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ANA FRANK Y ADOLFO HITLER: La voz de la niña casera que trasciende el despiadado nacionalsocialismo universal

Escribe: José Luis Estela Sánchez (*)
Edición N° 1263

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En abril del presente año en el Perú se instaló una patosa noticia. Como se informó y se sabe de sobra, el aún primer ministro Aníbal Torres alabó la política económica de Adolfo Hitler. Este comentario desató el rechazo no solo de la sociedad civil nacional, sino también de Alemania e Israel. Dos países que por la vivencia de haber sido golpeados por la despiadada política nacionalista conservan aún en su memoria histórica el discurso fresco de la violencia fascista. Violencia bélica que perpetró la peor guerra que se registra en nuestra historia, la que consumó el genocidio de seis millones de personas que profesaban el judaísmo.

Los partidarios de Torres argumentaron ante los medios que lo dicho se descontextualizó. Es decir, que no quiso decir lo que dijo, pues Hitler para el aún premier no será jamás un referente ni un ejemplo al cual alabar. Fue acertada esta contra respuesta, pero sin lugar a dudas no la de haber revivido a un personaje referente de buenas obras, pero que violenta para hacerlas. El fin jamás justifica los medios. La promoción maquiavélica de este principio en las políticas públicas de un estado justifica o hace lícito cualquier medio, hasta el más horrendo.

Este mes de agosto será precisamente un mes que revivirá la memoria de esta parte de la historia que fue severamente horrenda. Será el recuerdo cruento de los bombardeos atómicos lanzados sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki (6 y 9 agosto de 1945), que dejaron 220,000 fallecidos debido a la radiación atómica y más 440,000 decesos futuros por efectos de la misma. Esta guerra mundial, como se sabe, es histórica, pero lamentablemente continúa aún causando daño (Ucrania y Rusia).

Buscar respuestas

No se aprende la lección, pues las antiguas controversias se reviven otra vez. Ana Frank la niña judía símbolo del exterminio nazi -a quien recordamos también en agosto- así lo dejó escrito con su puño y letra en su diario: “Lo que se hace no se puede deshacer, pero se puede prevenir que vuelva a ocurrir”. 

Convivimos en continua relación en una realidad llamada mundo dentro del cual buscamos encontrar respuestas a todas estas barbaridades, signo de un pensamiento bárbaro por no llamarlo más bien inhumano. Es una búsqueda que debe traducirse en términos de la comprensión del mundo, o, mejor aún, de comprender -¿o explicar?- no solo lo externo u objetivo, sino el mundo interno humano o subjetivo también: ¿qué significa comprender que un estado arribe hacia un régimen totalitario que extermina despiadadamente la vida humana?, ¿basta con explicarlo?, ¿qué se condice con la explicación cuando se afirma que se comprenden fenómenos que no son simples eventos sino contextos ampliamente complejos?, ¿qué significa que no se comprende cuando se explica lo inexplicable como, por ejemplo, la alabanza a Hitler por Torres o que la copia de una tesis plagiada se califique como genuina u original con un gran aporte intelectual a la sociedad pero que es imposible publicarse?, ¿qué significa se comprenda las acciones de venganza de una persona que ha sido ofendida por otra malintencionada?, ¿qué quiere decir se comprenda al agresor que solicita perdón?, ¿con qué discurso responder a tales cuestiones?, ¿explicándolas?, ¿comprendiéndolas?, ¿qué las hace similares, o diferentes o qué merito tiene el hecho de comprender a la persona antes de explicar sus acciones?, ¿si fuese posible la explicación de porqué Hitler inició la Segunda Guerra Mundial y perpetró la Shoä (holocausto o genocidio) es porque antes se comprendió quién fue él?, ¿de dónde derivó ese afán de superioridad dictatorial de supremacía aria?, ¿de dónde ese modo político despiadado de persecución para exterminar masivamente cual estiércol al otro diferente?

Vemos pues que dicha controversia hitleriana siempre se ha discutido a través de la historia. Es una discusión que siempre veremos acentuarse más aún si despistadamente se le refiere mal o bien contextualizado. En esa lucha por el entendimiento de la acción humana pervertida, la presencia viva de Ana Frank es una luz de esperanza en medio de nuestros temores. Gracias a su padre Otto Frank, único sobreviviente de la familia de los campos exterminios nazi, que decidió publicar su diario, conocemos la clarividencia -aun en su adolescencia- de su deseo político ante la amenaza de la dictadura nacionalsocialista de Adolfo Hitler.

