Quiero comenzar diciendo que en 2006, los escolares de Chile demostraron una de las mejores participaciones ciudadanas de Latinoamérica, cuando se alzaron en contra la subida de precios del transporte y por una mejor educación que brinda el estado a su favor, ¿y qué sucedió? Crearon todo un movimiento que les permitió no solo cumplir aquella meta, sino que también lograron mejorar el sistema educativo. Nadie los obligó a hacerlo, ni tampoco fueron en contra de la ley al protestar por lo que ellos afirmaban justo. Hoy en día Chile es de los mejores países, por no decir el mejor, en educación de todo Latinoamérica. ¿Es increíble, verdad?
La participación no acaba en el voto, sino es ser un miembro activo que busca la mejoría del país.
¿Somos acaso conscientes del poder que poseemos para cambiar al país? ¿Quién es el culpable de que los mismos ciudadanos no conozcan sus propios derechos? Toda persona es llamada a participar en asuntos que se relacionen a su nación, pero qué pasa cuando tenemos una mentalidad individualista, como la peruana. ¿Hay alguna persona joven de esta sala que se ha sentido realmente consternado por la subida de precios de los artículos básicos del hogar o de la gasolina? Probablemente no. Y me refiero mucho más a los jóvenes de esta generación, quienes dedican la mayor parte de su tiempo en actividades recreativas, si bien esto no está mal, ¿dónde queda la preocupación por una sociedad mejor? Creo que más de una vez hemos escuchado la frase “pero a mí no me afecta”. Cuando el precio de la gasolina se elevó, millones de personas del Perú estuvieron en una situación económica precaria, puesto a que sus sueldos no se proporcionaban a la inflación, pero claro, existe ese grupo de gente que si se puede permitir pagarlo, como las autoridades de alto rango o las personas pertenecientes a familias de clase media, nosotros mismos, ¿entonces, a estas personas en qué les afecta esta problemática? Entonces ellos se dirán “Que me importa a mí, si yo sigo viviendo sin preocupaciones” o peor aún, ni siquiera lo pensarán, solo ignorarán el problema como muchos otros lo hacen. ¿Qué pasa con los ciudadanos? ¿Acaso ya pasó de moda el luchar por la mejoría del país? ¿O Es que somos tan egoístas que no buscamos el bien común, sino que nos conformamos con el “a mí no me afecta”? ¿Es esto al menos verdad? Dónde quedaron los ideales que nuestros antepasados cuando fundaron la democracia, buscaron principalmente, la igualdad, la libertad y la fraternidad por una sociedad mejor.
Si los peruanos, tuviésemos esa determinación de participación ciudadana, como lo tuvieron los alumnos por una mejor educación, quizás tuviésemos una mejor educación, un mejor servicio de salud, mejores carreteras y no permitir que nuestros gobernantes cometan actos delictivos y contrarios a lo que verdaderamente es en intereses de los ciudadanos. Además en nuestro país, se enfocaría nuestro gobernantes en cumplir las peticiones que los pobladores realmente deseen, que los ingresos del estado sean mejor usados, que exista mejor fiscalización hacia los gobernantes y por ende mayor transparencia . Sin duda, uno de los valores que más nos falta al pueblo peruano es la solidaridad, respeto a los derechos y respetar el cumplimiento de la ley.
No todos tienen la buena fortuna de tener lo necesario y por ende sentirse como vivir en una burbuja, donde para ellos la sociedad “no existe”, pero pienso que en algo todos podemos concordar, y es que queremos un mejor Perú. Así que por qué no usar ese poder que se nos concedió por ser ciudadanos de este país y utilizarlo para el bien de todos. Al fin de cuentas, somos nosotros los únicos que podemos hacer un cambio.
Un presidente estadounidense, en su discurso a la nación, resumió la gran importancia de la participación ciudadana con esta frase:
“No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país”. —John F. Kennedy.
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Alumna del 4to. año - Ceibos.
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