El abogado Lucas Rodríguez Tineo, recordado dirigente estudiantil de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, actual socio de la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque y exdirectivo de su par en La Libertad, pone el dedo en la llaga y analiza de manera descarnada la situación departamental, cuestionando el rol de las autoridades y también de las instituciones frente a los problemas que afectan a todos.
Rodríguez Tineo, magíster en Dirección de Empresas y en Administración por la Universidad ESAN, dialogó con Expresión compartiendo su óptica como ciudadano y empresario. Actualmente se desempeña como Gerente de Operaciones de la Agroindustrial Vallesol e integra el Consejo de la Escuela de Postgrado de la Universidad ESAN.
¿Cómo analiza la situación de Lambayeque y su desarrollo en el contexto macroregional?
Lambayeque ha tenido varias oportunidades para ser ejemplo de cómo lograr un gran desarrollo social y económico. Lamentablemente la mediocridad de su clase política, la debilidad de sus partidos y de las instituciones públicas y privadas ha incidido en el retraso de su desarrollo. A nivel regional, provincial o distrital no se observan obras relevantes para mejorar la calidad de vida de la población. Solo se gestiona parcamente lo existente y hay adormecimiento para emprender nuevos proyectos, eso explica el por qué en el índice de competitividad regional casi no nos movemos ni para arriba ni para abajo. Miren cómo se encuentra el antaño emprendedor distrito de José Leonardo Ortiz, parece que lo hubieran bombardeado y aún no hay indicios de su recuperación.
Miren cómo se encuentra el comercio, con varios mercados que continúan funcionando con altísimos niveles de desorden y entre basurales. Observen a la industria azucarera cómo sigue desangrándose con la anuencia de algunos jueces, que con sus administradores judiciales, en más de una década, solo han logrado el enriquecimiento de algunas personas y empeorar el patrimonio de esa industria, y hasta ahora nadie les dice que asuman sus responsabilidades por el daño que están ocasionando; no puede aceptarse que algunos representantes del Poder Judicial sean cómplices o promotores del aprovechamiento indebido de los recursos que son de los trabajadores y accionistas azucareros. Es el único lugar del Perú y del mundo donde las azucareras arrojan pérdidas, ya que en todas las demás obtienen buenas utilidades. Y para el colmo, una de las mejores oportunidades que ha tenido la región para su desarrollo articulado e integrador, se ha perdido.
¿A qué oportunidad se refiere?
Al caso del Proyecto Olmos. En una entrevista que me hicieron ustedes, publicada en diciembre del 2014, emití una opinión fundamentada en mi experiencia empresarial para aclarar la feria de promesas que se hicieron en su inauguración. Yo he sido uno de los fundadores del FEDEL en el año 1982, teniendo como bandera principal la realización del proyecto Olmos, y afirmo nuevamente que los lambayecanos fuimos traicionados, porque dimos tantos esfuerzos, horas de trabajo, luchas, paros, sacrificios de jóvenes y pobladores que sufrieron detenciones, golpes, etc. para que al final, nuestro primer presidente del FEDEL, como gobernante regional, y otros funcionarios, nos impusieran en el Proyecto Olmos un modelo de negocios claramente antidemocrático, excluyente y promotor del gran latifundio.
¿Por qué considera que el Proyecto Olmos ha sido excluyente si se hizo invitación a todos los empresarios para que compren las tierras?
En política como en economía las cosas se evalúan por sus resultados. Lo demás es demagogia. Las condiciones exigidas para acceder a las tierras estuvieron direccionadas para que ingrese exclusivamente la gran empresa, y ello explica que no haya ni un lambayecano en este proyecto, a diferencia del proyecto Chavimochic que sí alentó y promovió a los trujillanos para que lo aprovechen. ¿Acaso nosotros luchamos por Olmos para que una sola empresa se haga dueña de aproximadamente 16 mil hectáreas o para que cinco empresas acaparen el 80 % del proyecto? ¿Acaso luchamos para que en Olmos se instale un latifundio azucarero con un cultivo tradicional e hídricamente anti técnico y que genera poquísimos puestos de trabajo? No tiene ninguna gracia traer a un altísimo precio agua del Atlántico para sembrar caña en el Pacífico.
Los gobernantes regionales y sus funcionarios impulsaron este proyecto al precio de cometer un crimen contra el sueño lambayecano de un Olmos inclusivo, que hubiera sido promotor de un desarrollo articulado de todos los sectores socioeconómicos de la región. A estos representantes políticos y técnicos hay que sancionarlos por su conducta mediocre que afectó al pueblo lambayecano, más allá de cualquier indicio de una posible y condenable corrupción. El proyecto Olmos se hizo tan mal, es una pena y eso quizás explica la apatía o indiferencia de la población para involucrarse en la lucha por otros proyectos de interés regional.
¿Cuál es su opinión con relación al caso Odebrecht?
Coincido con el presidente Kuczynski: Odebrecht tiene que irse del Perú, pero pagando los enormes daños generados. El impacto de las coimas de Odebrecht ha herido el alma de los peruanos, ha confirmado la debilidad de nuestros sistemas de control, ha desnudado la corrupción de la clase política y afectará este año el crecimiento del país. Lamentablemente la maquinaria de la corrupción es fuerte y se disfraza con innumerables decretos de urgencia para cubrir todo con un manto de impunidad, con familiares trabajando en esas empresas corruptoras para devolver favores, con testaferros de bajo rango para que no aparezcan los de alto rango, con pagos exorbitantes por conferencias de expresidentes para justificar patrimonios elevados, etc.
