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LIBROS EN SU DÍA Y CADA DÍA: Lee ahora o calla para siempre

Escribe: Eloy Seclén Neyra (*)
Edición N° 1248

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Un auditorio repleto, capaz de pagar hasta 210 soles por entrada, celebra a carcajadas las burlas de dos “comediantes” hacia la Selección Peruana de Futsal Down. Haciendo honor al nombre del programa que dirigen los sujetos en cuestión, nuestro premio Nobel de Literatura afirma que “había 1500 lenguajes (sic) en América, y como en ese entonces no se entendían, se mataban”. ¡Feliz Día del Libro a todo el Perú!

No sabemos cuánto ni desde cuándo, pero qué duros estos tiempos. Qué difícil encontrar palabras para describirlos cuando ahora es la inteligencia artificial quien sugiere qué escribir. Cómo sentarse a leer un libro ante la tentación de los videos graciosos, los chats grupales, las discusiones de Twitter. Cómo salir de ese poderoso estímulo visual que, como propuso Giovanni Sartori en 1998, convirtió al Homo Sapiens en el Homo Videns.

Tal vez hablándote de lo que pueden llegar a ser. Dicen que leer es un placer, pero tal vez quienes lo dicen no han salido de una burbuja entusiasta. Somos un país con niveles paupérrimos de comprensión lectora, uno donde las editoriales independientes hacen esfuerzos conmovedores por persistir en un mercado desigual, casi monopolizado. Imposible calificar nuestras políticas culturales porque tal concepto aún no existe.

Aporte irremplazable

Ante las imposiciones de un mundo cada vez más indolente, hoy debemos recordar que leer es un acto liberador. Las historias que llegan a nosotros estimulan la imaginación de tal manera que desarrollan un poder que crece infinitamente: el poder de cuestionar la realidad. El cuestionamiento es el fundamento de la creatividad. Albert Einstein decía que “la creatividad es la inteligencia divirtiéndose”. Eso es lo que forjamos desde el corazón de esa patria que es la infancia. Los mundos que alguna vez conocimos en los libros nos enseñaron que otro mundo es posible.

Leer te convierte en estudiante. No hay necesidad de pagar arbitrarias pensiones a los más exclusivos sistemas educativos o creerse eso que una universidad es mejor que otra solo porque sí. La decisión de quemarse los ojos leyendo forjará ese título profesional que un día soñaste e incorporaste a tu identidad. No hay docente ni metodología que pueda reemplazar el ancestral camino de la lectura. Aquí y allá, nos formamos leyendo. Abiertas las bibliotecas de todo el mundo y las bases de datos ofreciendo lo último de la evidencia científica, solo hace falta la decisión de leer. Hay que ser valiente. Ciencias o letras. Presenciales o virtuales. Públicas o privadas. En tu país o fuera de él. Siempre, siempre pero siempre, siempre leyendo. O lees ahora o callarás para siempre.

Importa la travesía

Se leen teorías y no para memorizarlas sino para procurar refutarlas. Se lee a los clásicos del pensamiento humano para reconocer algún punto de partida en la historia sin fin del conocimiento. Se lee para percatarse que las matemáticas explican el mundo, que la fama que les hicieron de aburridas funcionara como coartada para mantenernos alejados de un entendimiento mayor de la realidad. Se lee poesía, letras de canciones, versículos que hablen del amor y la fe. Se lee tanto que hasta se aprende a leer a los seres humanos en su inacabable complejidad.

Dice la evidencia que la inteligencia artificial podría ser capaz de hackear la mente humana. Que la llamada Big Data se perfila como el gran recurso económico del futuro y tomará un protagonismo impensable para persuadirnos sobre qué comprar y hasta por quién votar. Dicen que las redes sociales actúan como drogas, pues nos mantienen dependientes de la aprobación social traducida en “likes”, mientras les ofrecemos nuestra vida a través de fotos, datos personales, criterios de búsqueda y hasta la respuesta diaria a una pregunta inocente en el muro de Facebook: “¿Qué estás pensando?”.

Quienes lo dicen están en libros debatidos por todo el mundo menos por nosotros. Hombres y mujeres de ciencia que difunden sus ideas a sociedades que llamamos desarrolladas por una razón esencial: están informadas. Te hablo de ciudades que cultivan bibliotecas como espacios públicos y asisten a ferias de libros multitudinarias.

Leer libera. Y la gente, cuando es libre, solo quiere vivir mejor.

Vivir mejor, tal vez, sea enseñar a leer a nuestros hijos e hijas. No resignarnos a la idea de dejarlos con el celular por un rato de supuesta tranquilidad. Porque leer es también hablarles, contarles nuestras historias de vida. Reconocer en ellas los contrastes del amor y el dolor. Aceptar que al fin y al cabo esto de vivir no se trata de buscar un final feliz, que tal vez no exista, sino tan solo lograr que el camino sea bueno. Recordarles leyendo que lo que realmente importa es la travesía.

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(*) Sociólogo y docente universitario.

 respuesta de Diego Joaquin Vargas Guevara el 2023-08-04.

Me encantaria pertenecer a un taller de grafiti

 respuesta de Diego Joaquin Vargas Guevara el 2023-08-04.

Me encantaria pertenecer a un taller de grafiti

 respuesta de Diego Joaquin Vargas Guevara el 2023-08-04.

Me encantaria pertenecer a un taller de grafiti

 respuesta de Kendo24.7 el 2021-05-03.

👏Elegante Amigo,Buen Compañero de Arte, Excelente Artista.

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