Mabel Cáceres es directora de El Búho, de Arequipa, medio que inició con una edición semanal impresa y que hoy se ha convertido en referente de la comunicación digital en el sur del país. Además, es coordinadora de la Red de Medios Digitales del Perú, esfuerzo conjunto que busca equilibrar los contenidos noticiosos que se difunden desde Lima y que no necesariamente recogen el sentir de las regiones.
¿Cómo ves el desarrollo del periodismo regional en la coyuntura actual, considerando que la emergencia sanitaria y la crisis económica ha afectado en gran medida a los medios independientes?
Estamos en un momento crucial en la historia del país y del periodismo, porque se juntan varias cosas: la crisis por la pandemia, que es inédita y ha cambiado la historia personal de cada habitante en el planeta, la historia de las ciudades y de los países. Es un momento en el que se pueden producir algunos golpes de timón o quiebres de algunas tendencias y la comunicación es uno de esos campos.
La pandemia, si bien ha traído muchas dificultades y ha propiciado el cierre de algunos medios, también, como toda crisis, ofrece oportunidades únicas e interesantes.
Lo otro que marca este proceso histórico, a propósito de la crisis política, son las elecciones generales de este año y las que vienen en el 2022. El discurso político tendrá que modificarse a partir de la realidad post pandemia. Estamos tocando fondo en el tema político y hay una oportunidad de surgir como ocurre cuando se toca fondo.
Políticamente el país tiene una oportunidad que implica grandes desafíos y los medios de comunicación, muy en especial los medios regionales, tenemos que estar a la altura de ellos.
¿La crisis sanitaria ha acercado a los medios regionales a sus audiencias, frente a la información casi estandarizada que se ha difundido desde los medios nacionales?
Sí, por supuesto, ha sido una oportunidad única y también ha sido una oportunidad de la sociedad para distinguir unos medios de otros. Aquí se ha visto realmente a los periodistas y medios con vocación de informar, con vocación de servir a sus audiencias y a los que no tenían ese objetivo primordial. Eso se ha notado claramente.
Por eso se ve que algunos medios han cerrado o han disminuido notablemente su circulación o audiencia, mientras otros han surgido y han crecido. ¿Por qué? Porque la gente los ha percibido, efectivamente, más cercanos y más preocupados de su realidad y, una cosa importante, más cerca de su visión del mundo. Ese es un valor de los medios de las provincias y distritos, el mismo que es invaluable para la gente y se constituye en la principal herramienta para diferenciarse. Esa es una ventaja diferencial frente a los grandes medios que tienen muchos recursos, pero tienen otra perspectiva, otra visión y otros intereses.
En la medida que los medios regionales puedan representar los intereses de la población, creo que tienen larga vida por delante.
¿Es posible pensar en una verdadera y más justa distribución de la publicidad estatal a fin de beneficiar a los medios regionales?
Se ha aprobado una ley en ese sentido y con esa supuesta intención, pero como todo en esta vida del dicho al hecho hay mucho trecho. A mí me preocupa que esta nueva distribución sea usada políticamente y lo digo porque han aparecido redes de radios o canales de televisión regional que estarían apoyando directamente al partido de gobierno y entonces iríamos a un escenario peor, si es que lo asignado a los medios regionales va a parar a los medios comprometidos con la gestión actual de gobierno, con el encargo de apoyar, defender y editorializar a favor de las causas del régimen, del gobierno, no del Estado, porque del Estado deberíamos favorecernos todos.
Si hay recursos destinados para los medios regionales a través de la publicidad estatal, pero se usan para hacer clientelismo, estaríamos en un escenario muy negativo. Pasaríamos de lo malo a lo peor.
Actualmente sucede que estos fondos se distribuyen en Lima, porque en la práctica hay intermediarios de la publicidad que cobran comisiones a los medios para dirigir las campañas de anunciantes y así la mayoría de recursos se quedan en la capital, mientras que el beneficiario final, que es el ciudadano, termina siendo perjudicado.
Pasa ahora que muchos de los anuncios estatales llegan con un lenguaje que es ajeno al de los pueblos e incluso sin la sensibilidad que la idiosincrasia demanda. Por ello es importante que la comunicación sea cercana o similar a la realidad inmediata, por lo que debería hacerla los medios regionales.
¿Sorprende la aparición de impresos que van en sintonía con el discurso del gobierno, que parecen más órganos de difusión que medios de comunicación?
Era previsible que esto suceda porque durante la campaña electoral los grandes medios de comunicación de Lima apoyaron la candidatura rival a la de Pedro Castillo y desde los primeros días de gobierno hicieron una campaña en contra que no se merecía, no en el afán de ocultar sus errores o deméritos, sino en salvaguarda de la democracia. Es la mayoría la que ha elegido, pero si hubiera existido un mínimo de respeto a esa decisión democrática no hubiera habido estos mensajes de golpe de Estado o de vacancias prematuras, cuando el gobierno recién se instalaba.
Lamentablemente, muchos de los medios de alcance nacional cayeron en eso y frente a ello el partido de gobierno y sus aliados han organizado una red de medios, entre radios, periódicos nuevos y seguramente algunos digitales y televisoras, lo cual no nos debería de extrañar, porque siempre ha habido medios aliados de los regímenes. Lo que no estaría bien es que se usen los recursos del Estado para apoyar a esos medios con fines proselitista y dejen de lado a los medios que sí representan a la sociedad civil, porque surgen de ella y son independientes.
En la campaña presidencial reciente los medios regionales hemos demostrado mayor objetividad, mayor cercanía, mayor equilibrio al momento de tratar la información, haciendo una cobertura independiente.
Hay una respuesta que era de esperarse, pero la sociedad no puede permitir la utilización de los recursos del Estado para financiar medios que sean afines al gobierno.
La campaña presidencial dejó al país mucho más fraccionado. ¿Es posible que este escenario se mantenga en el 2022, cuando se desarrollen las votaciones regionales y municipales?
Va a persistir el clima de polarización y no tengo dudas en que el partido de gobierno aprovechará la coyuntura para hacerse de regiones y municipios que le permitan fortalecer su propuesta política. Tampoco dudo en que Fuerza Popular, que ya ha iniciado la campaña, presentará candidatos en todas las jurisdicciones posibles.
Está además la desaparición de movimientos locales, que estuvieron presentes hasta la elección anterior, subsistiendo nada más los movimientos regionales. No sé qué tan bueno haya sido esto, en verdad, porque en el sur en general y en Arequipa, en particular, eran los movimientos políticos los que ganaban siempre las elecciones. Los partidos nacionales como el APRA, Acción Popular, el PPC y APP no tenían mucha pegada. Hace 15 años, más o menos, que un partido tradicional no gana la alcaldía de Arequipa.
En mi opinión, los movimientos locales expresan y representan mejor el sentir de la gente en este tipo de elecciones, porque los partidos políticos, como todo, están más concentrados en Lima. Al no estar estos presentes, la disputa por llenar ese vacío va a ser muy fuerte.
Deja tu Comentario