Si algo positivo ha traído la pandemia del COVID-19 ha sido el que las empresas deban agilizar sus procesos de transformación digital. Según señaló el presidente la Cámara Nacional de Comercio, Producción, Turismo y Servicios – PERUCÁMARAS, Carlos Durand Chahud, el comercio electrónico en el país creció el año pasado en 700 %, respecto al 2019, lo cual da cuenta de una reinvención por parte de las empresas ante el riesgo de desaparecer por la limitación de las actividades presenciales.
Indicó que hace una década, entre las diez empresas más grandes del mundo figuraban cuatro petroleras, tres bancos, una industrial, una de fabricación de autos y apenas una sobre desarrollo de software. Sin embargo, esta realidad hoy cambió, pues entre las empresas que lideran el mercado se encuentran cinco digitales, dos industriales, una financiera, una farmacéutica y una petrolera.
“El mensaje detrás de esa comparación retrospectiva del valor de capitalización de mercado de las empresas es que hoy lo digital tiene preponderancia en el quehacer económico. Hoy algunos empresarios todavía dicen que sus negocios no son digitales porque están en un rubro distinto, ya que no venden softwares, no usan redes sociales, ni utilizan comercio electrónico. Están en negocios como la salud, el transporte, turismo y algunos hasta de corte financiero, pero asumen que su negocio no es digital. Este es un error de percepción, porque hoy no existe un solo negocio que nos sea digital, toda vez que en el peor de los casos la persona que lidera ese negocio hace uso de componentes digitales, ya que se conecta por la red con sus proveedores, a través de plataformas digitales con sus clientes o trabaja con algún sistema, así sea precario, de control y seguimiento de su negocio”, señaló.
Tradicionales versus digitales
Durand Chahud explicó que las empresas digitales se diferencian de las digitales en tres variables. La primera de estas es la escala, que hace referencia a la capacidad de la organización para producir más productos o servicios a una mayor cantidad de clientes. Está ligado al concepto de economía de escala: sacarle el máximo provecho a la capacidad de producción a menor costo.
La segunda variable es el alcance, que significa la capacidad para ofertar una mayor variedad de productos y servicios, es decir, ampliar el portafolio. También está orientada a la venta de servicios complementarios al producto original.
En tanto, la tercera variable es la velocidad, que implica la rapidez para lograr las dos variables antes descritas.
“El clásico ejemplo para explicar estas tres variables es Amazon, empresa fundada a mediados de la década de los 90 y que se dedicaba a la venta electrónica de libros. Lo que hizo fue lograr economía de escala, alcance y velocidad. Hoy vende cualquier cosa, lo que se le ocurra. Ha logrado tener una economía de escala en todos los sentidos. Amplió su portafolio de productos de manera increíble, y lo ha hecho a una velocidad tal que hoy es una de las empresas más valoradas en el mundo y su fundador Jeff Bezos es uno de los hombres más ricos. Ese es el ejemplo de cómo una empresa logró conjugar velozmente las variables de escala y alcance para lograr el éxito que ha tenido”, ejemplificó.
Leyes digitales
Por otro lado, destacó que la era digital se fundamenta en tres leyes que sentaron las bases del desarrollo tecnológico. La primera de estas es la Ley de Moore, del fundador de INTEL, Gordon Moore, quien en 1965 observó las tendencias del desarrollo y postuló que la velocidad de procesamiento aumentaría en función del tiempo y la potencia computacional, lo cual estaría acompañado de la reducción significativa de costos.
“Él predijo que cada 12 meses se iba a duplicar el poder computacional de los ordenadores, equipos, chips, procesadores y a su vez habría una reducción muy drástica de precios y costos de ese nuevo poder. Esta ley es la que nos ha acompañado en las últimas décadas, ya que cada 12 o 18 meses obtenemos el doble de capacidad de producción y velocidad a un costo que muchas veces es la mitad de lo que teníamos anteriormente. Hoy tenemos celulares con la capacidad, velocidad y poder computacional que tenían las computadoras de la NASA hace 40 años”, indicó.
Asimismo, mencionó a la Ley de Metcalfe, del fundador de Tricom, Robert Mecalfe, cuya empresa se dedicaba a la producción de ‘switches’ y equipos de conectividad para redes locales de Internet. Él postuló que el valor de las redes aumentaría en modo proporcional al cuadrado del número de usuarios que hicieran uso de la misma.
“Esa proyección que hizo Metcalfe hace décadas se refleja hoy en el valor que tiene la red de Facebook, donde hay miles de millones de personas conectadas. El decir que el valor de las redes se elevaría al cuadrado en función al número de conexiones da una idea del valor y la dimensión que tiene hoy Facebook para manejar aspectos comerciales, sociales y hasta los vinculados a la política”, explicó.
Añadió que esta ley se ha cumplido porque hoy hay miles de teléfonos interconectados a través de una misma red, así como usuarios a través de plataformas como WhatsApp o Zoom.
En tanto, apuntó que la tercera ley es la de ‘Bandwidth’ (banda ancha), de George Gilder, fundador del Discovery Institute, quien postuló que la velocidad del Internet crecería un ritmo tres veces mayor que el incremento de la potencia informática.
“En los últimos años se ha dado un creciente incremento en la velocidad de banda ancha. Ya no es sorpresa que nuestro proveedor de Internet nos diga que puede subirla de 40 megabytes por segundo a 80, o de 80 a 120. Ahora se ofrecen hasta redes de mil megabytes de conexión. Ahora hay celulares 5G y en otros ecosistemas tecnológicos se habla incluso de 6G”, precisó.
Subrayó que en esta era la banda ancha es indispensable, pues los usuarios de las redes sociales ya no se comunican solo por mensajes, sino que lo hacen a través de contenido multimedia (audios, videos, imágenes). Además, las exigencias del mundo laboral competitivo también requieren de una velocidad de banda ancha óptima.
Digitalización
En otro orden de ideas, refirió que la digitalización ha permitido reducir costos operativos en las empresas, pues antes se requerían de computadoras, videograbadoras, convertidores analógicos, entre otros dispositivos para realizar las actividades que hoy pueden hacer solo con un teléfono. Además, la conectividad ha permitido disminuir los gastos en traslados que suponía antes la movilización de las personas de un lugar a otro.
Recomendó a los empresarios trabajar en la digitalización de sus productos, para lo cual recomendó que reconozcan en estos a tres componentes: los físicos, los inteligentes y los de conectividad.
“Lo primero que se debe reconocer es el componente físico, es decir, que sea un producto tangible. A este hay que añadirle algún componente inteligente, como puede ser un sensor, y luego añadirle algún nivel de conectividad, como el conectarse a un smartphone”, comentó.
Explicó que los componentes inteligentes, además de los sensores, pueden ser microprocesadores u software que se les instalan a los productos para que almacenen información; mientras que los componentes de conectividad pueden ser puertos USB, antenas inalámbricas con conexión bluetooth, entre otros.
“Estas características nos pueden ayudar a definirlos como productos digitales y automáticamente le añadirán valor a nuestra oferta y nos diferenciarán de los competidores. Algunos seguirán vendiendo los productos físicos tradicionales, sin ningún tipo de inteligencia o capacidad de conectividad, ignorando la percepción del consumidor que busca hoy cosas mucho más inteligentes”, aseveró.
Finalmente, indicó que los ejes de todo proceso de digitalización son cuatro: la visión y el liderazgo, la transformación digital de las personas y los procesos, la transformación en la experiencia del cliente y la transformación e innovación de los modelos de negocios.
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