Ad portas de que la gestión edil del actual burgomaestre Marcos Gasco Arrobas llegue a su final, todo indica que esta será una de las más ineficientes y presuntamente más impresentables que la ciudadanía chiclayana haya tenido que sostener, sin duda alguna.
Recordemos que desde el primer día que asumió el mando, Gasco Arrobas hizo gala de un glamur refinado, cual personaje de alta alcurnia y de estirpe de un monárquico al transitar por una alfombra roja, acompañado y avivado por sus adeptos de ocasión, para luego de su paseo alegórico dirigirse al Palacio Municipal, donde haciendo gala de su enredado e incipiente expertis discursivo, ofrecer el cambio, la mejora de las condiciones deplorables de la ciudad que no lo vio nacer pero sí crecer, ofreciendo sobre todo transparencia y honestidad en todos sus actos gestores en bien de la comunidad, lo cual, a la luz de las evidencias, no sería realidad.
La realidad
El devenir de los días y los años transcurridos hasta hoy, muestran – con pruebas al canto – que lo ofrecido por Gasco Arrobas no fue real, y que todo lo que dijo y prometió fue demagogia pura y un surrealismo evidente en su concepto discrecional, lo que en buena cuenta nos muestra que su discurso sostenido por un sensacionalismo puro, supera la degradante situación en lo que hasta hoy Chiclayo mantiene y sostiene, todo ello no solo producto de gestiones anteriores deshonestas, que si no son parecidas a la actual, son iguales en su concepción y sus resultantes gestoras invadidas de ineficiencia pura y no ajustadas a la verdad.
En este contexto, cuando el burgomaestre de ocasión pregona su efectiva gestión en todos sus ámbitos, los hechos y sus desaciertos lo traicionan, convirtiendo sus pregones descontextualizados en disparos al aire, cuando vemos a la ciudad - otrora “Capital de la Amistad”- en un desorden y caos total recurrente.
Aunado a ello, los presuntos actos deshonestos, cuando se trata de adquirir bienes o contratar la ejecución de obras que, en la mayoría de los casos, son cuestionados y sometidos al escrutinio de la sociedad civil en su conjunto.
Discurso vacío
La ironía discursiva de Gasco Arrobas es su mejor arma, su sarcasmo preponderante en su actuar lo pintan como un personaje intolerante, pedante e inconsecuente con la realidad situacional en la que hoy en día Chiclayo se encuentra. Por lo tanto, nada de lo dicho u ofrecido es efectivo y real, muy por el contrario pone en realce la precariedad de su gestión, siendo ineficiente e insostenible en su tiempo natural.
Resulta diametralmente opuesto a la verdad y se confirma ineficiente en el manejo de la cosa pública y el fin que debió perseguir con su ejecución.
La arremetida de los munícipes, quienes poco a poco van colocándose al lado de las demandas de la población, paulatinamente van poniendo en vilo la gestión de la hoy ausente autoridad municipal.
Los regidores vienen denunciando hechos irregulares, presuntamente criminales en los que estarían inmersos tanto el burgomaestre como sus funcionarios de turno, quienes haciendo uso y abuso de las facultades otorgadas, compran y contratan bienes y servicios haciendo tabla rasa de las leyes imperantes para su realización.
Así estamos llegando al final de una deplorable gestión municipal más, donde la improvisación y las malas formas de gobernar se han hecho una costumbre y un desandar recurrente que nos permite asentir que lo que mal empieza, mal acaba.
(*) Consultor en Contrataciones del Estado.
respuesta de Lydia Beatriz Rebagliatti el 2021-04-22.
Nos conocimos de casualidad porque ella habÃa venido a Buenos Aires y aún no tenÃa tan en profundidad su enfermedad. En ningún momento, se notaba que padecÃa una enfermedad como esa: al contrario, expresaba y daba la sensación de alegrÃa, felicidad y mucha luminosidad. Aquà en Buenos Aires, hay una Fundación de la enfermedad que ellla padecÃa. Por eso, ella venÃa con frecuencia a Buenos Aires. Que decir de ella, que no se halla dicho? Era un ser espiritual y necesario que siempre vamos a extrañar!
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