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EL PERIODISMO EN LA PANDEMIA: LA RESPONSABILIDAD DE INFORMAR CON HECHOS REALES

Escrito Rosa Chambergo Montejo
Edición N° 1173

Jamás imaginé trabajar periodísticamente en una pandemia, ni mucho menos atravesar una crisis sanitaria en la que miles de peruanos, y particularmente lambayecanos, han perdido la vida por el COVID -19. Han sido y siguen siendo meses en los que trabajamos enfrentando unas serie de situaciones riesgosas para cubrir la información y en el mismo nivel preguntándonos siempre ¿Cómo podríamos los periodistas verificar la información errónea sobre el COVID-19?, ¿Cómo es que los memes que proclaman curas milagrosas, las estadísticas engañosas y otros tipos de falsedades ampliamente difundidas perjudican a las sociedades y constituyen una amenaza a la salud pública? ¿Cómo pueden los periodistas mantenerse seguros mientras informan sobre esta pandemia sin precedentes?

Durante los meses de marzo, abril, mayo y junio era lamentable ver pacientes fallecidos en espera de su sepultura, tirados en los pasadizos de los hospitales, aguardando a ser cremados y con la respuesta de que este sistema había colapsado, que no había capacidad para este servicio. Pero también es muy doloroso tener que informar sobre algunos pobladores de diversos distritos que se oponían a que los fallecidos sean enterrados en los cementerios de poblados como Pimentel, por ejemplo, donde no permitían que se dé sepultura a quienes habían fallecido a consecuencia del COVID -19

Entonces los periodistas que trabajamos en Expresión nos preguntamos cómo informar a la comunidad estas decisiones cuestionables, porque no solo era asumir el dolor que les causó a sus familiares el fallecimiento de sus seres queridos, sino también el de no poder sepultarlos.

Poco a poco, informándonos, capacitándonos a través del internet, fuimos adquiriendo los conocimientos e instrumentos necesarios para cubrir la crisis sanitaria que nos sigue afligiendo y así dar sentido al gran flujo de desinformación descrita a través de las redes sociales. Teníamos que ir combatiendo la ‘infodemia masiva’ que se había apoderado de miles de personas.

Hasta hoy tenemos que estar descifrando la desinformación sobre el COVID-19, la enorme cantidad de falsedades que crea confusión sobre la información científica, lo cual tiene un impacto inmediato en cada persona.

Sin duda, los periodistas estamos constantemente debatiendo sobre la actual ‘infodemia’ que acompaña a la crisis sanitaria, la misma que nos ha hecho más conscientes de que los y las periodistas somos amplificadores de la información y debemos ser muy cuidadosos con lo que informamos o citamos.  Si no lo hacemos, definitivamente estaremos causando  más daño que bien.

Creo que la mayoría de periodistas que estamos en esta lucha constante contra la ‘infodemia’ lo que buscamos es información probada para ayudar a la población de manera profesional. El trabajo es arduo y complejo, pero no imposible.

A través de los medios podemos formar a nuestra comunidad con hechos verificables, comprobables, con estadísticas ciertas, con consejos fundados, como el que hemos realizado en Expresión, pidiéndole a la comunidad respetar los protocolos establecidos para combatir el Covid-19, como lavarnos las manos continuamente con agua y jabón, usar de manera permanente la mascarilla, cuidar el distanciamiento social y no medicarse solos, sino hacerlo a través de la asesoría médica.

Esta pandemia ha permitido a quienes trabajamos en Expresión resaltar el valor primordial de la verificación de los hechos, haciendo uso de las herramientas necesarias para la constatación de la información que, como práctica profesional, el periodismo nunca debe dejar de lado. Tenemos que esforzarnos continuamente para cumplir con nuestro trabajo de cobertura en medio de una crisis como la pandemia que hoy vivimos, en la cual se ignoran numerosas cosas, ya que muchas veces carecemos del tiempo para  leer, comprender y supervisar la compleja y cambiante información científica. Sin embargo, equivocarnos es conducir a la equivocación a miles de personas que nos siguen a través de nuestros medios de comunicación y, por efecto multiplicador, inducir al error a muchos ciudadanos.

