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DECANO NACIONAL DEL COLEGIO DE PERIODISTAS DEL PERÚ: “EL PRESIDENTE CASTILLO NO EXHIBE MODALES DEMOCRÁTICOS”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1255

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El decano del Colegio de Periodistas del Perú – CPP, Ricardo Burgos Rojas, conversó con Expresión sobre la negativa del presidente Pedro Castillo Terrones para dialogar con los medios de comunicación, esto por más de 100 días, y cómo afecta esta actitud a la transparencia y la democracia.

¿Cuál es la opinión del decano del Colegio de Periodistas del Perú al haberse cumplido más de 100 días sin que el presidente de la República, Pedro Castillo Terrones, hable con los medios de comunicación?

La opinión del colegio está subrayada y vigente a través de los 70 comunicados que hemos publicados en torno a esta situación atípica en la que se desenvuelve el jefe de Estado.

He escuchado a algunos ministros intentando justificar la actitud del presidente y señalando que este habla todos los días con el pueblo. Sin embargo, si bien el presidente todos los días cumple una variada actividad, más ahora con los consejos de ministros descentralizados, sigue rehuyendo a la prensa.

Finalmente, el ministro de Defensa ha admitido que es el estilo del jefe del Estado. Pues bien, ese estilo no contribuye a sembrar o construir opinión pública y ese es el problema que el Colegio de Periodistas del Perú ha señalado en lo que va de este gobierno, y es lo que hemos explicado a los comisionados de Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

¿Cuál cree que es el temor del presidente Castillo para no hablar con la prensa?

Creo que el problema empieza en la formación. El presidente Castillo, en su vida política, si se quiere decir, se ha desarrollado en el ámbito sindical y como tal los periodistas lo recordamos en las jornadas de lucha del magisterio, que fueron muchos días, en el centro de Lima. Ahí, el grupo que él lideraba puso en jaque, prácticamente, al gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski.

Fue así que él se hizo conocido ante los medios de comunicación y es el estilo que mantiene, un estilo de confrontación, de monólogo, de declaración sobre una tarima y es poco afecto al diálogo con los periodistas, pues no tiene condiciones para enfrentar una pregunta o repregunta y eso se notó en la campaña.

Eso lo ha perseguido y por ello, naturalmente, rehúye a la prensa. Pero el presidente podría prepararse. Sin embargo, lejos de ello da respuestas muchas veces gaseosas. Lo último que dijo fue que la prensa era un chiste y desde ahí se ha sumido en el silencio.

En lo que va de su gobierno no ha dado una sola conferencia de prensa, sea a medios nacionales o extranjeros.

¿Qué Castillo haya concedido solo tres entrevistas, dos a medios nacionales y la otra a uno extranjero, es una provocación para el resto de medios?

Pienso que las personas que en ese momento trabajaban en el área de comunicaciones de Palacio de Gobierno, seguramente con sus asesores, en vista de los reclamos que hubo de parte del gremio periodístico, definieron que lo más importante para empezar era buscar a líderes de opinión y así llegaron a César Hildebrandt y a Nicolás Lúcar, y con Fernando del Ricón, de CNN.

El detalle está en que la estrategia no salió bien, fundamentalmente porque el presidente no estuvo preparado para enfrentar a la prensa y, normalmente en los cursos de media training se les enseña a los políticos cómo enfrentar a los periodistas, no porque seamos enemigos, sino porque nuestro trabajo es escudriñar para acercarnos a la realidad.

En este caso, el presidente no se preparó y el resultado fue desastroso y todo lo que se pudo planificar para reorientar la comunicación de Palacio de Gobierno quedó en nada y aún no se puede solucionar.

No se trata solo de la evasión de preguntas, sino que el presidente Castillo acusa a la prensa de manejar un plan desestabilizador contra su gobierno. ¿Es creíble que la prensa juegue ese rol?

Esa es una consigna que hemos visto en otros gobiernos, incluso en otras latitudes, donde se trata de cortarle la cabeza al mensajero, se trata de decir que el mensajero tiene la culpa de lo que pasa en un país y aquí se está repitiendo ese relato: El periodismo tiene la culpa de lo que pasa en la nación, el periodismo tiene la culpa de que el presidente haga un gobierno opaco.