En Lambayeque, lo más emblemático en lo negativo es lo relacionado con el Proyecto Olmos, no solo por su diseño y costo de la infraestructura, sino por las condiciones que se impusieron para beneficiar a unos pocos. No guardo muchas expectativas en que se sepa toda la verdad y se castigue a todos los culpables, más aún cuando el daño a los peruanos ya fue ocasionado.
¿En este escenario, cuáles cree que son las ventajas comparativas que Lambayeque aún no aprovecha para consolidar su desarrollo?
No aprovecha su posición geoestratégica vial y su clima, que son extraordinarios para captar y ampliar la actividad agroindustrial, comercial, minera y turística de todo el norte y el nororiente. El IIRSA norte ya es casi una realidad, pero no se puede aprovechar porque proyectos como el de la Autopista del Sol para dinamizar la conectividad está atrasadísimo mientras que en La Libertad y Piura han avanzado notablemente. El aeropuerto de Chiclayo es buenísimo, es amplio y no tiene problemas de neblina, en comparación con el de Piura o Trujillo, sin embargo las inversiones en él están muy lentas. Nuestra vasta riqueza arqueológica, vivencial, de playas y gastronomía no se pueden aprovechar porque el equipamiento urbano de las ciudades es deficiente, los turistas no pueden venir a observar basurales, aguas servidas y comer polvo.
La industria azucarera tiene un enorme potencial para generar mayor riqueza, pero no se aprovecha porque no se promueven soluciones empresariales definitivas a sus problemas. Hay en la región un recurso humano preparado y disponible por la presencia de más de 10 universidades en la zona, pero las inversiones no son relevantes para generar mayor empleabilidad por los conocidos problemas que tienen sus principales ciudades, etc.
¿Considera que existen responsabilidades compartidas entre las autoridades y la sociedad Civil por el atraso del departamento?
Sí, lamentablemente la debilidad institucional en Lambayeque es crónica y por eso es que en el Pilar de Instituciones del Índice de Competitividad Regional ocupa el puesto 24 de 24. Estamos mal, los colegios profesionales y las organizaciones sindicales están débiles, los liderazgos tienen limitaciones, la vigilancia ciudadana a la gestión pública no tiene protagonismo, la ciudadanía no tiene credibilidad prácticamente en nadie, la desconfianza es evidente, no se asume un rol independiente frente a cualquier presión o tentación, sino que se busca llegar a un cargo directivo para ver cómo después acceder a un puesto en la gestión pública; todo ello abona para que se siga debilitando la sociedad civil y la gestión de las autoridades no tenga vigilancia independiente.
¿Qué considera que le falta al gobernante regional y a los gobernantes locales de Lambayeque?
Les falta capacidad y liderazgo y por lo tanto no pueden comprometer ni conformar equipos de gobierno que sean eficientes y eficaces, sustentados en valores, en competencias profesionales, que sean confiables en la vida diaria y leales a un proyecto. En la mayoría de los casos solo logran atraer colaboradores que demuestran limitaciones técnicas y falta de compromiso social y moral, y solo están en el puesto por el sueldo que reciben y no por vocación de servicio a la comunidad. La rotación de funcionarios es alta y eso a cualquier organización la genera perjuicios incalculables, más aún si es de servicio público.
¿En el caso de Chiclayo, cuál es la reflexión que le genera su situación actual?
Parece que a los chiclayanos nos gusta sufrir. Estamos eligiendo personas no confiables que por sus antecedentes de vida y por lo que vienen haciendo no merecen llamarse “el primer vecino de la ciudad”.
¿Cree que las autoridades regionales no hacen lo suficiente para que se concreten grandes proyectos como el Terminal Portuario?
El problema de las autoridades regionales es que están huérfanas de apoyo social para presionar por los diversos proyectos y así ser más efectivos en sus gestiones. Los organismos de la sociedad civil también están débiles, el nivel de compromiso de los colegios profesionales es imperceptible. Ojalá la Cámara de Comercio o algún colegio profesional asuma un liderazgo y llene ese vacío para que la ciudadanía empiece a caminar con ellos y a confiar.
El proyecto del Terminal Portuario es importante, pero deberíamos impulsar con fuerza los proyectos inclusivos como el de los reservorios de agua para asegurar a los agricultores su abastecimiento en momentos de sequía, como la que se ha vivido en algunos meses anteriores, pero que se hagan no siguiendo el mal ejemplo del proyecto hidroenergético Olmos.
¿Cree que la representación congresal de Lambayeque está en condiciones de impulsar grandes proyectos para el departamento?
Tengo fundadas razones para dudar. Tenemos congresistas que nunca han tenido historia ni identificación con Lambayeque o que hasta ahora no saben cuál es su función o que no tienen experiencia ni ideas para entender lo que la región necesita. Ha transcurrido medio año de haber asumido sus funciones y su trabajo aún no es relevante en el acompañamiento de las aspiraciones de los lambayecanos.
¿Qué destaca de la actual coyuntura regional?
El impacto negativo que podría tener el caso Odebrecht en la clase política lambayecana y al fin lograr entender las razones del porqué Olmos se hizo a cualquier precio. Es posible que también se ocasione una desaceleración de las inversiones, más aún cuando el escenario internacional está por generar repercusiones negativas a toda la actividad económica, tanto por el tono beligerante que hoy existe entre las potencias mundiales para una confrontación militar, como por el cambio irónico de los roles en el liderazgo de los modelos económicos.
Cuesta creer que el gobierno chino, dirigido por un Partido Comunista, esté ahora defendiendo la globalización y el libre mercado y sea ahora el gobierno estadounidense el promotor de proteger o cerrar mercados. La vida y la política nunca dejarán de darnos sorpresas.
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