Esta pandemia nos hace reflexionar de lo importante que resulta la especialización de nosotros como periodistas en diversos temas como el periodismo científico y de salud, que permitiría orientar mejor a la población cuando se trate de cubrir una crisis sanitaria como la pandemia por el Covid-19.

Esta crisis sanitaria exige que los periodistas que cumplamos protocolos más rigurosos sobre la comprobación de hechos y tengamos un enfoque más cuidadoso para hacer frente a las noticias falsas. Todo ello exige que vayamos directamente a la fuente de la información, a los especialistas, a los que manejan directamente las estadísticas, para de esa manera transmitir información real.

Durante la pandemia cumplimos una labor importante al frente de las compras del material de bioseguridad como las mascarillas que adquirió la GERESA, durante la gestión de Ordemar Vásquez, y que constituían un escándalo tanto en la calidad del material como en el precio. Nuestra información documentada llevó a la Fiscalía Anticorrupción a intervenir de inmediato. Los y las periodistas somos profesionales fundamentales para mantener informados a los ciudadanos, haciendo que los gobiernos rindan cuentas de su respuesta a la pandemia y proporcionando hechos verificados sobre la emergencia en tiempos de desinformación. Es lo que nos queda como resultado de trabajo en los días más álgidos de la pandemia.

Nunca olvidemos que la exactitud y la eficacia de las noticias o informes que transmiten los y las periodistas pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Yo estoy agradecida de trabajar con un equipo muy ético, informado y que sabe discernir de manera profesional cómo, cuándo, por qué y dónde debe ser privilegiada la información. Hemos entendido que esta pandemia nos exige promover la salud, mantener a nuestra comunidad segura y servir a los más vulnerables. Esto creo ha marcado la diferencia de nuestro trabajo periodístico.

Gracias a nuestro público lector por seguirnos, ahora por pandemia con nuestra edición impresa de Expresión de manera mensual. Gracias a los miles de ciudadanos que nos siguen a diario durante la transmisión de cuatro ediciones de Expresión, conectándonos con Lambayeque, el Perú y el mundo. Su audiencia nos hace vigentes y permite que hayan instituciones que apuesten por nuestro trabajo informativo, a pesar de la grave crisis económica que atravesamos.

Esta fecha sirva para recordar a los viejos maestros del periodismo, a los que pasaron por esta casa periodística y a los que integran el equipo de Expresión como Lena Chambergo Montejo, Daniel Vera Vera, Javier Onofre Bances y a nuestra coordinadora Mónica Nuñez. Que Dios nos mantenga sanos, que nos guíe para poner siempre en práctica los valores sagrados como comunicadores, porque como dijo alguna vez el maestro del periodismo Edmundo Cruz, “el periodista no es cualquier fulano, el periodista es el profesional de la información. Si se equivoca un periodista, se equivocarán miles de ciudadanos”. Nuestra responsabilidad es muy grande.

Vendrán tiempos nuevos después de esta pandemia, vendrá un reencuentro con viejos y nuevos colegas periodistas y será para agradecerle a Dios por darnos vida, salud, trabajo y familia.

Mi abrazo y deseo de paz, entendimiento y fe  para los familiares de entrañables periodistas como Luis Gonzáles Llontop, Gilbert Espíritu García y Ricardo Cervera Niño, que partieron a la patria celestial, durante esta pandemia y a quienes no pudimos despedir como hubiésemos querido hacerlo.

Entre tanto, sigamos ejerciendo con responsabilidad la tarea de informar en pandemia los hechos reales que se viven en esta emergencia sanitaria.

Paz y Bien en el Día del Periodista, 1 de octubre.

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