Sube!

EL PUEBLO EN LAS CALLES

Escrito Rosa Amelia Chambergo Montejo
Edición N° 1073

Las marchas espontáneas, las que no tienen portátil, aquellas que no reciben ninguna dádiva, las que se hacen con la participación de ciudadanos de a pie, con conciencia, que se desinhiben para exigir acabar con la corrupción, con las malas prácticas que le roban las esperanzas a los más pobres, son las que hacen temblar a los poderosos de cuello y corbata que desde las altas esferas estatales delinquen años tras años por el equivocado espíritu de cuerpo que hacen malos peruanos.

 

En todo el país, amas de casa, estudiantes, profesionales, empresarios, maestros, autoridades y ciudadanos de a pie portando carteles, banderolas, pitos, megáfonos y volantes a un solo grito exigen: “No a la corrupción”, flagelo que hace perder al Perú más de 4,000 mil millones de soles anuales y que despoja a millones de ciudadanos de contar con servicios de agua, alcantarillado, hospitales, educación y mucho más.

 

Sin duda estamos viviendo una crisis política que desnuda en lo más íntimo el manejo de instituciones como el Poder Judicial, el Ministerio Público, el Congreso, Partidos Políticos e Instituciones como la ONPE donde se ha filtrado gente de la más dudosa conducta como José Cavassa Roncalla, quien fuera operador de la época fujimontesinista involucrado en las firmas falsas de Perú 2,000 y donde participó el señor Portillo recordado por su frase “papelito manda”. Sobre Cavassa se ha manifestado sería el autor intelectual de formalizar e inscribir en la Oficina de Procesos Electorales del Perú al Partido Político Podemos por el Perú del empresario y político José Luna Gálvez.

 

Escuchar a un magistrado  expresarse de la manera más vulgar, hiriente, despectiva sobre la violación de una menor es reconocer que el sistema judicial de nuestro país vive su más crítico momento. El juez Hinostroza, no solo debe pedirle perdón a su institución a la que ha manchado, debe pedirle perdón al país y ser separado de la administración de justicia. Hay la evidencia a través de audios en los que se involucra a administradores  judiciales en presuntos actos irregulares que deben ser sancionados como el caso del juez Wilder Ríos quien ostentaba el cargo de presidente de la Corte Superior de Justicia del Callao, hoy con prisión preventiva por 18 meses a quien se escucha pedir 10 verdecitos para favorecer a través del CNM  a un amigazo. 

 

Todo este escándalo ha traído abajo al Consejo Nacional de la Magistratura, la renuncia inimaginable hace año y medio del presidente del Poder Judicial Duberlí Rodríguez, la renuncia del Fiscal Supremo del Órgano de Control Interno del Ministerio Público, Víctor Rodríguez Monteza y por supuesto a la suspensión de labores del juez César Hinostroza el llamado “hermanito” que al parecer todo cuanto hacía y planeaba era a través del hilo telefónico.

 

¿Qué impacto en la economía del país, ha generado hasta el momento esta crisis?. Según lo señalado por Diego Macera, gerente general del Instituto Peruano de Economía, no hay ningún impacto negativo,  ha referido que  frente a las dificultades de tipo económico o político, los peruanos hemos demostrado ser resilentes.

 

Y como bien lo recordamos, algo así vivimos este año a comienzos de febrero y marzo con la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski a la presidencia de la República. Sin embargo si no se toman medidas urgentes como realizar las reformas pendientes en materia tributaria, laboral, así como la judicial, podríamos lamentar una situación adversa. 

 

Lo que sí es preocupante, es la pérdida de confianza en el Sistema de Justicia, esa equidad que exigen los litigantes cuyos procesos se honguean por años en el Poder Judicial en busca de fallos justos y de acuerdo a ley.      

 

Si debo precisar que por estos audios que acentúan la crisis política en el país no hay obras públicas o privadas de gran trascendencia, la Reconstrucción con Cambios, camina a paso de tortuga, estamos dando vuelta al año 2018 y la reactivación económica de la que se habló tanto por parte del Ejecutivo solo ha quedado como frase para la foto y el video.

