una red es difícil y escaso en nuestro país, por eso, se metió a cursos que había para comprender y aprender de lo que sería su emprendimiento.

 

Al ir a cursos sobre el tema se encontró con una realidad que era patrón en aquel momento, y es que, ese patrón era que todos los programadores web eran varones, solo una mujer: ella.

 

Laboratoria acepta en su programa de formación a mujeres, solo mujeres, que quieren progresar o de escasos recursos para prepararlas en el diseño y programación web, lo que es una telaraña de códigos, para luego insertarlas en el mercado y obtener ganancias exorbitantes para estas personas.

 

Con el apoyo de socios y empresas como Telefónica, Microsoft, Google, Concytec. Reconocimientos del mismo Google y la PUCP; y difusión en CNN y medios de comunicación de alcance global, Laboratoria, se ha ganado su espacio en el mercado de programación peruano con un valor agregado adicional y que lo diferencia del resto: La mujer peruana de escasos recursos para insertarlos en el mercado físico y digital.

 

En el supuesto que una mujer no tenga los recursos suficientes para costear un curso como los que dicta Laboratoria eso no es impedimento para que no se pueda capacitar a esa persona, pues, una vez terminado el curso y posicionado a aquella persona en una empresa con altos ingresos, esta, empieza a pagar retroactivamente el curso y asunto solucionado.

 

Eso es lo que diferencia a una empresa social con una empresa tradicional y que no vemos en el mercado lambayecano.

 

Y es que esta empresa social tiene su sede en Lima y está en Arequipa; además ha salido del mercado peruano y está presente en México y Chile, lo cual, debe causarnos alegría.

 

Laboratoria, para el año 2015, tuvo 130 egresadas, con un 60% de empleabilidad y 2.5 veces el ingreso de cualquier mortal en el mercado peruano.

 

La proyección, para el 2021, es de 10 000 egresadas, 70% de empleabilidad, 2.5 veces el ingresos de cualquier profesional y 100% de autosostenibilidad. Muy ambicioso e interesante.

 

Y qué de bueno tiene todo esto para que Barack Obama y Mark hayan tenido palabras gratificantes para Mariana y para todo el Perú, pues, justamente la formación de solo mujeres de escasos recursos para una profesión de varones con pagos retroactivos. Eso fue lo interesante o valor agregado como lo llamamos empresarialmente.

 

El caso de Mariana es ejemplar y de imitar, pues, muchos de nosotros y tú que me lees debes tener alguna idea que no te atreves a cumplirla por el simple hecho de no saber cómo hacerlo.

 

Nadie sabe cómo hacer las cosas. Nadie nace sabiendo. Mariana tuvo que buscar cursos relacionados a su idea y empezó a trabajarla con amigos y hasta pidió computadoras que le sobraban a sus amigos para iniciar todo.

 

Desde BASE UNO invito a no tener miedo al riesgo, invito a aventurarse racionalmente para lograr sueños como los de Mariana que la ponen en los ojos del mundo y pone al Perú también en esos ojos.

La empresa no es solo ganancia para el inversionista sino ganancia para la sociedad, una ganancia compartida que muchos no quieren o no tienen la noción de hacer.

 

Hay mucho por escarbar en el mercado local que ya estamos investigando desde la consultora para darles solución.

 

Es cuestión de tiempo.

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