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CORRUPCIÓN Y ESCÁNDALOS PALACIEGOS DE LOS PRESIDENTES DE LA REPÚBLICA (PARTE II): En democracia o en dictadura, exgobernantes sucumbieron a la tentación del dinero malhabido

Escribe: Juan Vejarano Vergara (*)
Edición N° 1264

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Desde Fujimori hasta Pedro Castillo, son siete los mandatarios con procesos judiciales, investigaciones, condenas, destituciones del Congreso, e incluso un suicidio, por casos de corrupción. Todos llegaron a Palacio de Gobierno en olor a multitud y con grandes expectativas, pero al término de su mandato se fueron sin pena ni gloria y con un cúmulo de graves acusaciones. Los escándalos familiares también han estado presentes en cada gestión gubernamental. Pese a toda esta podredumbre, nuestra decadente clase política sigue activa y vigente porque la ciudadanía se lo permite en cada proceso electoral, al elegir a tanto impresentable carente de honestidad y decencia.

En un artículo publicado en la edición anterior de Expresión (04-08-2022), hice referencia a los escándalos y corrupción presidenciales en los últimos cuarenta años en el Perú, los cuales se han convertido en un modus vivendi de los ocasionales huéspedes que llegaron a Palacio de Gobierno en olor a multitud y su fueron sin pena ni gloria. Unos salieron más magullados que otros, dependiendo de la magnitud del desenfreno, y terminaron sus gestiones a empellones, con altas desaprobaciones ciudadanas. También hice la excepción de los exmandatarios Valentín Paniagua y Francisco Sagasti, quienes asumieron gestiones de transición de ocho meses cada uno; tal vez por ello no fueron presa de los escandaletes ni de la corrupción encarnizada que se infiltró en las gestiones gubernamentales, desde el primer gobierno de Alan García hasta el actual de Pedro Castillo. En la entrega anterior hablamos de García y del exdictador Alberto Fujimori, ahora me centraré en administraciones harto controversiales y cuestionadas como las de Alejandro Toledo y Ollanta Humala.

Toledo llegó a la Presidencia de la República el 2001 con marcada expectativa y un gran entusiasmo de la población, por las promesas de cambio que ofreció: una lucha frontal para crear empleo, combatir la pobreza y la corrupción. Este reconocido economista asumió el liderazgo de la oposición en momentos difíciles para el país y encabezó la marcha de los cuatro suyos, que fue vital para derrotar a la dictadura de Fujimori. Esta fue su carta de presentación en su carrera hacia la Presidencia. Pero en esta historia no podía faltar Eliane Karp, su controvertida y lenguaraz esposa, convertida en primera dama, que tuvo un papel protagónico en muchos pasajes de su régimen. De carácter fuerte y confrontacional con los detractores del gobierno. A los escándalos de la pareja presidencial se sumaron hechos bochornosos en los que estuvieron involucrados los hermanos y sobrinos de Toledo. ¿Se acuerdan de Jorge Toledo? El conocido “Coqui”, el sobrinísimo del expresidente, que fue investigado por su controvertida reunión con el procesado Miguel Salas Sánchez, conocido como el agente “Sun”, para obtener una copia del audio de la conversación entre el exasesor presidencial César Almeyda y el general Óscar Villanueva, en los que se involucraba a Toledo. Coqui la hizo de fotógrafo de su tío en la campaña electoral del 2001 y ya en el poder fue su cercano colaborador.