 

El presidente de la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque Olivio Huancaruna Perales, el decano del Colegio de Ingenieros del Perú, Consejo Departamental de Lambayeque Carlos Burgos Montenegro, instituciones emblemáticas y representativas de Lambayeque han acompañado las marchas y protestas registradas en nuestra ciudad y han sido muy claros al referir que estos hechos cuestionables que involucran a administradores judiciales y políticos afectan la estabilidad de nuestro país. “Los inversionistas nacionales y extranjeros ahora no piensan dos veces lo hacen mucho más a la hora de invertir, porque empiezan a desconfiar y sospechan que sus inversiones están en riesgo, ellos en su razonamiento lógico refieren con razón, si no hay un sistema jurídico predecible, si hay corrupción en los fallos judiciales, obviamente se desalientan.  Entonces el resultado es menos trabajo, menos desarrollo y más pobreza”, señalaron a Expresión.

 

Tres marchas de protesta se han registrado en menos de un mes en Chiclayo, rechazando la corrupción. He leído carteles como: ¡Tú que estás mirando, también te están robando!, ¡No más corrupción!, ¡Fuera corruptos del CNM!, ¡Cierren el Congreso! , con otras arengas en la que los ciudadanos plasman su malestar por los momentos críticos que estamos atravesando.

 

La prensa internacional refiere que como peruanos no hemos  aprendió de las lecciones que dejó la corrupción durante el Gobierno del ex presidente Alberto Fujimori y seguimos presos de escándalos que amenazan con generar nuevos costos políticos.

 

Como sabemos nuestro país sufrió la secuela de su mayor escándalo de corrupción en el 2000, cuando el entonces presidente Alberto Fujimori fue destituido cuando tenía 10 años en el poder tras denuncias de soborno de funcionarios de su entorno. Fujimori debió cumplir su condena de 25 años de prisión por sobornos y abuso a los derechos humanos, sin embargo el menor de los Fujimori, Kenyi quien llegó al Congreso en la última elección presidencial, trazó estratégicamente una línea de trabajo para liberar a su padre, logrando un indulto que prácticamente le costó la presidencia de la República al ex presidente Pedro Pablo Kucynski, hoy investigado también por otros casos irregulares a su función pública.

 

Los extranjeros señalan tener “vergüenza ajena”, porque los peruanos no hemos aprendido las lecciones y estamos en una situación de regresión como la que estamos ahora viviendo.

 

Tenemos a cuatro ex  presidentes con sendos procesos de investigación, Ollanta Humala estuvo con prisión preventiva acusado por los fondos recibidos en campaña electoral, Alejandro Toledo por presuntamente haber recibido  una coima de 25 millones de soles y para el que se ha pedido su extradición,  Alan García investigado por diversos actos sospechosos durante el ejercicio de función pública.

 

Nuestro país, tiene una larga historia de escándalos de corrupción, tiene 38 puntos dentro una escala de 0 (sumamente corrupto) al 100 (muy transparente), según un informe de Transparencia Internacional difundido en diciembre del año pasado. Es posible que después de los audios que incriminaron a PPK, ahora a los jueces, fiscales y políticos esta ubicación seguramente se ha movido en el Índice de Percepción de Corrupción a nivel de Latinoamérica y afecta la imagen de Perú.

 

Por todo esto el pueblo peruano,  está decidido a seguir marchando y protestando, haciendo uso de su poder ciudadano, son las calles la trinchera del poblador común y corriente que siente empacho  de tanta  impunidad e injusticia por parte de instituciones como el Consejo Nacional de la Magistratura, la ONPE, el Poder Judicial y  Ministerio Público.

 

Es hora de refundar nuestro país, no tengo duda.. Esta es una exigencia, faltan tres años para celebrar el Bicentenario de nuestra independencia nacional. Querido lectores, no siempre seremos el país de las oportunidades perdidas tanto económica como políticamente. Esperemos que quienes tengan que hacerlo estén a la altura de todos los peruanos. Mientras tanto el pueblo toma las calles para sentar su protesta contra la corrupción.    

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