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JANET CUBAS Y SU GRAN RETO: Recibirá una ciudad en emergencia, con obras inconclusas… en escombros

Escribe: Juan Vejarano Vergara (*)
Edición N° 1276

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Por primera vez en su historia, la Capital de la Amistad tendrá a una mujer como su máxima autoridad en la municipalidad provincial. La contadora Janet Cubas Carranza se adjudicó ese honor en las elecciones del pasado 02 de octubre, donde recibió un amplio respaldo de la ciudadanía. Los desafíos que le esperan a la electa burgomaestre son muchos, ya que la gestión saliente de Marcos Gasco le dejará un monstruo de siete cabezas con el cual lidiar. Hay una enorme expectativa en la labor que desarrollará Cubas y su equipo de gobierno para recuperar el tiempo perdido y sentar las líneas maestras de su gestión, para posicionar a Chiclayo como una de las urbes más importantes del país. La lucha contra la corrupción, enquistada en la comuna, será una de sus mayores apuestas, considerando los antecedentes de sus predecesores. “Hoy solo tenemos un camino: hacer las cosas bien sí o sí, no queda de otra”, afirma.

Después de 187 años de su creación como provincia, la Capital de la Amistad tendrá su primera alcaldesa, una mujer que se ha ganado a pulso esta consideración de parte de la ciudadanía en las elecciones municipales y regionales del 02 de octubre último. Janet Isabel Cubas Carranza se ungirá como tal en enero del 2023, el sillón que antes ocuparon burgomaestres de la talla de José Leonardo Ortiz, Nicolás Cuglievan, Miguel Muro Zapata o Guillermo Baca Aguinaga, espera a esta docente universitaria, exregidora provincial de Chiclayo y dos veces candidata al Congreso de la República. Ante tantas decepciones y desilusiones con sus autoridades ediles de los últimos veinte años (incluido el actual, Marcos Gasco Arrobas), el pueblo ha cifrado sus esperanzas en esta contadora de profesión de 60 años, cuya promesa de campaña fue “Merecemos vivir mejor”. Y ciertamente, quienes residimos en esta acogedora ciudad merecemos vivir en condiciones dignas y decentes, donde nuestros hijos se sientan plenamente orgullos e identificados con el lugar donde habitan. Los desafíos que le esperan a la electa burgomaestre son muchos, ya que la gestión saliente le heredará una serie de problemas irresueltos que han sido recurrentes en los últimos periodos ediles, como la limpieza pública, el reordenamiento del transporte público, la seguridad ciudadana, obras de saneamiento, infraestructura vial y urbana, comercio informal, entre otras.

Tiene experiencia

Janet Cubas no es una aprendiz en política ni en la administración pública, fue regidora de la Municipalidad Provincial de Chiclayo en dos periodos consecutivos (2003-2006 y 2007-2010), ha sido la candidata más votada de Lambayeque en las elecciones extraordinarias al Congreso en 2020; pero no accedió a una curul porque su partido Juntos por el Perú no pasó la valla electoral. Lo mismo sucedió en los comicios presidenciales del 2021, fue la postulante más votada de la región, pero no llegó al Legislativo debido a que su agrupación no alcanzó cupo en la cifra repartidora. Además, ha sido exsecretaria regional de Acción Popular en Lambayeque en el periodo 2011-2012, y ha integrado colectivos ciudadanos de lucha contra la corrupción. Cubas tiene un vasto bagaje político que lo respalda, así como un amplio apoyo de la población de cara a este reto mayor. Hay una enorme expectativa y confianza en la labor que desarrollará la nueva autoridad edil y su equipo de trabajo, para recuperar el tiempo perdido y sentar las líneas maestras de su gestión, para posicionar a Chiclayo como una de las urbes más importantes del norte peruano y del país. Cubas es consciente que recibirá una papa caliente, un monstruo de siete cabezas; pero como ella misma ha dicho a la prensa: “Chiclayo ha tocado fondo, y por eso hoy solo tenemos un camino: hacer las cosas bien sí o sí, no queda de otra, porque la situación no da para más”.

Potencialidades

En los últimos 15 años, la tierra de Elías Aguirre y José A. Quiñones ha tenido el enorme infortunio de tener como autoridades ediles a personajes que han sido un lastre, una rémora, para que la capital de la región Lambayeque tenga un desarrollo sostenido que coadyuve al bienestar de sus habitantes. Chiclayo tiene grandes potencialidades y todas las condiciones para dar el gran salto que su población aspira, y convertirse en una de las ciudades referentes a nivel nacional. Su ubicación geográfica es estratégica y lo hace atractiva para los inversionistas, de allí que en las últimas dos décadas se han asentado importantes empresas del rubro agroexportador, de la industria, el comercio, la construcción. Chiclayo es una ventana de oportunidades y punto de encuentro de agentes económicos de la costa, sierra y selva que buscan diversificar sus inversiones, considerando esa hegemonía geográfica que la naturaleza le ha prodigado y que no ha sido debidamente aprovechada por las autoridades regionales y municipales de turno. Además, destaca por su rica y variada gastronomía, por sus museos y sitios arqueológicos, sus festividades religiosas y artesanía. La electa alcaldesa conoce ese potencial que representa la ciudad para el turismo, por ello ha dicho que en su administración buscarán hacer de Chiclayo el destino turístico obligado del norte (no solo Trujillo, Piura o Cajamarca), lo que permitirá dinamizar la economía. Pese a estas enormes posibilidades que tiene para destacar y posicionarse en lo más alto, las autoridades de turno han hecho muy poco por generar políticas públicas que viabilicen esta pretensión, no han sido capaces de plasmar obras de envergadura a todo nivel que permitan apuntalar un crecimiento sostenido en el tiempo, con visión de corto, mediano y largo plazo.

