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LUIS DEZA Y SALTUR: Artista dicta taller para que jóvenes aprendan a elaborar murales

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1262

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  • Volvió de Suecia después de 35 años y ahora busca darle alegría a las calles de su localidad.

Luis Deza Arancibia ha vuelto a la tierra que lo vio nacer y donde experimentó su primer acercamiento con el arte a través de dibujos que hacía para sus compañeros de escuela. El retorno a Saltur, en el distrito de Zaña, tiene un propósito que va más allá de reencontrarse con el territorio y los amigos que lo abrigaron en la niñez; Deza ha emprendido un proyecto para formar a jóvenes talentosos en el arte del mural, a fin de fortalecer sus talentos como herramientas de superación.

“Empecé a mostrar mis habilidades artísticas desde muy joven. Después de los cinco años empecé a hacer mis primeros garabatos. Mi hermano mayor fue el que detonó otro tipo de situación para mí, porque cuando yo tenía 13 años decidió llevarme a Lima para ver si tenía algún otro tipo de futuro, porque sabía que me gustaba dibujar”, comenta.

Sin embargo, su primer encuentro formativo a nivel artístico no fue ni con el dibujo ni con la pintura.

Hacia 1965, con 15 años de edad, Luis Deza había aprendido actividades comerciales diversas que le dieron cierta autonomía económica, resultado de los trabajos que realizaba. En paralelo había descubierto inclinación por la actuación y empezó a estudiar teatro, llegando a participar de las puestas en escena de Ricardo Roca Rey, en Lima.

“Quizá tenía habilidades para ello y fue así que conocí a gente de la embajada francesa y me ofrecieron una beca para estudiar en París. Recuerdo que el cónsul me dijo: ‘No te cases ni te mueras, estamos en enero y en octubre viene el avión que recoge a los becados para llevarlos a París’. Me consiguió una beca en la Alianza Francesa para estudiar el idioma y para ello me habían ofrecido viajar a la selva para el tema comercial, así que pensé y dije: Pido permiso 15 días en la Alianza Francesa y regreso para prepararme para viajar a París. Lo que no sabía es que en la selva me quedaría siete años”, relata Deza Arancibia.

Vivir en la amazonia

Cada vez que pensaba volver a Lima, sentía que no había gozado la vida en la selva a plenitud. Su permanencia en Iquitos se prolongó también porque – asegura – llegó a descubrir el enigma atrayente de la amazonia, la cosmovisión que existe, el espacio, los colores… las formas.

Así nació su interés por ingresar a la Escuela de Bellas Artes de Iquitos, sin dejar de trabajar en lo comercial, que además le permitía sostenerse.

“La selva me cambió la vida, me dio mística, porque tuve experiencias muy distintas, de otra índole, con información que no se tiene en la costa. La selva se presta para ello. Todo el Perú es mágico, porque si no creen en los santos creen en el duende o en los cerros, pero en la selva todo tiene vida, una madre, personajes mágicos que forman parte de la vida de la gente”, explica, añadiendo que todo ello sirvió de insumo para formarse una identidad artística como surrealista simbólico.

Característica del arte de Luis Deza es la representación de figuras humanas con la cabeza grande y el cuerpo pequeño, que recoge una manera de expresión de las culturas amazónicas y andinas.

Cusco y regreso a Lima

“Después de permanecer siete años en la selva viajé al Cusco y ahí encontré la identidad que anhelaba. Fue allí que por primera vez sentí orgullo de ser peruano, como dice la canción. No fue de la noche a la mañana, fue un proceso de unos cuatro años, a medida que conocí el territorio y traté con la gente”, comenta.

Luego de estar en la ‘Ciudad Imperial’, Deza Arancibia retornó a Lima, trabajó como “pegotero” en el semanario Visión, dirigido por César Hildebrandt, donde supo de un historietista que presentaba sus dibujos para ser publicados. Inquieto por la idea, se decidió a bocetar las suyas.

