El líder del Partido Humanista Peruano, Yehude Simon Munaro, dice tener la confianza en que Lambayeque lo respalda y por ello anuncia la reorganización de su tienda política con miras al 2018, año en el que – asegura – llegará al gobierno regional para “recuperar el tiempo perdido”. Sin embargo, el excongresista deberá primero enfrentar las consecuencias de sus propios errores, que en los últimos años no han sido pocos.
Los reveces para Simon y el humanismo fueron en crecimiento. Su partido no pudo ganar la presidencia de Lambayeque en el 2010 ni en el 2014, aun cuando las dos gestiones que él lideró fueron exitosas. La adversidad también fue notoria en el plano municipal y en las elecciones nacionales de este año tuvo que retirar su postulación a la primera magistratura de la República por su poca aceptación, y para no perder la inscripción al no pasar la valla electoral.
Empero, todo hace indicar que optimismo es lo que más le sobra al expresidente regional y a su entorno más cercano, pues señala que aun cuando la falta de recursos económicos en su partido es un problema serio, fuerza tienen para dar batalla y por eso han empezado a prepararse para competir en los comicios regionales y municipales del 2018.
“Lo evidente es que somos un partido que nació en Lambayeque y que tiene alguna fuerza en el norte. Dar el gran salto de Lambayeque a todo el país fue bastante complicado en la medida que somos un partido que carece de fondos económicos, que no tiene mecenas, un partido que vive exactamente de la pequeña cantidad que ponen nuestros compañeros. Sin embargo, sí somos fuertes en Lambayeque, la no participación mía en un proceso electoral regional me mostró, por ejemplo, que nuestros candidatos tuvieron una votación bastante alta a pesar que no hicieron una campaña millonaria”, destaca el humanista.
EL SALVADOR
El problema del humanismo no solamente es su falta de recursos, también los errores que el propio Simon Munaro ha cometido, entre los que figuran su alejamiento de Lambayeque para aceptar la presidencia del Consejo de Ministros en el segundo gobierno de Alan García, y luego sus idas y vueltas como parlamentario, que empezaron con el voto que salvó del desafuero al exvicepresidente de la República Omar Chehade y terminaron aislándolo hasta quedarse sin bancada. Eso también le ha pasado la factura.
“No me arrepiento del voto a favor de Chehade, porque ahora esos mismos medios de comunicación que le pusieron la cruz lo tienen como invitado especial solo porque habla mal del gobierno de Humala. Es el invitado especial para atacar a la señora Nadine Heredia, y esos medios se olvidaron que fue sancionado y todo. Creo que en nuestro país hay doble moral a veces, yo no me arrepiento de haberlo salvado, y sí cuestiono conductas como las de Daniel Abugattás y el resto de gente que trabajó durante los cinco años del gobierno anterior y después se convirtieron en sus principales enemigos. Yo no soy para nada humalista, pero creo que aquel que le muerde la mano a un partido ya es un desleal completo”, asegura.
¿En el humanismo también hay que gente que le ha mordido la mano al partido? Le preguntamos a Yehude Simon, y este responde que sí, que incluso hay quienes buscan desesperadamente volver y postular a cargos altos en el Gobierno Regional de Lambayeque.
¿Qué hay para ellos? “Nada, si quieren volver que vuelvan de transición o de inicial y que nos demuestren que verdaderamente quieren al partido, empezamos nuestra gestión haciendo nuestra escuela de formación política que es ideología, principios y valores. No puede ser que un señor que fue nuestro y después fue del fujimorismo visite a los nuestros para ver cómo ingresa de nuevo. No voy a decir nombres, por sus actos los conoceréis”, responde.
¿Cree que Lambayeque le ha perdonado haber renunciado a la presidencia regional para irse de jefe del gabinete ministerial de Alan García? “Supongo que es complicado dar una respuesta, pero he entendido que la gente de Lambayeque no quería que me vaya, lo cual tiene un activo y un pasivo. El activo es que la gente me quería, porque sabía que éramos un gobierno exitoso, y el pasivo es que la gente piensa que no debía haberme ido y menos aún con el APRA. Esto pasa no solamente en Lambayeque, sino en todo el Perú. Cuando voy a Cajamarca, a Cuzco o a Puno me cuestionan eso, me lo enrostran. Bueno, ya pedí perdón por haberme ido, pero eso sirvió para conocer las mañas del Estado y la forma cómo se trabaja en el Ejecutivo para conducir al país”, asevera.
