Sube!

Gasco en sus últimos nueve meses y Chiclayo con dolor de parto

Escrito Rosa Amelia Chambergo Montejo (*)
Edición N° 1243

Faltan nueve meses para que el alcalde de Chiclayo, Marcos Gasco Arrobas, deje la gestión municipal. Gasco dejará el gobierno, pero su nombre seguirá ocupando las primeras planas, porque las investigaciones en su contra sin duda traerán más de una sorpresa. Eso sí, siempre y cuando el Ministerio Público pise el acelerador y no dilate los procesos como actualmente lo hace la fiscal Karim Ninaquispe Gil, de la Fiscalía Anticorrupción de Lambayeque.

El nombre de la fiscal Ninaquispe parece ser una suerte de búmeran para Marcos Gasco. ¿Recuerdan el caso de Veolia, relacionado al alquiler de compactadoras? Pues es la fiscal Ninaquispa la que “investigó” el amañado proceso de contratación desde el 2019 y, cómo es la vida, nuevamente Marcos Gasco vuelve a tener problemas con compactadoras, esta vez por una compra infructuosa. ¿El letargo de su investigación dejará descansar tranquila a la fiscal? Solo Dios y ella lo saben.

Veolia fue el primer gran escándalo de la gestión del autoproclamado salvador de Chiclayo. Contraloría estableció perjuicio económico y la fiscal cerró la investigación en octubre del 2021. Sin embargo, aún no hay acusación o pedido de sobreseimiento. La demora debe ser cuestión del clima. Otra justificación no existe.

Así, revestido de una singular suerte para no ser alcanzado por la justicia, el alcalde llega a los 39 meses de gestión, tiempo en el que ha sido bastante elocuente para responder a las críticas justificadas por la pobreza de su plantel técnico y la incapacidad mostrada para la administración de recursos.

Con todos los problemas que tiene Chiclayo, Gasco se dio el lujo de gastar en el 2019 solo el 20.8 % de los recursos destinados a proyectos de inversión (obras públicas); en el 2020 el 17.7 % y el año pasado el 33.9 %. ¿Con esos indicadores infla el pecho el bachiller en Economía, flamante presidente de la Asociación de Municipalidades del Perú - AMPE? Cualquier empresa familiar ya lo hubiera expectorado por inepto.

Gasco es el alcalde sin plan y con mucho verbo. Exaprista y luego candidato de un partido que en Lambayeque ha terminado con más líderes procesados que gobernando. Acostumbrado a un trato sin modales, como el mostrado contra la prensa y los propios integrantes del concejo municipal, ha dado varias muestras de autosuficiencia que poco o nada le ha ayudado a realizar un gobierno, aunque sea, modestamente eficiente.

“Seré el mejor alcalde del Perú”, ha dicho y lo ha repetido tantas veces que, como si aplicara la psicología inversa, ha terminado siendo todo lo contrario. Bachiller en Economía que lejos de promover el uso racional y responsable de los recursos municipales los ha gastado en más de dos mil 500 contrataciones por locación de servicio, que le representan a la comuna más de 15 millones en sueldos. Solo en sus funcionarios, a los que les subió el sueldo para “estimularlos” a trabajar, el gasto supera los cinco millones.

Reputado político y “exitoso” empresario que trajo a los extrabajadores de su restaurante en Lima a trabajar en la municipalidad con sueldos de hasta ocho mil soles mensuales, beneficiando al bartender, al mozo, a la asistente… ¡Todo un experto en gestión!

Privilegiado personaje que no dudó en nombrar a sentenciados y prófugos como funcionarios inaugurales de su gestión; al que le ha inflamado el pecho de orgullo poner adoquines en la calle Elías Aguirre en un paseo sin mayor atractivo que las lagunillas que se forman después de las lluvias por errores en el diseño.

Gasco es, con el perdón de los anteriores, uno más de los que pasa la lista de los alcaldes incapaces, si acaso aquello le resulta suficiente. ¿Cómo hará ahora que se juega los descuentos en el gobierno, presidente de la AMPE y ha sido admitido como integrante del directorio de la Autoridad Portuaria Regional? Por cierto, para llegar a este último cargo le valió su experiencia en gestión pública, esa que tuvo en el Agrobanco, cuando fue colocado porque es hijo con estrella.

Es probable que al terminar su período, Gasco vuelva a caminar por la alfombra roja, pero de los tribunales y ahí sí cantará con gusto, como lo hizo esta semana en el Parque Infantil. “Llenarme de ti, llenarme de ti…”, le ha cantado Gasco a Chiclayo. La justicia, sin duda, le responderá: “Hoy tengo ganas de ti”.

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