El pasado 20 de enero, Joe Biden juró como el cuadragésimo sexto presidente de los Estados Unidos. Su ascenso al poder no estuvo exento de complicaciones. Catorce días antes, los seguidores del entonces mandatario Donald Trump asaltaron el Capitolio (Congreso), en aras de desconocer los resultados del proceso electoral. Pasada la tormenta, surge la esperanza para once millones de indocumentados en Estados Unidos, que esperan el cambio de las políticas migratorias. Para Marleny Mesta Delgado, chiclayana residente hace 16 años en Estados Unidos y presidente del ‘Peruvian American Coalition of Connecticut’, la legalización de este grueso número de habitantes sí se daría, aunque de forma gradual.
“Los inmigrantes hoy tenemos esperanza. El problema es que Trump dividió a los Estados Unidos, dividió a las personas. Alimentó el odio que muchos tenían dormido y pensábamos que ya no existía. Sin embargo, de un momento a otro se levantaron muchas voces en contra de la raza negra, de los hispanos, nos perdieron el respeto. Es inaceptable que Trump haya dividido al país de esa manera”, señaló.
Legalización
Si bien por primera vez en 30 años el Partido Demócrata tiene mayoría en la Cámara de Representantes y en la Cámara de Senadores, Mesta Delgado explicó que para aprobar nuevas políticas sobre la legalización de los indocumentados en Estados Unidos se necesita obtener 60 votos en la cámara alta (senadores), por lo cual no será una tarea fácil.
Actualmente, el Partido Demócrata cuenta con 50 senadores (48 del propio partido y dos independientes), mientras que el Partido Republicano tiene 50 miembros. Sin embargo, la balanza se inclina a favor de los primeros, porque en el caso de empate, la Constitución de dicho país permite que el voto del presidente del Senado, que en este caso será la demócrata Kamala Harris, desnivele la votación.
Paquetes
Mesta Delgado apuntó que la legalización de los indocumentados no se dará en un solo proyecto, sino que será de forma gradual, por paquetes. En ese sentido, explicó que el primer grupo que podría ser legalizado sería el de los estudiantes comprendidos en la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia – DACA, por sus siglas en inglés, programa iniciado por el expresidente Barack Obama en el 2012 para beneficiar a quienes llegaron a Estados Unidos en calidad de indocumentados cuando eran niños y que hoy cuentan con cierto nivel educativo.
“Es muy seguro que los senadores republicanos voten a favor de legalizar a los estudiantes del DACA, porque se ha demostrado estadísticamente que están trabajando, que han cumplido con el sueño americano, que tienen su casa, carro y buenos trabajos. Es muy probable que ellos sean los primeros en ser legalizados. Allí estamos hablando de por lo menos un millón de personas”, anotó.
No obstante, resaltó que será complicado que se apruebe el paquete que comprenden a los padres de los estudiantes del DACA.
Otro paquete que se aprobaría – indicó – sería el de los trabajadores agrícolas, pues el trabajo de campo suele ser realizado en su mayoría por la población hispana, ya que el ciudadano estadounidense suele desdeñar esa labor.
“Biden también ha dicho que va a analizar los casos de todos los que han llegado a Estados Unidos antes de noviembre del 2020, que no tengan antecedentes penales ni judiciales y que hayan cumplido con presentar sus impuestos al IRS (Servicio de Impuestos Internos). Allí tenemos problemas, porque muchos de nuestros indocumentados, pese a que el IRS les da un número de identificación tributaria para que declaren sus impuestos, no lo hacen. Ahora es el momento de demostrar que son buenos ciudadanos, que pagan sus impuestos y que merecen estar en este paquete de amnistía que es el más grande y por el cual los demócratas van a pelear mucho”, resaltó.
Beneficios
La connacional explicó que para muchos inmigrantes la aprobación de estos paquetes de legalización significa la obtención del derecho a la identidad, ya que muchos de ellos deben trabajar con otros nombres e incluso hace algún tiempo ni siquiera podían obtener licencias de conducir.
“Muchos de nuestros compatriotas usan su segundo nombre y su segundo apellido para que no lleguen a ellos (…) Antes un indocumentado ni siquiera podía tener un carro y si lo tenía estaba a nombre de otra persona. El que estos once millones de indocumentados paguen sus impuestos también significa más renta para el gobierno americano”, finalizó.
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