FRENTE A LOS MILLONES
Simon Munaro refiere que si no existiera en él y en sus partidarios el convencimiento de que la población de Lambayeque le dará su respaldo en las votaciones regionales del 2018, no se habría embarcado en la reconquista del espacio perdido en los últimos años.
Sin embargo, aclara que el optimismo no lo nubla y que es consciente que las condiciones de la próxima campaña electoral serán muy diferentes a las que sorteó en el 2002 y el 2006, cuando logró el respaldo mayoritario en las urnas.
“Salgo a la calle y no faltará uno, dos, tres, diez o cincuenta que no me quieran, que me pongan mala cara, pero tampoco faltarán 500, 800 o mil que me digan: ‘Vuelva usted porque sí hizo obras, porque con usted ganamos cinco premios de transparencia, con usted Lambayeque aparecía todos los días en los medios más serios como región exitosa, porque con usted le dimos dignidad al proceso de descentralización, demostramos nuestra capacidad’. Es cierto, yo no puedo competir con una persona que invierta un millón, diez millones de soles, pero también deben recordar que nosotros caminamos mucho. Yo no puedo comprar los votos de la gente con un pollo a la brasa, eso lo pueden hacer los que se han hecho millonarios en Chiclayo de la noche a la mañana y ahora pretenden el gobierno regional. Investiguemos cómo se han hecho millonarios de la noche a la mañana o que me investiguen a mí si soy millonario o tengo plata”, enfatiza el excongresista.
TIEMPO PERDIDO
El humanista no reserva sus críticas a la administración regional del gobernador Humberto Acuña Peralta, pues asegura que es muy poco lo que esta puede mostrar en seis años de gestión, sobre todo en obras de impacto departamental. Yehude Simon infla el pecho para resaltar que en su gobierno se concretó el Proyecto Olmos, dejando avanzado el trasvase, concesionada la irrigación y firmado el contrato energético; que se consiguió el presupuesto y construyó el Hospital Regional; las carreteras y que Lambayeque ocupaba siempre los primeros lugares en eficiencia, transparencia y buenas prácticas gubernamentales.
“No sé si ellos estaban preparados para gobernar, no me compete decir que el señor Acuña es corrupto, no me consta, jamás mancharía la honra de nadie, pero tenemos que reconocer que lo mejor que han hecho es la publicidad. Su mejor obra es hacer publicidad con las obras del Partido Humanista, repartir debajo de cada puerta volantes con lo que nosotros hicimos e incluso tuvieron el coraje de sacar la placa donde estaban nuestros nombres para poner una con los suyos, como si con la placa la gente se fuera a acordar. Creo que Lambayeque no ha tenido ninguna obra de trascendencia en los últimos años como sí las hicimos nosotros. Hicimos Olmos, el hospital, carreteras, puentes, le dimos un peso muy importante a todo el mundo rural con un porcentaje superior al 60 % de presupuesto”, señala.
Cuestiona que gobierno regional haya concentrado su accionar a la ejecución de obras de índole municipal, como pavimentación de calles y construcción de veredas, sin priorizar proyectos de mayor envergadura.
“Tienen que entender que hay un municipio en cada localidad apto para hacer veredas y pistas, pero estos señores confunden esa situación y lo que hacen es eso. Lo único destacable que este gobierno ha hecho es formar la comisión para el Terminal Marítimo de Puerto Eten. Bueno, esa comisión ya funcionó hace mucho tiempo. Acuña ha dicho que en su período no hará el puerto, pues nosotros sí lo vamos a hacer, tenemos dos proyectos muy importantes para Lambayeque: la segunda etapa de Olmos y el Terminal Marítimo. Como ya lo hicimos antes, cumpliremos también esta vez”, asevera.
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