Sube!

Los errores, y aciertos de Pedro Castillo en 100 días de gobierno

Escrito Rosa Amelia Chambergo Montejo (*)
Edición N° 1229

Se han cumplido 100 días desde que asumió el Gobierno el presidente Pedro Castillo Terrones. Sin duda este tiempo sirve para mencionar los aciertos, errores y horrores que desde el Ejecutivo el profesor del sombrero ha cometido y son una muestra clara de las debilidades y amenazas que tiene este régimen que según los entendidos no concluiría su quinquenio para el que fue elegido.

No es irresponsable señalar que cada día la ineptitud, mediocridad y falta de conocimiento acompañan no solo al mandatario, sino a quienes en su mayoría lo acompañan.

Si bien resulta un período corto para ver grandes resultados, es tiempo suficiente para tener un concepto de lo que muestra el mandatario: Ha demostrado en estos más de tres meses que no cuenta con liderazgo, no tiene equipo de trabajo, no tiene una visión clara de lo que significa gobernó un país con más de 33 millones de habitantes, no ofrece confianza a la comunidad política, social y económica y cada día nuestra posición internacional está en riesgo permanente.

Cuando afirmo que le falta liderazgo creo no estar equivocada, pues no ha logrado establecer un equipo que le de gobernabilidad al país, no hay tranquilidad y menos estabilidad, ello se refleja en la situación económica interna y en la calificación que nos dan como país, estando en la situación de riesgo y vulnerabilidad desde que este gobierno asumió la conducción de país.

Hemos presenciado cuántos ministros ha cambiado en tan corto período gubernamental, somos testigos del silencio con que se conduce el presidente, su falta de capacidad para hablar con los medios de comunicación o para enfrentar políticamente los errores o desaciertos cometidos desde que supo conduciría los destinos del país. Demuestra hasta hoy que no es un líder.

Al jurar como presidente, ni siquiera conocíamos quiénes integrarían el primer Gabinete, de allí la imposición de su Partido Perú Libre al designar a Guido Bellido que nos llevó a días tensos desde la Presidencia del Consejo de Ministros, recordamos la confrontación permanente que instaló inmediatamente se conoció de su nombramiento, los partidarios de Castillo y Cerrón sabían del perfil contestatario, investigado por el delito de apología del terrorismo y sin conocimientos de gestión pública que poseía Bellido. Las mujeres sentimos una desazón dolorosa al saber de la poca presencia de mujeres en el primer Gabinete, recordemos que de los 19 ministros solo 2 mujeres estuvieron en la PCM.

Después de dos meses en que fracasó Bellido, fue reemplazado por Mirtha Vásquez, expresidenta del Congreso, conocida por su actitud dialogante y defensora de los derechos humanos. Junto con ella, se cambiaron a tres ministros. Uno claramente comprensible: Cultura; y dos sin mayor explicación: Educación e Interior, cuyos sucesores inmediatos no superaron los estándares esperados. A tal punto que el titular del Interior fue reemplazado antes de cumplir un mes en el cargo y por el que Vásquez estuvo dispuesta a dejar la presidencia de la PCM si Pedro Castillo no lo renunciaba.

Si bien el cambio del presidente del Consejo de Ministros ha sido positivo, no es suficiente. Y no lo es porque se requiere de un claro liderazgo del presidente que luego de 100 días no se evidencia.

La política de Gobierno ha sido aprobada y publicada el 16 de octubre último, a través del Decreto Supremo 164-2021-PCM y es la base por la que se presentó la premier ante el Congreso el pasado 25 de octubre. Esa política es la que sintetiza las prioridades de gobierno para el período 2021-2026.

Es innegable que este Gobierno tiene muchos aspectos  por mejorar, pero es hora de asumir compromisos serios y no anuncios improvisados. Urge una gestión gubernamental con conocimientos, con gente técnica.

Se reconoce que el Congreso de la República con el liderazgo de María Antonieta Alva haya tendido puentes con el Ejecutivo que no ha sabido aprovechar el presidente Castillo, por lo que es de emergencia haya un trabajo coordinado para la gobernabilidad de nuestro país de allí que es necesario un programa claro con un presidente líder que transparente todos los aspectos de gobierno.

Es justo también destacar los aciertos y considero que entre los que podemos rescatar está la  continuidad del proceso de vacunación y el no haber cambiado a los funcionarios que venían trabajando en el Ministerio de Salud. Se adoptaron decisiones en función de la emergencia sanitaria sin distingos políticos, todo lo cual viene salvando vidas.

También se cuentan las ratificaciones de Julio Velarde en la presidencia del Banco Central de Reserva y de Luis Enrique Vera Castillo en la jefatura de la Superintendencia de Administración Tributaria – SUNAT- donde se ha privilegiado en este último funcionario su trabajo de carrera. La designación de Óscar Maúrtua, diplomático de carrera, en la Cancillería y la propia Mirtha Vásquez como primera ministra, una política de izquierda moderada, distinta a su antecesor, de prudente performance cuando presidió el Congreso.

Sumado a ello considero y hay que cuidar este logro hasta hoy, pese a ciertos discursos extremistas, es que el Perú sigue siendo un Estado Constitucional de Derecho en donde se respetan las “libertades”, los derechos y las garantías de las personas. Así, tenemos que existe la libertad de expresión, se pueden abrir y cerrar cuentas bancarias, no hay control de precios como en otros países, estos derechos adquiridos en un país libre y democrático debemos cuidar por nuestro presente y futuro.

Y si tenemos que subrayar desaciertos es el permanente anuncio –gracias a Dios aún no materializados- de deshacer lo andado en reformas de Estado en educación y transporte público, con declaraciones u ofrecimientos de los ministros del ramo, pretendiendo el nombramiento directo de docentes contratados en oposición a la meritocracia y de amnistiar papeletas de tránsito y extender autorizaciones de ruta a combis, cúster y buses por diez años en Lima y el Callao, además de remover a las cabezas de los entes fiscalizadores (ATU y Sutrán). Es decir desarrollar “contrarreformas” que indudablemente nos llevarían a un atraso en estos logros que aún se tienen que seguir perfeccionando.

Un desacierto es su improvisación en los discursos , su poca transparencia, un jefe del Estado que en 100 días no ha concedido una sola entrevista a la prensa, un pésimo manejo de las crisis políticas y “ausencia de control de daños”, por ejemplo los anuncios de estatizaciones y lo ultimo es la grosera intromisión y falta de respeto a nuestras Fuerzas Armadas al querer imponer ascensos para favorecer a los amigos de sus paisanos chotanos, esto es inconcebible e inaceptable y además nombrar como jefe de SUTRAN a una tendera denunciada por robos, sin que se ejerza el mínimo control con quienes deban asumir funciones gubernamentales. 

Sin duda hoy estamos frente a un gobierno debilitado que nos sigue poniendo como país en riesgo para los entes económicos internacionales y con una alta preocupación por parte de todo el país que mira con asombro lo que nos está ocurriendo.

El Congreso tiene una tarea de sentar un firme precedente en el país, tenemos un presidente que no está demostrando conocimiento, capacidad, transparencia en el manejo del país. No se a dónde vamos, pero antes que la crisis se acentúe es necesario preguntarnos ¿a dónde iremos y hoy se corrige todos estos errores iniciados desde el 28 de julio?...

¿Esperaremos 100 días más para repetir más de lo mismo?

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Directora - Editora

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