Bancadas políticas impulsoras de la vacancia solo lograron 55 votos a favor, de 87 que se necesitaban, lo que evidencia que sus propuestas para este propósito han sido poco convincentes. Sin embargo, esto debe hacer reflexionar al presidente Pedro Castillo para no cantar victoria, porque si persiste con sus disparatados errores no tendrá una tercera oportunidad. Urge que el Ejecutivo y Legislativo trabajen de la mano para sacar adelante proyectos vitales para el desarrollo del país, y dejen de lado las rencillas y las mezquindades. Si el panorama sigue tirante y no hay entendimientos, entonces que se vayan todos y se convoquen a nuevas elecciones.
Una oportunidad más, sí importa. Y eso es lo que debe entender y comprender el presidente de la República, Pedro Castillo Terrones, respecto de la moción de vacancia que felizmente para él y su entorno más próximo, no prosperó en el Congreso el pasado lunes (hubo 55 votos a favor, 54 en contra y 19 abstenciones). Esta es la segunda vez que los partidos de oposición -básicamente los ultraderechistas Renovación Popular, Fuerza Popular y Avanza País- ponen en aprietos al mandatario, alegando su “incapacidad moral” para gobernar la nación, además de considerarlo “una persona peligrosa para la democracia, que si no es vacado afectará a todos los peruanos, como lo viene haciendo con quienes viven en la pobreza”. Pero también hay que reconocer que esta es la segunda vez que estos grupos políticos -dizque defensores de la democracia y carentes de liderazgos serios y responsables- quedan por los talones de los caballos, pues la poca credibilidad que tenían ante la ciudadanía ha caído a niveles insospechados, porque las intenciones de quienes promueven esta iniciativa no es otra que sacar a como dé lugar a Castillo de Palacio de Gobierno y que su sillón sea ocupado por uno de sus alfiles de la derecha o por la presidenta del Legislativo, María del Carmen Alva.
Pedro Castillo ha reiterado su llamado a voltear la página de enfrentamientos entre los poderes del Estado, y empezar a trabajar juntos por los intereses de la nación. Aunque esta exhortación no es nueva (se produjo también después del rechazo de la primera moción de vacancia); pero en aras de construir un mejor país este ha debido ser el propósito central del Ejecutivo y Legislativo desde el comienzo de sus gestiones, el 28 de julio del 2021, para plasmar proyectos esenciales en beneficio de las poblaciones históricamente postergadas por los gobiernos de turno. Para cristalizar obras de desarrollo e inclusión social en los pueblos del Perú profundo, para promover mecanismos de generación de empleo en forma masiva ante el incremento de la informalidad en el país (en promedio 80%) como consecuencia de la pandemia, para impulsar y establecer políticas de lucha efectiva contra la galopante corrupción -en el sector público y privado-, que cada vez corroe nuestra endeble institucionalidad y degrada la moral de las personas. También para permitir el acceso al sistema de salud pública de manera gratuita y mejorar las condiciones de la red de hospitales expuestos en su máxima precariedad durante los momentos más álgidos de la covid-19, en cuanto a equipamiento, infraestructura e insuficiente personal profesional. Y cómo no, mejorar la situación del sistema educativo estatal, tan golpeado con la pandemia, lo que ha provocado serios atrasos en el aprendizaje y formación de los estudiantes.
¡Basta de mezquindades!
Estas son necesidades urgentes por atender y en los que han debido trabajar consensuadamente los dos más importantes poderes del Estado; pero las ambiciones y mezquindades de los líderes políticos hizo que se pierda de vista temas fundamentales para una mejor convivencia social. La herida que dejó las elecciones de la segunda vuelta, el 05 de junio de 2021, no pudo ser cerrada ni superada por los partidos perdedores y se avanzó en una encarnizada lucha a nivel nacional e internacional por traerse abajo al gobierno de Castillo. La excandidata presidencial Keiko Fujimori y su partido Fuerza Popular, aupados por grupos de derecha extrema y centro derecha, no escatimaron esfuerzos económicos en tratar de demostrar que hubo fraude en dichos comicios. Ese fue el argumento de una derrotada conspicua como Keiko, para buscar salvar su honor por tercera vez consecutiva, el cual fue seguido por miles de personas que estaban convencidas de ello, pese a que los organismos electorales peruanos y observadores internacionales habían decretado que las elecciones fueron transparentes y no hubo vicios que ameritaran desconocer los resultados. Las bancadas desde el Congreso también se sumaron al cargamontón para tratar de presionar, aunque su aspiración cada vez se veía más lejana. Pero el ánimo revanchista y violento ya estaba instalado entre quienes apoyaban a Castillo y los que gritaban su desafuero.