Las empezó a dibujar a escondidas, hasta que fue descubierto y despedido, “porque no le pagaban para eso”. Así, llegó al diario Marka, donde publicada dos historietas a página completa a la semana, una los martes, de temas infantiles, y la otra los sábados de temas sociales. Sus personajes y escenario eran andinos.

En Estocolmo

Pasada esa experiencia, en 1986 fue invitado a Europa, concretamente a Estocolmo, Suecia, donde pensó quedarse por cinco años, con el deseo de volver al Perú para continuar con su trabajo artístico.

“El hecho es que me quedé 35 años sin venir al Perú. Decidí armar mi espacio, pensé que podía vivir de las historietas, trabajé dos producciones: Eco y Curaca, una inspirada en la época Chavín y la otra en Tiahuanaco. El gobierno sueco aceptó publicarlas para las minoría étnica, conformada principalmente por residentes chilenos, que salieron de su patria huyendo de la dictadura de Pinochet”, recuerda.

Entendió que no podía subsistir de las historietas. Buscó trabajos como dibujante en editoriales y periódicos hasta que finalmente se decidió a pintar y exponer en galerías, viviendo enteramente de su arte.

Ha expuesto en España, Francia, Alemania, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Ucrania y Suiza. Su obra de mayor dimensión es un lienzo de 10 metros de largo, lleno de personajes que simulan una caminata.

35 años después

Al retornar a Saltur, después de 35 años y solo por un día, se impresionó al ver cómo había cambiado la localidad, perdiendo los frondosos árboles que formaban parte del paisaje.

“Encontré a Saltur muy triste y me dio una sensación de pena. A raíz de eso nació la idea de querer hacer algo por mi tierra. Se publicaron los cuentos Saltur I y Saltur II, y luego pensé que debía impulsar a los jóvenes talentosos que hay aquí, compartiendo con ellos lo que sé”, relata.

Con el apoyo de una ONG de los Boy Scouts, Luis Deza trabaja en un taller en el que enseña a niños y jóvenes de Saltur el arte de muralismo con mosaicos, con el objetivo de convertir a las calles de la localidad en una gran sala de exposición.

“La idea es que ellos puedan exponer lo que están aprendiendo y reciban pedidos. Debemos entender que el artista necesita recursos y que estos jóvenes tienen la oportunidad de recibir ingresos con lo que saben. Las cosas son muy claras: el arte sin apoyo económico no tiene futuro”, menciona.

El taller empezó a inicios de julio y se prolongará hasta fines de septiembre. Cumplido el ciclo, se espera lograr la elaboración de murales en Saltur.

“Lo que se mostrará en Saltur no serán trabajos míos, sino de los alumnos. Yo solamente los estoy dirigiendo. Lo que sí está en mente es una exposición de mis trabajos en Chiclayo, con piezas que se guardan en el Museo Pedro de Osma”, indica.

Como lo hizo cuando fue joven, en paralelo Luis Deza impulsa otro proyecto, que tiene que ver con la arborización del centro poblado con el apoyo de la Empresa Agroindustrial Pomalca.

 respuesta de Oliver López el 2023-09-03.

Felicitaciones Luis, excelente aporte de tus conocimientos artísticos, esperamos que este trabajo sea el referente para estimular a seguir apostando por el desarrollo cultural de los pueblos del Perú. Un fuerte abrazo! Oliver

 respuesta de Oliver López el 2023-09-03.

Felicitaciones Luis, excelente aporte de tus conocimientos artísticos, esperamos que este trabajo sea el referente para estimular a seguir apostando por el desarrollo cultural de los pueblos del Perú. Un fuerte abrazo! Oliver

 respuesta de María Angélica Flores Carreño el 2023-04-17.

Buenos días Lucho....es un gusto saber de ti....te conocí artista y asi vives entregado al arte.... después de gaber conocido diversas realidades ahora te proyectas e la juventud Felicitaciones!!!

 respuesta de María Angélica Flores Carreño el 2023-04-17.

Buenos días Lucho....es un gusto saber de ti....te conocí artista y asi vives entregado al arte.... después de gaber conocido diversas realidades ahora te proyectas e la juventud Felicitaciones!!!

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