Estamos solo a unos días de tomar la más sabia decisión por el bien de Chiclayo, contratar a una persona que puede ser un varón o mujer y encargarle la responsabilidad de gerenciar la más grande empresa que tiene Lambayeque. Sí señores, esa empresa se llama Chiclayo.
Los socios de la empresa son 635 mil 73 ciudadanos, quienes elegirán en las urnas, el 7 de octubre, al alcalde de Chiclayo, debiendo decidir entre quince candidatos. Ellos son: Rafael Antonio Aita Campodónico de Alianza Para el Progreso; Janet Cubas Carranza de Juntos por el Perú; Marco Gasco Arrobas de Podemos por el Progreso del Perú; Martin Cabrejos Fernández de Perú Nación; Francisco Aspíllaga Muñoz de Todos por el Perú; José Cayao Paico de Perú Libertario; Jaime Contreras Rivas de Fuerza Popular; Francisco Gálvez Tineo de Democracia Directa; José Gonzales Ramírez de Solidaridad Nacional; Maribel Llamosa Quiroz del Partido Popular Cristiano; Michael Llontop Ruiz de Peruanos Por el Kambio; Enrique Maeda Ascencio de Primero Lambayeque; Rodolfo Ramírez Gonzales de Perú Patria Segura; Luis Felipe Romero Peña de Somos Perú y Adalberto Vizconde Linares de Vamos Perú.
Todos los candidatos nos han presentados sus hojas de vida y además su Plan de Gobierno Municipal.
He escuchado y leído a la mayoría, y debo precisar que de los 15 candidatos cinco están socializados con la problemática de la ciudad y tienen la noción de cómo pueden solucionar cada dificultad que nos agobia en los aspectos de la limpieza, desorden vehicular, comercio ambulatorio, ornato, recreación, programas sociales, saneamiento, deuda y obras municipales.
Creo que estamos en la situación a donde hemos llegado por la falta de concertación, de diálogo y de visión. Si los quince candidatos hubieran arribado al consenso de dos listas, hoy en día la población hubiera decido mejor, analizado las hojas de vida y también enterado de lo que contienen los Planes de Gobierno.
Para dirigir la ciudad se necesita al mejor gerente, a quien como persona, profesional y ciudadano de manera coherente haya demostrado ser bueno, con la suficiente capacidad moral y profesional para dirigir esta provincia y establecer un punto de quiebre de lo que ha sucedido hasta hoy y lo que vendrá desde el 1 de enero del 2019.
Si miramos a Chiclayo como empresa, su rentabilidad sería brindar la mejor calidad de vida para sus socios, que son sus pobladores. Deberemos entonces tomar la sabia decisión de contratar al mejor gerente y el mejor debe tener los méritos para administrar la casa municipal y resolver de manera inmediata uno a uno los problemas que nos rebasan, que nos postergan, que nos quitan autoestima y que, como es lógico, nos detienen de muchas formas.
Por ello considero que entre los candidatos con mayor conocimiento y preferencia electoral está el poder de decisión de los electores para cambiar nuestra historia municipal. Un voto bien pensado, una elección bien hecha, una contratación que nos lleve a trazar la ruta del ordenamiento, desarrollo, crecimiento y sostenibilidad.
Queda claro que no podremos hacerlo todo en los próximos años, pero también es cierto que desarrollando un flujo de caja en el que se transparente todo gasto e inversión será posible solucionar los problemas de inseguridad ciudadana, limpieza, mercados, tránsito, obras prioritarias de la ciudad, motivando a que los socios o vecinos paguen sus tributos y respalden toda acción que desde el ente municipal se adopte.
Hoy en día el municipio chiclayano pierde muchos millones de soles, por falta de transparencia, de autoridad, de servidores eficientes, de obras visibles, teniendo muchas fortalezas y oportunidades para la captación de recursos que hagan posible una ciudad piloto del desarrollo del norte.
Solo por el tratamiento de residuos sólidos nuestra ciudad podría estar recibiendo millones de soles para invertirlos en mejorar nuestra infraestructura provincial, pero si además ordenamos el tránsito de toda la provincia y se edifica el ansiado Terminal Terrestre postergado hace más de 20 años, empezaríamos a acrecentar la fe que sí es posible el cambio por la actitud de quien asuma la responsabilidad de representarnos a todos los vecinos chiclayanos.
No dudo en afirmar que Rafael Aita Campodónico, Marco Gasco Arrobas, Martin Cabrejos Fernández y Janet Cubas Carranza, como la primera mujer en ubicarse en un lugar expectante en la preferencia del electorado, tienen todas las condiciones para gobernar la ciudad.
A pesar que esta ha sido una campaña atípica por los motivos políticos que estamos viviendo y también bastante austera, debo señalar que ello les ha permitido caminar y recorrer los diversos pueblos jóvenes, asentamientos humanos, distritos, urbanizaciones y diversos lugares de Chiclayo, en los que han conocido más las carencias de los más pobres.
Yo sé por quién votar, lo que me preocupa es la mayoría de personas que no tiene fe, que está decepcionada, que no cree en la clase política; los jóvenes que por primera vez acuden a las urnas y que viciarán o votarán en blanco.
Como creyente quiero invocar a Dios para que Él nos bendiga y guíe para decidir bien, no podemos equivocarnos. Chiclayanos contratemos al mejor ustedes y yo decidiremos si se sienta en el sillón edil una alcaldesa o un alcalde.
tando con pintura lavable. La obra se realizó gracias al apoyo del Comando Conjunto del Ejército.
El Ejército invirtió aproximadamente 10 mil soles para los cambios y mejoras del local. Los trabajos de remodelación duraron 42 días y se dio mantenimiento a los ambientes administrativos, la sala de espera, dormitorios y baños. Las mejoras se hicieron además para brindar una buena atención al pueblo ferreñafano.
“El local asignado por la municipalidad de Ferreñafe tiene 15 años, antes toda su construcción era de material rústico, pero gracias al comando se ha mejorado la infraestructura de la instalación militar”, declara.