Los ánimos se caldearon rápidamente en todo el país, hubo una fuerte convulsión social entre fujimoristas y antifujimoristas, entre derechistas e izquierdistas, entre los defensores del modelo económico neoliberal que no querían perder su statu quo y quienes reclamaban cambios radicales en el sistema económico y justas reivindicaciones. En el Congreso las fuerzas políticas estaban fracturadas, no habían ánimos conciliadores, y lo que interesaba a los partidos de derecha era demostrar el supuesto fraude electoral, a tal punto que se formó una comisión para investigar este tema. Hasta hoy este grupo presidido por el parlamentario Jorge Montoya ha gastado varios miles de soles, pero no ha exhibido resultados contundentes que permitan afirmar esa tesis de los partidos de la oposición. Esta es la forma cómo el Ejecutivo y Legislativo han perdido el tiempo en temas poco sustanciales para el progreso del país; con un Congreso dedicado a impulsar cuestionadas leyes para favorecer a grupos económicos y atentar contra la autonomía de instituciones como la Sunedu. Y un Ejecutivo empecinado en designar a ministros y funcionarios de confianza con credenciales poco democráticas, con serios cuestionamientos de orden ético y moral, que solo han conllevado a generar una inestabilidad política y económica. Por más que se le ha pedido a Castillo revisar las hojas de vida de las personas en altos cargos del Estado, éste ha persistido con designaciones poco saludables.
Intención de cambiar
El presidente de la República, acusado de integrar una presunta red de corrupción al interior del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, ha recibido un voto de gracia para continuar en el máximo cargo de la nación. Si es lúcido e inteligente sabrá asimilar el mensaje que ha recibido del Congreso, porque a lo mejor una tercera moción de vacancia lo envíe directo a su casa y de esa manera sea investigado por el sistema de justicia por las graves acusaciones que pesan en su contra. Castillo tiene que demostrar con creces su intención de cambiar y de dejar atrás cualquier ánimo de venganza, porque eso le va a permitir enfocarse en los temas cruciales que demanda el país. Tiene una nueva oportunidad para enmendar los groseros errores de principiante en que ha incurrido en este corto tiempo de su gobierno y no permitir que sus familiares se aprovechen del Estado para usufructuar del poder y hacer supuestos negociados ilegales (la Fiscalía ordenó la detención de tres de sus sobrinos porque habrían beneficiado con obras a empresarios). Castillo tiene que empoderar su debilitada figura presidencial, venida a menos por sus desaciertos garrafales, y para ello tiene que demostrar capacidad, idoneidad y pericia en cada uno de los actos de gobierno. Por ello urge que se rodee de asesores competentes y honestos que le digan las cosas claras cuando está equivocado, para reaccionar de inmediato y no quede la sensación de que es un improvisado y no está preparado.
Si el presidente Castillo persiste en los yerros que lo han llevado a perder la confianza del pueblo y que las esperanzas que habían depositado en él se vayan diluyendo por su incapacidad, que no extrañe que en un corto tiempo se presentarán más mociones de vacancia y esta vez no la tendrá tan fácil como hasta hoy. Porque si las bancadas de oposición tienen mejores argumentos para convencer a los que votan en abstención y en contra, y demuestran más consistencia y coherencia en sus propósitos, seguramente cantarán victoria. Pero mientras tengan como voceros a personajes que generan repulsa y tienen rabo de paja, y sean defensores de intereses oscuros y corruptos, las cosas se seguirán inclinando por el gobernante de Perú Libre. Porque en una eventual vacancia ni María del Carmen Alva, ni Jorge Montoya, ni Hernando Guerra son las mejores cartas para asumir la Presidencia de la República. Como señalan las encuestas, si el panorama continúa tirante, convulsionado y no hay asentimientos ni voluntad de cambio, entonces que se larguen todos (congresistas y Ejecutivo) y se convoquen a nuevas elecciones. La clase política una vez más antepone sus intereses particulares y con cálculo electoral a los intereses de todo un pueblo, que exige diálogo y tender puentes para salir de este empantanamiento político.
(*) Licenciado en Ciencias de la Comunicación y primer vicedecano Colegio de Periodistas de La Libertad.
respuesta de 283482 el 2024-06-15.
And while I love the back and forth, itГў s getting a little sanctimonious for my taste where to buy cialis online safely
Deja tu Comentario