Recurrente posición es la que sostiene el Perú en el ámbito mundial cuando se trata de medir entre los países del orbe quién es el más corrupto y dónde los dineros estatales son sustraídos en mayor volumen y alevosía, causando daños irreparables a la sociedad que lo compone, sin que esta malévola e insana actitud delincuencial sea contenida y desarticulada en su estructura funcional, que en muchos casos, si bien demora en sus etapas procesales para sancionar a los corruptos, estos adquieren impunidad bajo el manto de una disfrazada liscisitud previamente concertada, para lograr borrar las evidencias claras y objetivas que le permitan salir bien librados después de lograr su cometido delictivo, aprovechándose del cargo obtenido.
El pasado 25 de enero del año en curso, la organización Transparencia Internacional presentó su Índice de Percepción de la Corrupción - IPC, cuyos resultados, sino nos causan pavor, nos denigran y nos someten al escrutinio mundial, para colocarnos en un lugar degradante con una nota de 36 sobre 100, calificación inferior al promedio mundial de 43, lo que en buena cuenta nos ubica en la casilla 105 sobre 180 países, es decir incluso, como uno de los países más corruptos en América Latina y El Caribe, donde la codicia facilista de apropiarse de los dineros estatales prevalece como una conducta formalizada y arraigada en la gestión pública.
¿Sobre qué base se mide el IPC?
La organización internacional de transparencia refiere que el IPC se construye tomando como base fuentes diversas de datos y opiniones de entendidos en los temas de actos de corrupción en el aparato estatal, entre ellos: el soborno, el desvió de fondos públicos, el uso de la función pública para beneficio personal, el nepotismo, la capacidad del gobierno para hacer cumplir los mecanismos de integridad, el enjuiciamiento efectivo de funcionarios corruptos, las trabas administrativas y requisitos burocráticos excesivos; la existencia de leyes adecuadas sobre divulgación financiera, prevención de conflictos de interés y acceso a la información y primordialmente la protección legal para denunciantes, periodistas e investigadores, entre otros.
¿Por qué somos uno de los países más corruptos?
Seguimos siendo uno de los países más corruptos en el ámbito mundial, fundamentalmente en el espectro regional americano, porque según la Contraloría General de la República (CGR), existen problemas serios en la administración pública y la gestión de los recursos, concentrados mayormente en el rubro de inversiones.
En ese sentido, refiere también el ente contralor que, en el caso del gobierno nacional, la corrupción se concentra mayormente en el sector transportes, mientras en lo que respecta a los gobiernos subnacionales el desfalco institucionalizado se da en todos los procedimientos, principalmente cuando se trata de adjudicar las obras que son encargadas por el ejecutivo, donde los presupuestos son mal manejados y debilitados producto del sistemático arrebato de los dineros asignados con total impunidad.
El daño causado en los ámbitos gubernamentales
Advertido el alto índice de corrupción en el país, cada vez más evidente, los daños irreparables causados por esta forma indebida de adueñarse de los dineros del Estado, producto de las ingentes cantidades dinerarias que han ido a parar a los bolsillos de los corruptos, son nada más ni menos alarmantes, en tanto y en cuanto el crecimiento sostenido de la corrupción en las altas esferas políticas gubernamentales y los gobiernos subnacionales viene sosteniendo un incremento exponencial, convirtiéndola en una cultura ganancial informal y arraigada por su naturaleza misma.
Tal es así que, que la Contraloría General de la República viene identificando hechos delictivos y execrables cada vez más graves y evidentes con resultados que superan fácilmente el robo de miles de millones de soles en cada ejercicio presupuestal.
Por ejemplo, en el año 2020, la Contraloría identificó que el perjuicio económico derivado de la corrupción e inconducta funcional en el Perú superó los 22 mil millones de soles, producto del despilfarro en el gobierno central equivalente a más de 11 mil millones de soles, en los gobiernos regionales se dilapidaron 6 millones y en los municipios tanto provinciales y distritales se usufructuaron indebidamente más de 5 mil millones de soles, de los cuales, el sector donde se hizo mal uso de los dineros estatales fue en Educación, lo sigue Transportes y Comunicaciones y al final el precario sistema de salud, en menor proporción.
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(*) Especialista en Contrataciones del Estado.
respuesta de 151833 el 2021-07-03.
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