El preciado sueño

La joven Ana escribe en su diario contándole a su “querida Kitty”, a su amiga imaginaria, cuál es su más preciado sueño: “No pienso en la miseria sino en la belleza que aún permanece”. No piensa en la miseria que había complotado quien gobernaba su amada Alemania. El mayor deseo que ella piensa es la posibilidad de que la belleza emerja de allí donde todo aparentemente ya está perdido. Quizá Theodor Adorno, a quien también recordaremos en agosto, mostraría su total desacuerdo a Ana al formularle que: “Escribir poesía (o hablar de belleza) después de Auschwitz es un acto de barbarie”. Para Ana, testimonio vivo en medio de aquel escenario de torturas de  Auschwitz aún es posible escribir sobre los aleteos de la belleza oculta que se resiste a desaparecer en medio del horror. Pero para Adorno, después del Sohä nadie debería atreverse a escribir de belleza poética. Para el filósofo alemán de origen judío al igual que su coterránea Ana Frank, hacerlo sería un acto de barbarie mucho mayor que el del holocausto. Creo que ambos tejen el mensaje de conciencia que se sugiere crear aquí al recordar a un tirano inhumano sanguinario como lo fue Adolfo Hitler y en la otra orilla a una niña judía evocadora de las condiciones de posibilidad de la esperanza como Ana Frank. Es crear conciencia de un mensaje que deberá traspasar los límites de la historia para que no más se repita. No vuelva a repetirse más Hitler’s ni en Alemania ni en Perú. Sí en cambio más Ana’s Frank en todos los rincones del mundo. Que lo escrito en su diario nos envuelva de esa mismísima conciencia tan fresca y tan originaria. Sólo así será posible creer en que sí se podrá crear con la semilla de la esperanza una justa sociedad que convivirá siempre en medio de las contradicciones de las acciones humanas.   

Finalmente, se termina recogiendo lo dicho por Francesca Dego -violinista italiana- con quien coincido en mostrarme también contrario a lo formulado por Theodor Adorno: “escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie”. No es contradictorio afirmar que el único modo que el ser humano tiene en sus manos para responder al horror sea a través de la creación de la belleza. Creando arte, pintura, música u otra expresión simbólica se responde desmitificando la ideología de la barbarie. Es lo que legó Ana a su presente pero también a la historia de la humanidad la que aún estamos todos tejiendo a diario. Ese mensaje que deberá perpetuarse por toda la eternidad aun cuando dejemos de existir. Al final es un intento de comprender que la victoria del bien es posible porque aún existe en el corazón del hombre. Y es así como Ana Frank infirió con esperanza en uno de sus últimos escritos que dejó en su Diario para luego ser deportada -un 04 de agosto de 1945- y morir en un campo de exterminio nazi. Escribió Ana F.:

“Eso es lo difícil de estos tiempos: en cuanto surgen ideales, sueños y esperanzas, la más terrible realidad los ataca y aniquila totalmente. Es un gran milagro que todavía no haya renunciado a todas mis esperanzas, porque parecen absurdas e irrealizables. Sin embargo, sigo aferrándome a ellas, pese a todo, porque sigo creyendo en la bondad interna de los hombres. Me es del todo imposible construir lo que sea basado en la muerte, la miseria y la confusión. Veo cómo poco a poco el mundo es transformado cada vez más en un desierto, oigo cada vez más fuerte el trueno que se avecina y que nos matará también a nosotros, comparto el dolor de millones de personas y, sin embargo, cuando miro al cielo, pienso que todo esto volverá a cambiar para bien, que también esta crueldad acabará, que volverá a haber paz y tranquilidad en el orden mundial”. Como Ana que se tenga el coraje de sobrevivir recreando la historia mas no destruyéndola como lo hizo despiadadamente Adolfo Hitler.

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(*) Ingeniero y filósofo.

 respuesta de Roberto Lostaunau el 2020-10-03.

Las autoridades de Pueblo Nuevo y Chepén siempre quieren operar con el principio de los hechos consumados, han desconocido sistemáticamente los límites del distrito de Pueblo Nuevo en sus afanes expansionistas y sobretodo de tráfico de terrenos. Los límites no sólo están trazados por lo espacios tradicionales sino por sendas actas debidamente registradas, aprobadas y confirmadas por las autoridades competentes en las fechas de su suscripción. El distrito de Guadalupe de la Provincia de Pacasmayo, también ha sido blanco de estas agresiones pero su pueblo ha defendido su límite norte, que es la margen sur de la Bocana de Chérrepe.

 respuesta de Mario el 2020-03-11.

Y como defienden Chérrepe? destruyendo su patrimonio arqueológico? Sarta de corruptos traficantes de terrenos, doble moral

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