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JUAN CARLOS TORRES: “PLANTEAMOS UNA NUEVA VISIÓN DE DESARROLLO PARA LAMBAYEQUE”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1049

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Precandidato a la gobernación regional por el Partido Aprista Peruano señala que el partido de la estrella sí tiene posibilidades de ganar la contienda en Lambayeque.

 

Desde mediados del año pasado, en diversas partes del departamento, empezaron a aparecer las pintas de Juan Carlos Torres Padilla acompañadas de una estrella aprista. El mensaje es claro: consolidar su precandidatura al Gobierno Regional de Lambayeque por el viejo partido de Haya de la Torre. “Kiko”, como es conocido, principalmente en su natal Ferreñafe, es uno de los rostros que profesa la renovación y asegura estar dispuesto a pelear en las internas su derecho a representar al APRA en las próximas elecciones de octubre, para con ello “romper las imposiciones que tanto daño le han hecho a la organización política”.

 

Torres Padilla cuenta con experiencia regional, aunque no lograda aquí, sino en San Martín, donde fue consejero también por el Partido Aprista Peruano - PAP. Su actividad como agricultor y empresario es también parte de su carta de presentación, con la que busca demostrar que conoce de cerca los problemas del departamento y está provisto de una visión de desarrollo diferente a la que se ha tenido hasta ahora en el gobierno de Lambayeque.

 

Expresión dialogó con él para conocer sus reflexiones y parte de las propuestas que enarbola para diferenciarse de quienes también aspiran a representar al PAP en las votaciones regionales que se avecinan.

 

¿Por qué considera que el Partido Aprista Peruano tiene posibilidades de llegar a la gobernación regional de Lambayeque? No pudieron lograr ese objetivo Humberto Falla Lamadrid, Hugo Tello Castillo ni Manuel Valverde Ancajima en dos postulaciones, incluso en pleno gobierno aprista y teniendo a su disposición una enorme logística. ¿Por qué ahora sí, considerando la división interna del partido y la sobra de corrupción que le persigue al partido?

La crisis institucional que vive el país y de la que no escapan las instituciones políticas, no es un problema exclusivo del APRA. Pasa en todas las tiendas políticas, excepto en algunas que tienen un manejo jerárquico o con propietario, donde las decisiones se toman sin ningún tipo de consideración o estrategia política.

Este desorden nos obliga a una reflexión en el sentido de que tenemos que recomponer a las organizaciones y que estas siempre tienen que participar de las contiendas electorales, porque hay doctrina que siempre se tiene que esbozar como propuesta. La mejor manera de exponer el ideario aprista es a través de las campañas políticas.

Pero en el aprismo también se toman las decisiones sin consideración de las bases, por una jerarquía que a muchos les cierra el paso. En consecuencia, ¿qué garantías tiene de que esa cúpula va a dejarlo marchar libremente en su intención de representar al partido como candidato regional?

Este es un proyecto en el que un grupo de compañeros estamos poniendo nuestra cuota de sacrificio para con nuestra participación darle un nuevo matiz y modernización al manejo del partido, pero a su vez sintonizando las propuestas de acuerdo a lo que generacionalmente nos toca vivir. Ese trabajo nos ha significado para nosotros no solamente mirar en el escenario local regional, sino en la articulación que venimos haciendo a nivel macroregional.

Nosotros hemos visto las posibilidades de plasmar propuestas de desarrollo sobre la base del ideario aprista.

Humberto Falla también quiere ser candidato regional por el partido aprista. ¿Han conversado? ¿Por qué no una lista única que pueda ir en consenso y capitalice el descontento que existe en gran parte de la militancia aprista con la dirigencia?

Nosotros conversamos permanentemente en la Casa del Pueblo. Más de 90 años de historia no se pueden consolidar bajo el acuerdo y el consenso. Uno de los principios básicos de nuestra doctrina e ideología es la democracia, si nosotros al interior del partido no empezamos a construirla no podemos usar ese término al exterior como una opción política.

Si bien a lo largo de la historia estas contiendas internas han generado algunas rencillas y resentimientos, creo que ahora, contando con herramientas como la Ley de Partidos Políticos, se nos ubica en el contexto de hacer cosas con apego a ley y, sobre todo, a los estatutos internos.

De manera tal que de repente nos cueste más trabajo, pero uno de nuestros objetivos es regresar a ser una opción, con una institución sólida y que funciona los 365 días del año.

 

¿Siente que el aprismo ha perdido espacio en Lambayeque?

Creo que ha perdido participación. Ahora que estoy caminando por la región siempre me encuentro con compañeros y después de breves conversaciones estos manifiestan su respeto hacia la ideología y el partido, y empiezan a contar su vida dentro del partido.

Sin embargo, es natural, y eso es algo que no es secreto, que cuando se hace una gestión se genera desgaste, rotura de expectativas. Muchas personas acompañan con entusiasmo una campaña y luego se desilusionan cuando ven que no pueden incorporarse a la planilla del Estado.

