El arte urbano es una de las iniciativas creativas más importantes de la actualidad. Entre ellas destaca el grafiti, un movimiento joven, contemporáneo, con temática y técnicas diversas que tiene por objeto comunicar mensajes, una propuesta o una idea en las ciudades a través de imágenes o frases.
Un representante chiclayano del grafiti es Joseph Godos Durán, de 28 años de edad. Él inició en este mundo hace ocho años, viajando a distintos lugares del Perú con su padre. Con el tiempo asistió a distintas actividades y conoció a grafiteros extranjeros. Desde ahí se planteó ser un gran artista urbano.
El grafiti es uno de los cuatro elementos del hip hop. Este está compuesto por un dj encargado de poner el ambiente, un big boss que baila al ritmo del dj, un rapero o maestro de ceremonia que se encarga de improvisar y un grafitero que se encarga de decorar el ambiente y llenarlo de caricaturas o imágenes, además deja un mensaje diferente de acuerdo a la temática tratada.
“Al inicio pedía a los organizadores de los festivales un espacio para pintar, crear arte y darle vida a un lugar. Yo quería ver mi trabajo reflejado y sentirme orgulloso y quería que la gente reconozca el potencial que hay en mí, pero decían que no porque no me conocían. Entonces con mi propio dinero compraba materiales y me colaba a las actividades para desarrollarme como artista. Con el tiempo gané un nombre y los organizadores empezaron a invitarme a sus festivales”, comenta Joseph Godos.
De esta manera el artista creció en Chiclayo y gracias al grafiti visitó México y Ecuador.
Para ser un buen exponente del grafiti se necesita practicar y tener creatividad, además de educación y confianza. Según Joseph Godos, ser grafitero significa respetarse a sí mismo y respetar lo que se hace.
El grafiti es un mundo muy amplio. Las técnicas más conocidas para iniciarse en él son el pincel y el spray. Un grafitero debe dominar los movimientos de las manos mediante el pincel y así, al cabo de un tiempo, podrá dominar el aerosol.
“Cuando se desarrolla esta actividad el artista logra muchas cosas. El spray, a diferencia del pincel, es más libre y permite hacer los gráficos con fluidez”, dice.
UNA MISIÓN ESPECIAL
Joseph Godos juntos a otros amigos que dominan los cuatro elementos del hip hop brindan clases de verano a niños en Pimentel. Además, llevan este arte a niños con discapacidad de colegios chiclayanos.
“Unos amigos y yo nos propusimos transmitir a los más pequeños todo lo que hacemos. Por medio de talleres teórico-prácticos capacitamos a los niños. Desde pequeños les enseñamos que esto no es un acto vandálico, sino una forma de expresión y un motivo de ornamento de la ciudad”, comenta.
El joven artista a fin de dar a conocer su trabajo lanzó su marca ‘Ron del Pueblo’ (Revolución Ordinaria Nacional del Pueblo) mediante una fanpage en Facebook. En ella no solo publica sus murales, sino también su línea de polos con diseños propios. El objeto de ello es que la gente interesada por esta cultura se identifique con el concepto.
EL GRAFITI ILEGAL
Los grafiteros ilegales, explica Joseph Godos, salen a las calles a partir de las 10:00 de la noche a dañar la infraestructura de los establecimientos. También deterioran el patrimonio cultural y en ocasiones algunos vehículos. Ellos se limitan a realizar tags o bombas, que son prácticamente firmas con letras poco entendibles.
Los grafiteros ilegales realizan estos actos delictivos sin permiso de nadie y se cuidan de no ser descubiertos por los policías, pues actualmente hay una ley que dicta dos meses de prisión si se realizan pintas ilegalmente en espacios públicos.
“Por culpa de ellos a todos nos tachan de vagos”, señala.
El artista cuenta que para realizar grafitis en la ciudad tiene que pedirle permiso no solo a los dueños de casa, sino también a la municipalidad. Agrega que el grafiti es un arte, un estilo de vida, cariño y respeto por sí mismo y por lo que uno hace.
“El grafiti es un símbolo de protesta. Nosotros levantamos nuestra voz porque no hay nadie que nos apoye y, lo que es peor, la gente no recibe con bien lo que hacemos y nos discriminan. Creen que el vestir con ropa ancha significa ser delincuente y no es así. Nosotros también leemos, estudiamos y pensamos no solo en nuestros dibujos, sino en las palabras empleadas para defender nuestras propuestas y para improvisar en un torneo”, expresa.
RECONOCIMIENTOS
El primer grafiti de Joseph Godos fue en la casa de un amigo. Acota que para él fue reconfortante saber que gente cercana creía en su talento. El siguiente fue en el 2009 en un estudio fotográfico. Él estaba muy nervioso, pues grafitear profesionalmente es distinto a hacer dibujos en el cuaderno.
“El dueño del estudio compró las latas de aerosol. A mí me temblaba la mano, pero pensé que si quería dedicarme a esto debía tener más confianza en mí. El resultado, según mi criterio, no fue perfecto, pero a la gente le gustaba”, narra.
Joseph Godos quedó en el tercer lugar en un concurso realizado en Piura en el 2016 con ocasión de las Fiestas Patrias. Fue el único chiclayano entre 15 grafiteros del país. Respecto a esa experiencia manifiesta que en cada lugar que visita aprende de las demás personas.
Aquella vez el artista plasmó a una madre peruana cocinando con chicha en una cocina de leña. Esa mujer era su madre, quien acostumbraba a cocinar de esa manera.
“Algunos grafiteros combinan el pincel y aerosol en un solo mural. Esa técnica es impresionante. Otros emplean pinturas de agua y muevan las manos formando figuras. Siempre interiorizo algo de todos los lugares que visito”, cuenta.
VIVIR DEL ARTE
Menciona que cuando los artistas urbanos forman una familia se retiran de lo que hacen, pero no debe ser así, pues el grafiti es un arte y una fuente de ingresos como cualquier otra actividad y si se ama lo que se hace, no debe abandonarse.
“El único factor para abandonar lo que hacemos es la ausencia de una mente creativa. Nosotros constantemente improvisamos y transmitimos mensajes con un buen contenido. Mi estilo en el grafiti son las caricaturas y los rostros. La vestimenta también juega un papel importante, pues refuerza el concepto y la idea que representamos”, dice.
Existen varios grafiteros a los que auspician grandes empresas estadounidenses. El grafiti da dinero, pero depende en cómo el artista se desarrolle. Joseph Godos detalla que a estos grafiteros desde jóvenes los apoyan, porque la cultura es más libre y grande en otros países.
“Los buenos exponentes de esta cultura evolucionan y hay empresas que reconocen nuestra labor y colaboran con nosotros para que esta forma de expresión no se pierda, además de generar ingresos para sí mismos y para el artista”, finaliza.
respuesta de Diego Joaquin Vargas Guevara el 2023-08-04.
Me encantaria pertenecer a un taller de grafiti
respuesta de Diego Joaquin Vargas Guevara el 2023-08-04.
Me encantaria pertenecer a un taller de grafiti
respuesta de Diego Joaquin Vargas Guevara el 2023-08-04.
Me encantaria pertenecer a un taller de grafiti
respuesta de Kendo24.7 el 2021-05-03.
👏Elegante Amigo,Buen Compañero de Arte, Excelente Artista.
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