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PADRE JOSÉ ESCURRA: “JESÚS NUNCA DIJO QUE AMEMOS A NUESTRO PRÓJIMO SOLAMENTE EN DICIEMBRE”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1094

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  • En esta época del año, el padre José Escurra Mayorte, de la orden de Frailes Menores Franciscanos, exhorta a las familias a vivir en cristiandad el nacimiento de Jesucristo.

 

En los últimos tiempos, las fiestas navideñas han tomado un significado comercial y menos religioso.La Navidad se celebra en todas partes del mundo, aunque con costumbres y rituales diferentes. En estas diversas maneras de conmemorar dicha fecha debe primar el nacimiento de Jesús, hijo de Dios, en el corazón de las familias.

 

Para el vicario de la Parroquia San Antonio de Padua, la época navideña es motivo de encuentros familiares, de sonrisas, abrazos y buenos deseos.

 

“Nuestro país tiene formas pintorescas de celebrar la Navidad y entre ellas está el ambiente de fiesta en las calles, los villancicos, los árboles decorados con luces multicolores y el pesebre, que reproduce el nacimiento del niño Jesús”, dice el sacerdote José Escurra Mayorte.

 

Sin embargo, menciona, la forma de celebrar la Navidad o Nochebuena, el 25 de diciembre, debe significar para todos los cristianos el nacimiento de Jesús, el sentimiento al Salvador y la fe en él.

 

“El nacimiento del Salvador es una fiesta que la Iglesia celebra con gran alegría y entusiasmo. Actualmente vivimos el tiempo de adviento, es decir, de la espera y la venida del mesías y por ello debemos prepararnos para que Jesús nazca en nuestros corazones y renovar así el compromiso de seguirlo”, señala.

 

UNIÓN FAMILIAR

De acuerdo con el padre franciscano, la Navidad se origina en una familia, en la Sagrada Familia, tanto desde el punto de vista histórico, como desde una visión antropológica. La Navidad es motivo de unión familiar, pues en el seno de ella vino Dios al mundo.

 

“En estas fechas abunda el espíritu navideño, que para muchas personas es únicamente un estado de ánimo, pero para otras es el manto que envuelve al mundo durante los días que se recuerda el nacimiento de Jesucristo”, sostiene.

 

Agrega que esta es una oportunidad para reflexionar en familia, por ello las exhorta a que hagan de cada adorno y pieza musical un motivo para crear un ambiente de paz que propicie un encuentro personal con Dios, por medio de Jesús.

 

La familia, expone, siempre será el centro de todo porque ahí se origina una sociedad y la Iglesia. El amor se entrega a través de un abrazo, de un beso o de una caricia y no por medio de una joya, un vestido o un juguete.

 

“Falta poco para celebrar la fiesta del Salvador y pese a todo el folclor que la gente pone en este nacimiento, son nuestras vidas, nuestros sentimientos y nuestros corazones los cuales debemos ofrecer”, indica.

 

La unión familiar, en los últimos tiempos, no se expresa de manera adecuada. El padre afirma que los niños tienen juguetes, pero no tienen a sus padres para jugar porque están ocupados en su mundo de adultos.

 

¿POR QUÉ RECIBIMOS REGALOS?

El capellán afirma que las personas, en vísperas de Navidad, deben preparar su fe con mucha devoción. Él se pregunta por qué es usual recibir y dar regalos en Nochebuena, si las personas no son el motivo de festividad, sino Jesús.

 

“La Navidad es una fiesta que está bajo un ataque tremendo en estos últimos tiempos. Creo que Papá Noel ha tomado el lugar de el niño Jesús y los centros comerciales se han convertido en los nuevos templos. Dice la Palabra de Dios que donde está tu tesoro, allí está tu corazón. Entonces cabe preguntarnos dónde está nuestro corazón”, anota.

 

Menciona además que el regalo ideal para el niño Jesús no se reduce a una mesa rodeada de personas, un lechón o un pavo en el centro de mesa junto a chocolate caliente y otros potajes o a muchos juguetes debajo del árbol. Lo que importa en estas fechas es el amor.

 

“Navidad es una fiesta de cumpleaños donde se le compran regalos a todos, menos al niño que se festeja. Nos hemos acostumbrado a hacer una fiesta y no invitar al homenajeado”, expresa.

 

TIEMPO DE CAMBIO

El padre José Escurra afirma que la Navidad es una oportunidad para reflexionar, hacer planes, reforzar convicciones y corregir ciertas situaciones. En el plano político, por ejemplo, critica las acciones de los gobernantes del Perú y los recientes escenarios que estremecieron al país.

 

“Nos encontramos en un contexto inestable, apremiante y desesperante. Sin embargo, ponerle un toque de alegría a todo esto es necesario”, asegura.

 

De acuerdo con él, los escenarios conflictivos en el Perú surgen por la ambición desmedida, que desencadena otras consecuencias como el hecho de pasar sobre los demás, vulnerar sus derechos y sus sentimientos.

 

“Una persona debe ser ambiciosa para obtener lo que se propone, pero no debe olvidarse de la apertura hacia los demás, donde no priman solo los intereses personales, sino también los comunitarios. A eso se la llama solidaridad y es algo que se ha perdido”, manifiesta.

 

Añade que, a la fecha, el problema común en todos los países es la deshumanización, expresada en la abstracción del hombre. Explica que esta pone al individuo por encima de todo y fomenta un estado de desconfianza en el cual la persona tiende a engañar y estafar.

 

Según el padre, para contrarrestar todo ello solo basta una muestra fe, pues una sociedad no debe condicionarse ya que perdería la libertad y la alegría.

 

“Lo importante en esta Navidad es la unión familiar. La familia es importante porque ahí es donde se edifica, donde se educa y donde se forman las personas. En todo contexto la familia siempre ha sido un lugar y un encuentro ya sea político, religioso, cultural y folclórico sobre la cual se construyen las sociedades”, expresa.

El sacerdote menciona que la mayoría de personas se pregunta dónde está Dios y por qué permite que sucedan cosas malas.

 

“Dios está en nuestro corazón, lo recibimos en la eucaristía y lo vemos a diario en cada indigente, en cada niño descalzo que deambula en las calles, en cada madre que vende caramelos o en cada joven que canta en los carros para ganar dinero. Yo creo que la gente tiene ojos, pero no ve”, dice.

 

EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD

Muchas personas se llenan del espíritu navideño durante todo diciembre y casi todas se acuerdan de los niños en vísperas de Navidad. Jesús dijo “ama a tu prójimo”, pero no puso fecha, no dijo cuándo.

 

“Jesús nunca dijo que amemos a nuestro prójimo solamente en diciembre. Parece que las personas enfrentáramos una especia de sensibilidad social. Es común que personas e instituciones realicen chocolatadas y actividades en diciembre, pero durante todo el año son pocas las veces que se juntan y hacen algo”, sostiene.

 

Según el sacerdote, el nacimiento de Cristo sensibiliza a las personas y mueve sus corazones, pero hay cosas que se deben cambiar para tener una actitud más crítica y realista.

 

“En diciembre vemos una realidad que desespera, pero que a la vez mueve los corazones de las personas insensibles. Considerando todos los problemas que enfrenta nuestra sociedad, esperemos que el espíritu navideño siga moviendo más corazones por lo menos en diciembre”, dice.

 

“Esta Navidad el propósito de cada persona debe ser el construir una verdadera familia. Que el tiempo sea compartido, que las vidas dejen de ser monótonas, frías y se llenen de paz y calor a través del amor incondicional. Espero que todo aquel que necesite amor, lo reciba”, finaliza.

 

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