El caso Zaraí

Uno de los sucesos mediáticos que remeció el ambiente político fue la negada paternidad por largos 14 años de su hija Zaraí, producto de una relación extramatrimonial con Lucrecia Orozco. Toledo se negó a reconocer el hecho durante la campaña electoral; pero posteriormente lo hizo por la presión pública. Este caso se convirtió en uno de los puntales de la guerra sucia contra el exjefe de Estado, pero nada le impidió llegar a la Presidencia, pese a ser cuestionado por sus valores morales. En el fragor de la campaña, Toledo prometió que se haría la prueba de ADN si los tribunales así lo ordenaban; pero una vez que fallaron en ese sentido sus abogados estratégicamente rechazaron la medida. Al final no tuvo más remedio que aceptar que él era el padre de Zaraí, cuando ya estaba en el poder. Este acontecimiento melló su imagen pública, le restó credibilidad y su popularidad cayó hasta el 17%, en sólo un año de gobierno. Pero eso no fue todo. Como era de esperarse, este reconocimiento enfureció a Eliane, quien no perdonaría la decisión tomada por Toledo. Hasta se habló de una fractura en su matrimonio. Pero como ambos ostentaban el poder político a plenitud, no les quedó otra alternativa que aparentar que las cosas iban bien entre ellos. El escenario fue muy parecido a lo que sucedió con el exmandatario Alan García y Pilar Nores, tras el reconocimiento del último hijo del exlíder aprista, también producto de una relación extramatrimonial.

Dos escándalos mediáticos de los cuales Toledo tampoco pudo salir bien librado y golpeó moralmente a su gestión, fue el supuesto secuestro que esgrimió para explicar la difusión de unas fotos donde aparecía sonriente y abrazado a un grupo de mujeres frente a una mesa con bebidas alcohólicas. Las instantáneas aparecidas en la revista Caretas durante la campaña electoral del 2001 habían sido tomadas en 1998, durante una noche de desenfreno en el hostal Melody, en Lima. Toledo, secundada por Karp, culpó a Vladimiro Montesinos de secuestrarlo y obligarlo a grabar teniendo sexo para luego extorsionarlo. Pero la Policía determinó que no hubo secuestro alguno y que aquella noche Toledo visitó tres hoteles acompañado de mujeres, en una larga jornada de sexo, alcohol y drogas. El otro suceso ocurrió en 2005, cuando salió a la luz un supuesto romance de Toledo y la teniente PNP Lady Bardales, quien ejercía de su escolta. Luego la oficial fue investigada por un presunto enriquecimiento ilícito y desequilibrio patrimonial.

Odebrecht y Ecoteva

Pero el caso de corrupción más grande en el gobierno de Toledo está relacionado con la constructora brasileña Odebrecht, y por el cual hay un pedido en extradición por parte de las autoridades peruanas (Toledo fugó a Estados Unidos). Según las investigaciones judiciales, al exmandatario se le acusa de haber recibido 20 millones de dólares de coimas de parte de Odebrecht, para la construcción de la carretera Interoceánica sur, y de la empresa Camargo Correa por el tramo 4 de la misma vía. El dinero ilícito habría sido entregado a través del empresario israelí Josef Maiman (fallecido). Según la fiscalía, ese dinero habría servido para constituir en Costa Rica empresas offshore, entre ellas la fundación Ecoteva Consulting Group, que tenía como propietaria a Eva Fernenbug, madre de Eliane Karp. Ecoteva adquirió en Lima, el 2013, una propiedad avaluada en US$ 3.8 millones en la Urb. Las Casuarinas y una oficina en el edificio Omega valorizada en US$ 882,000. Además, Ecoteva canceló las hipotecas de la casa de Alejandro Toledo en la Urb. Camacho por US$ 217,000, y de Punta Sal por US$ 277,000. Posteriormente los inmuebles fueron incautados como parte de las investigaciones por el delito de lavado de activos contra el exmandatario, su esposa, su suegra y sus colaboradores. Por este caso hay otro pedido de extradición contra Toledo.

El gobierno humalista

El comandante (r) del EP, Ollanta Humala, ganó las elecciones del 2011 en una ajustada segunda vuelta a Keiko Fujimori. Llegó al gobierno condicionado por la derecha peruana, ya que proponía cambiar el modelo económico neoliberal y promover una economía nacional de mercado, lo que irritó al empresariado. Otro punto central de su plan fue una lucha frontal contra la corrupción; pero una vez instalado en Palacio se olvidó de sus propuestas primigenias, lo que le generó fuertes críticas de los sectores de izquierda a los que dijo representar en campaña. El primer escándalo de corrupción en su régimen se produciría a cien días de llegar al poder y recaería en su vicepresidente, Omar Chehade, quien fue acusado de tráfico de influencias (se le imputó haber pedido ayuda a la policía para desalojar a una empresa azucarera y beneficiar así al grupo Wong). Humala le pidió presentar su dimisión, pero Chehade optó por tomar una licencia “mientras duren las investigaciones”. Los analistas consideraron que esta era una prueba de fuego de Humala en su promesa de combatir la corrupción, pero no mostró severidad con su decisión, ya que lo que buscaba era impedir que la crisis política afecte su imagen.

