A casi un año de iniciada la emergencia sanitaria en el Perú a causa de la pandemia por el COVID-19, el sector artístico cultural se erige como uno de los más golpeados. El cierre de los auditorios, teatros y demás espacios ha hecho que los artistas se reinventen y busquen nuevas formas de hacer llegar sus propuestas al público. Wilmer Velásquez Campos, quien es director cultural del Instituto Cultural Peruano Norteamericano – ICPNA, sabe sobre esta situación, pues muchas actividades que había programado para el año pasado tuvieron que ser postergadas y canceladas. En virtud de ello, reflexionó sobre cómo se puede ayudar a este sector en un año en el que al parecer se mantendrán las restricciones sanitarias para los espectáculos artístico culturales.
“Todos conocemos un artista que está resistiendo estoicamente a la pandemia de mil maneras. Cantantes, músicos, artistas plásticos, danzarines, actores, artesanos, payasos, magos, comediantes, etcétera. No son números en las estadísticas, sino seres humanos, que han sido muy afectados. Muchos de ellos tienen familia que mantener, su arte ha sido desde siempre su único sustento y ahora no lo pueden ejercer. No piden compasión, sino una oportunidad para sobrevivir”, sostuvo.
Diagnóstico
Velásquez Campos aseguró que, si bien nada suple a las actividades artísticas presenciales, los artistas han podido adecuar su trabajo a las bondades de las redes sociales y las plataformas digitales.
“Por algún tiempo más vamos a tener que continuar de esta manera, a fin de salvaguardar la salud de todos, empezando por los protagonistas principales: los artistas, los hacedores del quehacer cultural. Nos toca darles las facilidades para que el producto que cada uno de ellos tiene encuentre las mejores posibilidades para darse a conocer, la mejor tribuna, el mejor escenario”, precisó.
Sostuvo que la situación no es la misma en todos los actores artístico culturales, pues los artistas de cine y televisión tienen más posibilidades que los artesanos que viven del día a día de sus obras manuales.
“Aquellos que se dedican a la danza, por ejemplo, entregaron su alma para aprender a danzar bien y ofrecer una buena performance. No le podemos decir que se vayan a vender tamales y humitas tan alegremente solo porque la situación así lo demanda. Eso le resta capacidad a todo un sector, que pierde la posibilidad de seguir desarrollando nuevas propuestas artísticas, que son necesarias en todo el sentido de la palabra para el desarrollo de la sociedad”, indicó.
Contó que hay artistas que le han pedido usar el escenario del ICPNA para poder grabar allí su espectáculo y luego reenviar esa grabación a su público y así conseguir algún tipo de ingreso económico. Resaltó que eso se podría hacer, pero hay entidades como Defensa Civil y la misma municipalidad, que complican el trabajo.
“No podemos seguir recibiendo a fiscalizadores que no son del medio (artístico), que no van a comprender qué es lo que pasa, porque lo único que van a hacer es entorpecer el trabajo de unos y de otros”, apuntó.
¿Qué hacer?
Velásquez Campos anotó que una de las formas de apoyar es promover a través de las redes sociales información relacionada al artista (qué hace, cómo ubicarlo, qué propuestas está presentando), lo cual ayuda aún más si se acompaña de fotos o videos.
Resaltó que muchos artistas ofrecen serenatas virtuales o presenciales cortas; otros, cual "músicos ambulantes", llevan su arte por las calles; mientras que otros ofrecen presentaciones a través de Facebook o YouTube, donde colocan sus números y direcciones de correo para ubicarlos. Para todos ellos - mencionó - lo más importante es apoyar con lo que voluntariamente se pueda.
"Conozco artistas locales que se han unido para abrir pequeñas bodegas o negocios afines, tengo por ello una frase que compartir: cómprale al vecino y si es artista, mejor", subrayó.
Asimismo, refirió que quienes cuentan con espacios pueden servir como exhibidores, permitiendo promover el trabajo de los artesanos y artistas plásticos, inclusive para demostración. Así, coadyuvarían a que los interesados en la compra-venta negocien en buenos términos.
En tanto, resaltó que, si bien la lógica motiva apoyar a la institución que los agremia (asociaciones, círculos, colectivos, entre otros.) no siempre resulta lo más indicado, puesto que en muchas ocasiones no están muy integrados y no se puede controlar la ayuda que reciben. Si hay la posibilidad de apoyar directamente al artista que ofrece su producto sería mucho mejor, mencionó.
Aforos
Por otro lado, señaló que los aforos dispuestos desde el Ministerio de Cultura para las actividades artísticas no se ajustan a la realidad.
“Se dice 40 % de aforo, pero con la primera fila a cuatro metros del borde del escenario, metro y medio de distancia entre butaca y butaca, eso te reduce las posibilidades y al final ese 40 % termina siendo mucho menos. En Lambayeque no existe un escenario que pueda sostener toda una agenda cultural de esa manera y pretender que los artistas se beneficien junto a los administradores del espacio y quienes están detrás en la parte técnica”, expuso.
En el caso del ICPNA, por ejemplo, explicó que el auditorio tiene capacidad para 200 personas. Teniendo en cuenta que el aforo permitido es del 40 %, este se reduce a 80 espectadores. Sin embargo, sumándole la norma de metro y medio de distancia por lado y cuatro metros del borde del escenario, el número se reduce a solo 20.
“¿Vale la pena una producción de cinco mil soles para 20 espectadores? ¿Cómo se recupera la inversión? La mayoría de personas serán los artistas y los que trabajan desde el ‘backstage’. Ese mismo ejemplo quisiera llevarlo a otros escenarios que tiene capacidad para 500 u 800 personas. A ellos tampoco les resulta, porque el equipo de sonido que utilizamos en el ICPNA no va a ser el mismo para – por ejemplo – el teatro del colegio Santo Toribio de Mogrovejo, que tiene dos o tres veces más capacidad; las luces que pueden iluminar perfectamente nuestro escenario no serán las mismas que se llevarán para iluminar otro con esas características. Se necesita dos o tres veces más personal, todo se multiplica”, resaltó.
ICPNA
En tanto, señaló que el ICPNA venía trabajando con distintos gestores culturales un proyecto por el bicentenario de la independencia del Perú, el cual se vio interrumpido por la pandemia. Dentro de las actividades que se vieron frustradas se encontraba un festival internacional de décimas, para el cual el ICPNA iba a facilitar su espacio. Los decimistas invitados, que venían de países como Panamá y Colombia, tenían incluso los pasajes comprados.
“Nosotros tenemos a los decimistas una vez al año en nuestro auditorio. Como parte de este proyecto, queríamos que ese público cautivo se convierta en un público fiel, crear productos culturales que se mantengan de forma sostenida y no crear una agenda de actividades al azar, que haya un concepto, que ya no esté tratando de jalar cada quien agua para su molino, sino unirnos y tratar que sea verdaderamente sostenible, pero nos cayó la pandemia”, mencionó.
Además, refirió que han tenido que cancelar toda una agenda anual con propuestas artísticas de diversas manifestaciones: música, artes escénicas, canto, literatura, entre otros; así como una serie de conferencias.
“Tengamos fe en que esto se va a acabar. La especie humana ha sabido resistir todo tipo de escollos, problemas. Enfermedades como la que estamos viviendo ya se han dado antes y las hemos superado, estamos de pie (…) A mis amigos, conocidos del quehacer artístico y cultural, hay que seguir resistiendo y cuidándonos”, precisó.
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