La ejecución del proyecto del Terminal Portuario de Lambayeque, entre las costas de Puerto Eten y Lagunas, es uno de los más grandes anhelos del departamento, con un impacto que no se limita únicamente a nuestra jurisdicción, sino que también sería beneficioso para toda la macro región nororiental, desde Cajamarca hasta Loreto.
Sabido es que durante la gestión del exgobernador Humberto Acuña Peralta se realizaron importantes gestiones hacia la concreción de tan importante obra. Expresión ha tenido marcadas discrepancias con la gestión de Acuña Peralta, pero no por ellas podríamos desconocer los pasos dados, camino que, lamentablemente, no han tenido continuidad.
Cuando la administración Acuña Peralta inició en el Gobierno Regional de Lambayeque se tomó la acertada decisión de crear la Autoridad Portuaria Regional – APR, y de concursar y ejecutar los estudios para la elaboración del Plan Maestro del Terminal Portuario, trabajos de campo y gabinete, que permitieron recorrer toda la franja costera departamental y las aguas de nuestro litoral para determinar aspectos fundamentales como el calado, corrientes, arenamiento y otras variables que dieron como resultado la ubicación exacta en la que se debería construir la megaobra.
En función de dicho plan es que se estimó la inversión de 600 millones de dólares para la realización de los trabajos, en dos etapas a fin de concretar las instalaciones que permitiesen la salida de minerales y granos por las costas de Lambayeque.
Con esa base, se insertó a Lambayeque en el Plan Nacional de Desarrollo Portuario y la Autoridad Portuaria Nacional reconoció la importancia y necesidad de construir una infraestructura de este tipo en nuestras costas. Antes de ello, no se tenía tal reconocimiento, lo que mantenía al departamento fuera del mapa de inversiones relacionadas a puertos.
Tal proceso fue además provechoso para Lambayeque debido a que se consideró al Terminal Portuario como una obra de interés nacional, ampliando las posibilidades de inversión.
Ya en el último tramo de la gestión de Humberto Acuña se logró que el Ministerio de Transportes y Comunicaciones considere al Terminal Portuario en su Plan Multianual de Inversiones, encargándose a Proinversión la promoción nacional e internacional del proyecto, a fin de conseguir postores interesados en la realización de la obra.
Sin embargo, al iniciarse la administración de Anselmo Lozano Centurión uno de los primeros blancos fue la Autoridad Portuaria Regional, al punto de dejarla sin presupuesto, lo que conllevó a su desactivación, y, en consecuencia, dejar al gobierno regional fuera del impulso de tan importante obra.
¿Celos?, ¿mezquindad?, ¿falta de visión?, ¿ignorancia? No es sencillo establecer las razones que llevaron a Lozano Centurión a tomar decisiones tan erradas respecto al Terminal Portuario, situación que se agravó al dejar inactivo el directorio de la APR, pues no se designó al representante del gobierno regional, con perfil calificado, para completar la terna de la entidad técnica.
A ello se suma que Lozano Centurión se negó a firmar el convenio de trato directo entre el gobierno regional y la Fuerza Aérea del Perú para cesión definitiva de las más de cinco mil hectáreas del área de influencia del terminal, donde, entre otras obras, se debería instalar el nuevo parque industrial de Lambayeque.
Lo preocupante es que en el último año y medio no se ha avanzando nada respecto a la gestión de la obra. Si bien la promoción de la inversión está a cargo de Proinversión, es urgente que el gobierno regional y las fuerzas vivas de la sociedad lambayecana, como ya se hizo hace algunos años, trabajen juntos para alentar la ejecución del proyecto, necesario para garantizar la competitividad productiva, laboral, industrial y económica de nuestro departamento.
Ojalá y las autoridades puedan replantear qué rol quieren jugar en la historia y entiendan que el Terminal Portuario es necesario y, por lo tanto, deben poner su mayor esfuerzo en impulsar su realización.
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Directora / Fundadora.