Pero esta lacra tocaría a la pareja presidencial, por ello Humala y su esposa Nadine Heredia enfrentan un pedido de 20 años de cárcel por el presunto delito de lavado de activos. De acuerdo a la Fiscalía, Humala y Heredia habrían recibido aportes ilegales por más de US$ 3 millones de la constructora brasileña Odebrecht y otras fuentes de financiamiento en sus campañas electorales en 2006 y 2011 (una parte fue a las cuentas del Partido Nacionalista y otra parte habría ido al patrimonio de la pareja). En tanto que para Heredia piden 26 años de cárcel. El fiscal Germán Juárez dijo que al menos uno de los tres millones de dólares fue recibido por la exprimera dama, de acuerdo a lo confesado por Jorge Barata, exsuperintendente de la constructora en Perú. El ingreso del dinero a las cuentas de Heredia se habría dado mediante supuestos pagos por contratos laborales, que tiempo después serían identificados por la Fiscalía como vínculos ficticios. Sin embargo, pese a todo lo que implica esta investigación, la expareja presidencial no se ha fugado del país ni ha pedido asilo, como sí lo han hecho otros exmandatarios investigados, y han dado la cara a la justicia las veces que se les ha requerido. La Fiscalía sostiene que Humala siempre intentó beneficiar a Odebrecht desde que llegó a Palacio, lo que se debería a los US$ 3 millones que habría recibido para sus campañas electorales.

“La borrachita de poder”

Heredia, como primera dama, tuvo un rol protagónico en el gobierno de Humala, no solo fue una figura decorativa, incluso tuvo mayor visibilidad mediática que el propio primer ministro, y en algunos casos llegó a opacar la figura presidencial. Tenía mucha influencia en las decisiones que tomaba su esposo y un carácter explosivo cuando las cosas no se hacían de acuerdo a lo que ella planificaba. Incluso se voceó que podría candidatear en las elecciones del 2016; pero esta pretensión culminó cuando el expresidente Alan García acuñó la idea de la “reelección conyugal”. “La primera dama es el principal operador político del gobierno, es la vocera, el enlace con algunos ministerios, con el gabinete, además es una operadora del Partido Nacionalista desde antes de ser presidenta. De los dos (Humala y Heredia), ella es la más política, y después de Humala, Nadine es la persona con más poder”, sostuvo en su momento el politólogo Carlos Meléndez. Fue tanto el poder que adquirió en el gobierno que parecía que ella gobernaba, incluso su suegro la llamó “borrachita de poder”. Luego aparecieron las dichosas agendas, donde se consignaban anotaciones que comprometían a la pareja presidencial y a su entorno, por una supuesta malversación de fondos provenientes de aportes fantasmas durante la campaña presidencial de 2006 y 2011.

No cabe duda que Perú está maldecido por una corrupción sistemática desde los altos poderes del Estado, cada presidente que accede al poder es atrapado por la telaraña de la corrupción enquistada en el aparato público. Desde Fujimori hasta Pedro Castillo, son siete los mandatarios con procesos judiciales, investigaciones, condenas, destituciones del Congreso, e incluso un suicidio, por casos de corrupción. Un flagelo que socava la legitimidad de las instituciones, y mantiene a la nación en constante inestabilidad política.

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(*) Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Primer Vicedecano del Colegio de Periodistas de La Libertad.

 respuesta de Martha Morales Monsalve el 2025-12-30.

que orgullo recibir esto de mi Prima Maria Ramos Morante . muchas gracias

 respuesta de Martha Morales Monsalve el 2025-12-30.

que orgullo recibir esto de mi Prima Maria Ramos Morante . muchas gracias

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