Lucha frontal

Janet Cubas tiene muy en claro que uno de los principales pasos que dará en su administración será romper el círculo pernicioso de la corrupción, la ineficiencia y la incapacidad, que tanto daño han ocasionado a Chiclayo. Desde el año 2007 se juntaron estos elementos oscuros que han impedido que la ciudad dé el salto cualitativo que sus ciudadanos esperan, porque los recursos del Estado fueron a engrosar las cuentas de alcaldes y funcionarios inmorales en lugar de ejecutar obras vitales para el progreso de la ciudad. Producto de estos actos vergonzosos y deplorables, dos alcaldes que se sucedieron en la comuna: Roberto Torres y David Cornejo, hoy están presos por graves casos de corrupción; y el actual, Marcos Gasco, tiene procesos abiertos en la Fiscalía, incluso en un caso (Veolia) han solicitado seis años de cárcel para él. Todos estos hechos repugnantes han generado indignación en la población, pero también escepticismo y desconfianza, porque creen que el político solo accede al poder para robar, para enriquecerse ilícitamente, para gobernar de acuerdo a conveniencias políticas. Por eso la valla para Cubas es bastante alta y no tendrá margen de error en cada decisión que tome. “Asumimos un reto bastante grande, recibiremos una provincia en emergencia; pero mi compromiso es trabajar indesmayablemente para recuperar el tiempo perdido y luchar frontalmente contra todo indicio de corrupción. La sociedad civil jugará un rol protagónico en mi gestión”, declaró a una emisora nacional.

Cumplir la ley

Janet Cubas también es consciente que urge una alta cuota de honestidad, transparencia y liderazgo en la municipalidad. Pero también de diálogo con los gremios sindicales, sin condicionamientos de ningún tipo de los trabajadores, para empujar el carro en la misma dirección, porque el cambio y la transformación de Chiclayo requiere del esfuerzo de todos. Las nefastas gestiones anteriores han dejado en la población una gran indignación ante tanta indolencia e incapacidad de ver que esta tierra del chinguirito y del arroz con pato, no encuentra el rumbo correcto para el despegue que requiere, pese a las excelentes condiciones que posee. Lo que el ciudadano de a pie exige a la autoridad municipal es algo muy simple: que se respete y se hagan cumplir las normas, lo que no ha estado sucediendo, ya que ello propicia espacios para la corrupción y para actos al margen de la ley. Para nadie es un secreto que este flagelo está enraizado en la propia comuna, y para hacerle frente se necesita de mucha voluntad, energía y autoridad moral. Porque si no se toma el toro por las astas, el panorama se puede tornar muy complicado. La electa burgomaestre señala que los resultados no se verán a corto plazo, pero tienen que empezar a poner los cimientos. “Quizás algunas cosas no lo vamos a ver concretar en la obra final, pero eso no quita que empecemos a realizarlas. Tenemos que empezar con planificación, si nos toca o no inaugurar la obra, eso no está en discusión, lo que tenemos que hacer es sentar las bases para dar el cambio histórico que necesita Chiclayo”.

Responsabilidad

A diferencia de otras capitales de región que son bendecidas al recibir millonarias sumas de dinero por canon, que son utilizadas por los gobiernos regionales y municipales para hacer obras, la región Lambayeque, y particularmente Chiclayo, trata de salir adelante producto de las partidas económicas del Gobierno Central y en base al esfuerzo de su gente. Ante esta situación adversa es cuando más se requiere que las autoridades de los distintos niveles de gobierno demuestren capacidad, inteligencia y liderazgo para generar políticas públicas que permitan satisfacer las necesidades de sus habitantes, y que inviertan los recursos en obras de utilidad y necesidad pública, que apuntalen a un crecimiento uniforme. Ser elegido alcalde o gobernador demanda una enorme responsabilidad y compromiso consigo mismo y con sus electores, pues se convierten en las primeras autoridades de un territorio por el cual deben velar siempre, trabajando con honestidad y limpieza para desterrar cualquier signo de corrupción. Estas autoridades tienen que ser gestores por excelencia, para obtener presupuestos del Estado y ejecutar las obras vitales que exigen sus ciudades. Es indispensable que las nuevas autoridades se rodeen de funcionarios probos y capaces, que coadyuven a mejorar y a fortalecer la administración municipal o regional, porque ello les garantizará éxito. Las nuevas autoridades tienen que defender su honor y dignidad siempre, que su nombre no se mancille con dinero mal habido, y no terminen presos como tantos alcaldes y gobernadores por enriquecerse ilegalmente. Ellos tienen que procurar enaltecer la política con acciones positivas, porque ello reconfortará a nuestra amenazada democracia.

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(*) Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Primer Vicedecano del Colegio de Periodistas de La Libertad.

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