Entonces, se trata simplemente de buscar en el mensajero la responsabilidad de lo que corresponde únicamente al poder Ejecutivo o al poder Legislativo.

¿El silencio del presidente rompe reglas de juego básicas en una democracia, que tienen que ver con la transparencia y la rendición de cuentas? ¿El presidente está obligado a dialogar con la prensa?

Por supuesto y eso debería partir, desde un inicio, sobre los modales democráticos. Lamentablemente el presidente no exhibe modales democráticos, importantes porque de ellos depende cómo es la actuación de un político con la prensa. Él ha cortado ese cordón umbilical y, por lo tanto, no existe.

El Colegio de Periodistas del Perú ha reflejado en sus pronunciamientos y alertas preocupación por esta situación y ha exhortado al presidente a dar un golpe de timón, un giro de 180°, y que trate de recomponer la relación con la prensa, no porque los periodistas no sintamos gente importante y necesitamos que nos digan cosas. Los periodistas somos una suerte de bisagra, de puente, a través de los cuales el poder político se presenta ante la ciudadanía.

Cuando hablamos de libertad de expresión no nos referimos a un derecho exclusivo de periodistas y comunicadores, sino de toda la sociedad.

Una sociedad mediana o mal informada es la antesala de una dictadura o una democracia mediocre.

¿Esta conducta del presidente abona al deterioro de su imagen pública?

Naturalmente todas esas cosas suman y ya vemos que más del 70 % de la población no está de acuerdo con su gestión.

La estadística va creciendo y eso debería ayudar a que el presidente considere mejorar su relación con la prensa y que algunas personas de su entorno se conviertan en voceras del gobierno.

Él dijo hace unos días que el único vocero del Ejecutivo es el presidente del Consejo de Ministros. Eso es malo, el primer vocero debería ser él y en esa dinámica entrar todos los ministros. Pero si el presidente no habla, muchos ministros tampoco lo hacen.

Pero el presidente del Consejo de Ministros tampoco le ayuda a mejorar la relación con la prensa...

Tenemos un ministro muy controversial, muy confrontacional y no solo contra la prensa sino también contra los demás poderes del Estado. Se ha creado un escenario de polarización ya no solo entre el Ejecutivo y la prensa, sino también entre el poder político y la ciudadanía.

¿Cree que la conducta esquiva del presidente Castillo es una decisión propia o es la suma de las voces que están a su alrededor?

No es que el presidente necesite escuchar a sus asesores para actuar así. A él no le gusta la prensa y lo ha dicho repetidas veces al asegurar que no lee periódicos ni ve noticiarios. Él está ausente de la realidad, es un presidente que no se entera de lo que dicen los medios de comunicación. Le importa solamente su opinión o los gritos de las portátiles que lo siguen cuando viaja.

Creo que el presidente comete esos errores por ausencia de modales democráticos.

¿Y cómo sitúa al Perú esta relación entre el presidente y la prensa a nivel de la región?

Es un caso sumamente excepcional y si lo queremos comparar con un país con el que el Castillo puede sentirse ligado, ideológicamente, está el presidente de México, pero él da conferencia de prensa todos los días a las 7:00 de la mañana y eso permite que la sociedad esté informada y los periodistas tengan la oportunidad de preguntarle lo que estimen conveniente.

En la Casa Blanca tenemos un presidente que se dirige a la prensa e interactúa. Por eso, repito, la situación del Perú es excepcional.

La postura antiprensa no solo es del presidente de la república, también del Congreso, donde se ha prohibido el ingreso de los periodistas…

Hay también una postura inadecuada. La presidenta del Congreso participó en una ceremonia que organizó el Colegio de Periodistas con ocasión del Día de la Libertad de Expresión. Ese día anunció que se abriría la sala de cronistas y se permitiría el acceso al Hall de los Pasos Perdidos, así como a las galerías del Hemiciclo.

Lamentablemente se ha antepuesto un informe de Defensa Civil respecto del ingreso a espacios como el hall y las galerías. Como colegio, exhortamos a la presidenta del Congreso y a la Junta de Portavoces a cambiar su actitud y permitir el ingreso de los periodistas.

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