La innovación es parte de las organizaciones, y pasó de ser una opción a una obligación. En el proceso de planificar, los gerentes y accionistas tienen que considerar invertir para conocer qué buscan los clientes. Además, saber cuáles son las nuevas necesidades que se observan en el entorno, y si es posible, crear un área de investigación, que tenga como objetivo desarrollar productos con una base de disruptiva.
Innovar será el camino para lograr atraer nuevos clientes y para evitar que se vayan los ya captados. Al ofrecer novedades en los artículos, las personas se sienten motivadas de comprarlos. Ello repercute directamente en el flujo de caja, a través de la generación de ingresos. Sin embargo, hay que invertir y determinar la metodología a aplicar de todas las variantes que existen. En el presente artículo, explicaré una de ellas denominada Design thinking.
Rápido y sencillo
El Design thinking o pensamiento de diseño, lo defino como un método rápido y sencillo de aplicar por parte de los colaboradores de una empresa, que busca generar nuevos proyectos o productos innovadores, que satisfagan necesidades actuales que se rigen en el entorno.
Para aplicarlo, se deben seguir una secuencia de cinco pasos, que inicia con la empatía. Este proceso busca conocer a los potenciales clientes, para ello, hay que investigar los gustos, los requerimientos, las preferencias en la vida diaria de las personas y, para lograrlo, hay que ponerse en sus zapatos.
La segunda fase, comprende la definición. Teniendo una gran cantidad de información obtenida al momento de empatizar, ahora se debe de realizar la tarea de selección. Y cómo elegir es la interrogante, pues se prioriza realmente lo útil y que aporte valor para el proyecto a invertir, o al producto que se va a desarrollar.
Ideas innovadoras
Idear, es el tercer proceso. La finalidad es generar la mayor cantidad de ideas innovadoras que podamos, cumpliendo con el requisito de satisfacer las necesidades y dar solución a problemas identificados en la primera etapa. Por lo tanto, las dos reglas que considero claves son: mientras más opciones, mejor; y la segunda, no descartar ninguna, aunque parezcan estrambóticas, alocadas o ilógicas, pues hay la posibilidad que justamente sea una de ellas la que se elija al final.
Después de contar con varias ideas, hay que seleccionar las principales que consideremos tienen mayor potencial, para ingresar a la etapa de prototipado, en la cual debemos hacer realidad ese concepto. Los materiales utilizados son los de más bajo presupuesto, pueden ser papel y lápiz, y dibujar lo que tenemos en mente. También emplear cartones, colores y plumones para armar algo. A su vez, se puede trabajar de manera digital, como una web beta. La última etapa, es el testeo del prototipo con el público objetivo. Se busca recibir feedback para mejorar. Teniendo implementadas todas las correcciones, el resultado será una solución real al problema que estamos resolviendo.
Amigos emprendedores, los invito a aplicar el design thinking pues les ayudará a encontrar el producto ideal para ser comercializado.
(*) MBA, consultor, mentor y catedrático. Especialista en Gestión Empresarial e Innovación.
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