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PINTANDO UN MUNDO SIN VIOLENCIA PARA LA MUJER: MURALES SON UN MEDIO DE EXPRESIÓN PARA SUPERAR LA BRECHA DE GÉNERO

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1102

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Más que un papel definido o tareas a cumplir dentro de la sociedad, la mujer tiene sueños y objetivos al igual que el hombre. Con el paso del tiempo esta ha ganado libertad, acceso al estudio, independencia económica y respeto profesional, pero el precio a pagar es alto, pues cada día son más las niñas, jóvenes y adultas víctimas de violencia y desigualdad.

 

Hace unos años la mujer pasaba de depender del padre al esposo, eran muy pocas las que accedían a carreras universitarias y la mayoría dejaba de trabajar en cuanto se casaba. Sin embargo, gracias a la lucha de cientos de mujeres de todo el mundo, esta situación se ha ido superando.

 

Un ejemplo de ello es la labor que realiza Katia Delgado Ramírez, conocida como Katalina Wayra. Ella es una artista autodidacta y activista femenina defensora de los derechos con el colectivo ‘Marcha mundial de las mujeres’. Katalina Wayra realiza murales vinculados al activismo hace cuatro años y se enfoca en revalorar el papel de la mujer y su lucha dentro de la sociedad para alcanzar el lugar que se merece.

 

Para ella es preciso que las mujeres compenetren sus luchas, se conozcan a sí mismas y conozcan el entorno que las rodea con el objeto de realizar distintas acciones y plasmar en el mundo la idea de que se les respete como personas.

 

ACTIVIDADES CULTURALES

Katalina Wayra inició como muralista hace cuatro años a la par con su trabajo como activista. Cuenta que en Cañaris se realizó un encuentro de mujeres originarias, donde ella y un grupo de artistas pintaron un mural que evidenciaba las vivencias y las luchas que realizan las mujeres en defensa del agua, la naturaleza y con ello sus derechos.

 

“El arte puede darle un giro distinto a esta situación. Mi labor está encausada a transformar los espacios públicos y llenarlos de energía con mensajes que contribuyan a posicionar a la mujer en una sociedad machista. Los murales, por ejemplo, tienen ese poder transformador y de concientización”, dice.

 

Además, participó en la primera edición de la ‘Noche de los Libros’ en abril del 2017 pintando en vivo una mandala de ‘El Principito’. A la actividad acudieron niños a fin de hablar y promover la lectura.

 

Asimismo, el sábado 16 colaboró en el programa ‘Literart’, que consiste en fusionar la lectura con el arte y en él realizó una ilustración inspirada en el libro ‘Matilda’, de Roald Dahl en el parque Eufemio Lora y Lora. Además, ha diseñado ‘tubitos susurradores’, que sirven para susurrar poemas al oído.

 

“Una de las maneras de superar la brecha de género es en base al arte. Pintar y sobre todo la muralización es un medio que puede llegar a muchas personas porque es propio de los espacios públicos. Además, existe un dinamismo bastante relevante e importante porque la gente que se acerca conoce el tema y se cuestiona”, indica.

 

PROTESTAR Y CONSTRUIR

Según la artista, la mujer enfrenta una situación de creciente machismo en el Perú y a raíz de ello urge la necesidad de organizarse y conectar a mujeres que padezcan la misma situación para desarrollar dinámicas y actividades a fin de alzar su voz y sean escuchadas. La idea, dice, es transformar la realidad de las personas y poner un grano de arena.

 

“La brecha de género en el país es abismal, porque a lo largo de la historia la mujer ha alcanzado el mismo nivel que el hombre tanto en libertad como en derechos, pero una cosa es la forma y otra el contenido. En la primera, a la mujer se le reconocen las leyes, pero en la cotidianidad es totalmente distinto”, asegura.

 

De acuerdo con Katalina Wayra cada día las mujeres actúan bajo el lema ‘protestar y construir’, pues muchas ya tomaron acciones para luchar por las pérdidas y la construcción de un horizonte y un nuevo camino para llegar al objetivo: la igualdad.

 

MEDIDAS

Katalina Wayra sostiene que superar la violencia contra la mujer es uno de los mayores retos, pues no solo es un problema conductual, sino también estructural.

 

“Mientras la educación en la sociedad siga siendo patriarcal, la mujer será concebida como un objeto sexual o como alguien cuya vida no tiene valor. Los esfuerzos deben estar orientados a nuestra lucha y los cambios no solo deben ser externos, sino que deben remitirse al origen”, manifiesta.

 

Pese a ello, señala, la mujer trata de sobresalir mostrando su fuerza, sus decisiones y su resiliencia para enfrentar las situaciones y revertirlas y así crecer.

 

Un factor importante para superar la brecha de género es la educación. Katalina Wayra menciona que una de las medidas es empoderar a las niñas, sobre todo en lugares altoandinos, donde la violencia es algo socialmente aceptado.

 

“Para lograrlo podemos emplear el arte, pues a un niño no se le puede hablar o enseñar igual que a un adulto ya que tienen conductas que naturalizan desde su hogar, pues se acostumbran a ese tipo de relaciones acentuando el machismo y estableciendo diferencias”, enfatiza.

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