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UN CASO PARA ANALIZAR: La candidatura de Carrasco Millones

Escribe: Jorge Chávez Pita (*)
Edición N° 1259

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El mundo al revés. Todo indica que al ex fiscal Juan Carrasco Millones, luego de haber sido un investigador perspicaz y aparentemente acertado para perseguir el delito, en un corto tiempo la codicia obsesiva de poder y su deseo compulsivo de ocupar un alto cargo público, le ganó, al parecer, vulnerando el impedimento para dejar de ser lo que fue y en forma exprés, aceptar ser el primer ministro del Interior del gobierno de Pedro Castillo Terrones y consecutivamente ministro de Defensa, recalando luego en el puesto de asesor de la cartera ministerial de Justicia y, para colmo de males, visitador noctambulo del despacho paralelo del hasta hoy presidente, ubicado en el pasaje Sarratea del distrito limeño de Breña. Es decir, hasta allí todo ha sido un fracaso y un fiasco sin justificación, todo ello producto de sus decisiones desacertadas y su falta de experiencia política – gubernamental.

La metamorfosis abrupta de Carrasco Millones, paradójicamente viene siendo un blanco perfecto para que actualmente se encuentre sometido al rigor de la justicia y al control político congresal, todo ello, por presuntamente ser uno de los integrantes de una organización criminal investigada por el ente del cual fue parte, como es el Ministerio Público, en razón de haber mantenido presuntamente reuniones clandestinas con Castillo Terrones en la casa de Sarratea, donde según la colaboradora eficaz Karelim López Arredondo, conjuntamente con otros personajes, se habrían tramado acuerdos revestidos de presuntos delitos como encubrimiento real y omisión de denuncia.

Dichos indicios razonables podrían determinar la comisión de actos corruptos cuando ejercía el cargo de ministro de Defensa. Esto ha servido para que la Comisión de Fiscalización del Congreso de la República haya decidido acusar constitucionalmente a Carrasco Millones y otros, por la presunta comisión de los delitos de organización criminal, negociación incompatible o aprovechamiento indebido del cargo, como así también tráfico de influencias y colusión. Recordemos también que, sobre Juan Carrasco Millones, pende una acusación constitucional por haber renunciado al cargo de fiscal de Crimen Organizado para ser juramentado como ministro del Interior al inicio de la gestión del actual mandatario de la nación.

La pretensión de ser gobernador

Luego de las fracasadas actuaciones de Carrasco Millones en los altos cargos públicos para los que fue nombrado, hoy en día pretende ser la máxima autoridad de la gobernación regional de Lambayeque, utilizando para tal fin como plataforma electoral a un partido político probablemente aliado al actual régimen presidencial, para lo cual haciendo uso de un discurso de telenovela repetida y nada convincente, pretende bajo estas condiciones que el pueblo lambayecano que antes lo vio como el paladín de la lucha frontal contra la corrupción – hoy tan venida a menos - , lo elija como gobernador regional pese al deterioro recurrente de su imagen y a la falta de experiencia para ocupar un cargo de alta complejidad y mayor responsabilidad.

Máxime si en esta parte del país la precariedad moral de sus autoridades y la falta de experiencia en la gestión pública de los mismos - demostrada por cierto en la condición deplorable en la que se encuentra la región, - no le favorecen en cuanto ni siquiera le otorgan el derecho a la duda de que bien podría ser una buena opción de solución, no solo por su falta de experiencia, sino también por los serios cuestionamientos que hoy están recayendo en él.

¿Carrasco podría ser el próximo gobernador regional?

Realmente creo que no. La sumatoria de sus atropelladas decisiones, la mutación de su expertis profesional al lado incorrecto, no le suman, aunado a ellos, la mochila pesada que carga a cuestas, la falta del conocimiento para el manejo de la cosa pública y su falta de liderazgo político - gubernativo, no lo ayudan. No veo a un Carrasco Millones ocupando un cargo de tanta envergadura y compleja administración, cuando a la luz de los resultados en los cargos políticos gestores que le tocó ocupar, fracasó. Particularmente considero que no está preparado para ostentar el cargo al que postula. Para otra vez será.                

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(*) Especialista en Contrataciones del Estado.

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