El engaño y las promesas incumplidas son el ADN del gobierno de Pedro Castillo, acompasado – por cierto – por la tonada propagandística de que su gestión diariamente gobierna y trabaja por el bienestar del pueblo, cuando a la luz de las evidencias, todo ello es una vil mentira y una forma de gobernar en la oscuridad de la farsa y el desdén.
Durante el tiempo que tiene Castillo en el poder, se podría decir que de lo ofrecido y pregonado no hay nada plausible, y del trabajo concreto y efectivo en favor del pueblo, igualmente tendremos que decir que hasta hoy no se ha hecho nada, es decir solo se tiene una gestión paupérrima, ineficiente plagada de desatinos y correrías de un lado a otro, mientras la estabilidad política y la economía del país decrece a pasos agigantados, incidiendo fundamentalmente en el bienestar del pueblo, a quien se le ofreció mucho, y no se le está dando nada en especial.
¿Qué es lo que tenemos?
Hasta hoy en día, solo se tiene un vertiginoso espiral de escándalos y tropelías rellenados de corruptelas desde el más alto nivel gubernamental hasta el que ocupa el escalafón medio. Tenemos una evidente y continua rotación ministerial, se tiene también carencia de cuadros de un nivel superior, técnicos mediocres, el copamiento masivo del aparato estatal y los ya recurrentes Consejos de Ministros Descentralizados, que al margen de generar un gasto oneroso para el erario nacional, no transparentan sus acuerdos populistas y que solo sirven para mentirle a la población que todo lo que se conversó y se acordó se cumplirá, pero del trabajo en favor del pueblo, no tenemos nada.
¿Y el Congreso?
Es un club social bien formalizado, con directiva nombrada y un reglamento permisivo para evitar cumplir con la función encomendada del control político y fiscalizador a favor del pueblo. Hoy actúa, mañana y al día siguiente no, y así sucesivamente, pero sí, los mal llamados “padres de la patria”, reciben un emolumento costoso por hacer poco y no hacer mucho, al final los socios del club (los congresistas), sus asesores, cuanto funcionario de planta y el personal de confianza contratado a libre albedrío, le cuestan al país millonarias sumas de dinero que se pagan con las regalías de la depredación de nuestras riquezas, el canon y sobre canon que abonan los que se enriquecen y, como cereza del pastel, los impuestos que por regla imperativa el pueblo tiene que abonar, pero del trabajo en favor del pueblo, “nada”.
¿Y la política general del país?
Refiere un politólogo anónimo: “En el ejercicio de la política no se distingue entre el bien y el mal – igualmente lo expresa el analista – que, tampoco se distingue lo correcto o lo incorrecto”, acepción nada fuera de la realidad del quehacer político del país, en el cual la impunidad por hacer el mal se ha legitimado, y lo que es más grave aún, se ha arraigado en las estructuras más profundas del ámbito estatal, donde sus actores (los corruptos) por décadas han logrado contaminar a gran parte de una generación que hoy cada vez se muestra más prevalente y efectiva en su actuar bajo el manto del estropicio de la dignidad humana de un pueblo que clama vivir mejor.
Conclusión imperativa
El aparato político gubernamental de turno, casi siempre miente, se enriquece, ofrece y no cumple lo que prometió. Hoy en día el abanderado de esta infame forma de actuar es el hoy gobernante de turno Pedro Castillo Terrones, quien utilizando la estrategia del compulsivo fraseo mentiroso conjuntamente con su parafernalia de ocasión - que hasta hoy no aprenden de sus errores - siguen tras los pasos de la farsa y el pensamiento mágico de sacar adelante el país, cuando ilusionadamente crean en la población una expectativa de que todo cambiará y que vivirán bien por el resto de sus días, todo – según ellos - gobernando y trabajando por el pueblo, mientras que, por debajo de la mesa, transita el insano accionar de la traición sin reparos y el insulto a la inteligencia humana, cuando se ofrece y no se cumple o cuando se pretende justificar lo injustificable con inmediatez.
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(*) Especialista en Contrataciones del Estado.
respuesta de Alfredo Gonzales B el 2020-05-23.
Hay que persitir.
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