Ese es un tema con el que estamos teniendo mucho cuidado en nuestra propuesta interna. Estamos formulando una propuesta sobre la base del desarrollo económico local, que esté acompañada de generación de inversión para que haya empleo no solo para quienes tienen carga familiar, sino también para los jóvenes, porque uno de los grandes problemas de Lambayeque es que el capital humano que se está capacitando queda fuera y nos condena a no tener un recurso de calidad. Con ello el futuro no será prometedor.

 

¿Cuál es la autocrítica que hace de su partido?

No se ha trabajado institucionalmente. A los compañeros solamente se les ha buscado para épocas de campaña y la dirigencia ha quedado un poco postergada en la capacidad de generar una dinámica que permita actividad permanente en el partido y para los compañeros. Naturalmente, también hay individualidades de compañeros que han asumido responsabilidades y no las han cumplido o han tomado poses tontas de soberbia, de engreimiento y falta de servicio.

Eso hace que la militancia sienta que solamente se les usa cuando hay un momento electoral y que no se trabaja por un ideario fundamentado en la vocación de servicio.

 

¿Javier Velásquez Quesquén le ha hecho daño al partido aprista en Lambayeque?

Yo no creo que él solo lo haya hecho.

 

¿Velásquez y compañía le han hecho daño al partido?

Creo que la apatía de la militancia también. Cuando uno evalúa una responsabilidad tiene que apuntar en dos direcciones: por permitir que pase y para graficar la culpa de alguien que está al frente.

Velásquez ha hecho una carrera política muy audaz, ha sabido crecer y eso naturalmente en una contienda electoral se gana con votos. En la última elección los resultados del partido fueron muy bajos y, sin embargo, él fue electo congresista por Lambayeque.

 

¿Por qué quiere ser gobernador regional? Tiene ya una experiencia previa de consejero regional en San Martín con una participación significativa.

Me quedé con la satisfacción de haber generado bases de una gestión que ha generado polos de desarrollo y cambiado historias de vida en San Martín. Esa experiencia nos obliga a pensar en Lambayeque.

Los planteamientos que se hacen sobre el desarrollo, aquí, están contra el sentido natural de la potencialidad que tiene la región Lambayeque y eso lo vivimos en carne propia. Como se sabe, yo soy agricultor y los hombres del campo no sentimos que exista el más mínimo interés por tratar de que la agricultura sea el motor fundamental de desarrollo.

La agricultura, simple y llanamente es un enorme esfuerzo de miles de personas que ni siquiera se cuantifica ni tiene en consideración.

No me canso de esgrimir el ejemplo de los productores de arroz. En Lambayeque no hay inversionista más grande, que esté tan comprometido y que pase lo que pase siempre estará aquí, como el productor de arroz, maíz y caña de azúcar. Solo en el caso del arroz tenemos un promedio de 50 mil hectáreas con una inversión de ocho mil soles por cada una, con lo que se suman 400 millones de soles de inversión todos los años.

No existe una empresa extranjera ni grupo grande que haga esa inversión con tanto compromiso y que además genere tanto empleo y oportunidades para que muchas otras personas puedan conseguir trabajo y sostener a sus familiar.

 

Y ese aporte no es retribuido en obras de desarrollo por la región…

¿Cómo no vamos a sentir reacción si vemos que no se hace nada contra la salinización de nuestras tierras o cuando vemos que se ejecuta una obra de tanta inversión como el Proyecto Olmos para que una empresa como Gloria siembre más de 16 mil hectáreas con caña de azúcar? Son tierras de tanta riqueza en las que debería afianzarse la agroexportación.

Es ilógico que mientras las políticas de gobierno nos digan que la agricultura tradicional no es una actividad que genere riqueza y sostenibilidad, y que debemos buscar la manera de migrar a la agricultura de exportación, en Olmos se permita la siembra de caña de azúcar. Por ello, nosotros planteamos una nueva visión de desarrollo para Lambayeque.

 

¿Cómo se está trabajando su precandidatura al interior del partido? ¿Será elegido por el voto de los militantes, habrá un congreso eleccionario… cuál será el mecanismo?

La nueva Ley de Partidos Políticos obliga a que estos cumplan a pie de letra los estatutos, porque de lo contrario se pueden anular las decisiones y hechos que se asumen. De por sí la dirigencia ha comunicado que las elecciones internas serán el 9 de abril, lo que está dentro del cronograma electoral y de cara a eso estamos esperando que salga la convocatoria con los requisitos y las reglas de juego.

Estamos preparados no de ahorita, muchos compañeros pueden pensar que esta es una improvisación. Sin embargo, desde el 2007 nosotros venimos trabajando una propuesta de recambio al interior del partido, la que esperamos logre tener el respaldo de los militantes en el proceso interno.

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