Increíble pero cierto. Ahora resulta que los propósitos que no se pueden lograr en el país, hay que tratar de conseguirlos a como dé lugar, con la ayuda de otros estamentos extranjeros, más aun buscando a aquellos que en tiempos inolvidables e históricos nos inclinaron la cabeza, para de esta manera ser sometidos a una vil esclavitud y arrebatarnos nuestras riquezas sin reparo alguno.
Resulta que la presidenta del parlamento, María del Carmen Alva, no desaprovechó la gran oportunidad de su vida para tomar un vuelo - en clase A - con destino al país ibérico, por cierto con gastos pagados por el erario nacional, y con un total desparpajo, despacharse a su antojo y libre albedrío frente a una platea parlamentaria de origen español, para lo cual, haciendo uso de su flemática conducta y su espíritu vacador, arremeter y pedir a voz en cuello a sus pares parladores españoles que sean ellos quienes emitan un pronunciamiento respecto – según la damisela de estirpe campera – a la ilegitimidad del gobierno de Pedro Castillo.
El comunisteo y el terruqueo
Según las aseveraciones de la locuaz visitante y haciendo gala de su léxico virreinal, se atrevió a poner en realce en el país europeo su posición beligerante y reiterativa, “señalando que el Perú ha sido capturado por el comunismo y que Castillo es un presidente que no tiene legitimidad”.
Es decir, para esta señora que todo lo ve de arriba para abajo, todas las personas que piensan diferente a ella, sino son comunistas, son terrucos, como lo suelen decir también sus sequitos derechistas y frustrados vacadores, pero perdedores al fin, quienes al unísono, en forma agresiva y altisonante, se arrodillan en estrados para pedir la vacancia presidencial como una querencia compulsiva débil y precaria sostenibilidad.
La delación parlamentista
Como todo hecho sino es bueno, es malo, tiene también sus seguidores o detractores, en este caso, tuvo lo último, por cuanto, en tiempo real y al unísono salieron dos diputados españoles a delatar a la señora Alva, quienes mediante entrevistas televisivas y audios incluidos, no solo se sorprendieron con las palabras y el mensaje que llevaba en ciernes la visitante de ocasión, sino haciendo lo que un humano consciente y solidario debe de hacer, mostraron su desazón y repulsión a las versiones y pedidos antipatrióticos de la acciopopulista, quien no solo hizo la labor indigna de poner a nuestro país en un lugar de los bajos fondos, sino también, buscando el apoyo de los parlamentarios de la extrema derecha de la tierra ibérica, se despachó un buen almuerzo con aperitivos y bajativos con aromas de desprestigio a la tierra que la vio nacer.
Lo cierto y evidente
Las desatinadas aseveraciones y plegarias realizadas por la parlamentaria Alva, no siendo justificadas y tolerantes, no dejan de provenir de hechos ciertos y evidentes en el que viene incurriendo Pedro Castillo al momento de nombrar a ministros y funcionarios de su entorno, quienes, en algún momento de sus quehaceres personales, habrían estado involucrados ideológicamente con grupos u organizaciones criminales que causaron terror y muertes en el Perú.
Aunado ello, las decisiones erráticas e insolventes en las que viene incurriendo el dignatario respecto a las políticas públicas gubernamentales que no cesan, incluyendo su falta de liderazgo y la forma de despachar en dos palacios, el de la Plaza Mayor y el de Sarratea, este último donde al parecer se cocerían habas como un ingrediente de un buen caldo de cultivo para generar el caos, desestabilizar la democracia y desaparecer al ocupante del sillón de la casa de Pizarro.
Lo justo y equitativo
El ambiente político se encuentra hoy en día encrespado, los dimes y diretes de congresistas atizan la hoguera cotidianamente, por cierto, de un lado defendiendo a un líder endeble y debilitado, por el otro, tratando de acortar un periodo gubernamental con la figura de la vacancia por incapacidad moral, lo cual, por ahora, no resiste ninguna defensoría.
Pero eso no es óbice para que una mujer encargada de presidir un poder del Estado, tenga impunemente que salir de los linderos territoriales del país que nos cobija, para pregonar y difamar al Perú como un país donde reina el comunismo, teniendo como operadores mediáticos – según ella – a personas tildadas como “terrucos”, eso es inaceptable, reprochable y difícil de digerir, por lo tanto señora Alva, dígnese usted en aceptar su malévolo e insultante accionar y sírvase dar un paso al costado por justicia y equidad. No hay más.
(*) Especialista en Contrataciones del Estado.
Deja tu Comentario