Con 54 años a cuestas, el Partido Popular Cristiano – PPC, es la organización política de mayor antigüedad que compite en estas elecciones generales. Para Alberto Beingolea Delgado, su candidato presidencial, estos comicios constituyen una bisagra que definirá si empieza la recuperación económica y moral o se consagra el hundimiento, en el marco de una pandemia. Por ello, el abogado y periodista propone emprender una gran cruzada de valores para combatir a la corrupción, pues considera que todo cambio debe empezar desde las familias.
Explica que durante años se han implementado diferentes medidas para combatir este lastre, pero ninguna ha resultado: aumento de penas (las más altas del Código Penal), la eliminación de los beneficios penitenciarios para delitos de corrupción, el fortalecimiento de las fiscalías anticorrupción (autonomía), entre otras. Sin embargo, nada ha funcionado.
“La pregunta que deberíamos hacernos es si nos estamos equivocando, si de verdad estamos combatiendo bien a la corrupción, porque si hacemos todo esto y sigue habiendo corruptos es porque algún error hemos cometido. Creo que hasta en el fraseo hay un error. Hablamos de corrupción de la clase política y creo que no, que la política no es corrupta, es la sociedad la que tiene un problema de corrupción. En la calle, en el día a día, en la casa, en el colegio, el profesor que te jala y desde pequeño buscas alternativas para arreglar la nota, el policía que te para en la calle y le das una propina para que no te imponga la multa. La corrupción está en la sociedad”, indica.
En virtud de ese diagnóstico, propone una gran cruzada de valores, que tenga a los padres de familia como protagonistas. Para lograrlo, refiere que impulsará algunas medidas en el plano laboral, que permitan a los padres pasar más tiempo con sus hijos.
“Tenemos que hacer una gran transformación de la sociedad peruana. Si de verdad queremos acabar con la corrupción, propongo una gran cruzada para recuperar los valores que la encabece el presidente de la república, donde los grandes protagonistas sean los padres de familia, que tienen que recuperar el principio de autoridad en su casa, tienen que comprometerse con sus hijos. Así tendremos mejores ciudadanos”, resalta.
Medidas laborales
Beingolea Delgado propone fortalecer el teletrabajo, de modo tal que las personas que no sean indispensables presencialmente puedan seguir laborando de forma remota.
"El teletrabajo llegó para quedarse, nos ha demostrado que muchos trabajadores no tienen necesidad de ir a la oficina, porque rinden desde su casa igual o mejor, así que ¿a cuenta de qué vamos a volver al sistema de ir a la oficina? Fuera de las ocho horas laborales, el trabajador tiene que dedicarle una hora para arreglarse, otra para llegar, una más para regresar, otra para almorzar, al final le dedica casi la mitad de tu vida al trabajo. ¿En qué momento le dedica tiempo a sus hijos, si supongo que duerme por lo menos ocho horas? Necesitamos recuperar tiempo para que padres y madres puedan encargarse de sus hijos", subrayó.
A esto añadió que propone cambiar el paradigma de las horas-trabajo por rendimiento laboral. De esa forma, los obreros, que necesariamente deben trabajar de forma presencial, podrían retornar a sus domicilios una vez terminada la meta fijada y no ceñirse a un horario rígido.
"Hace poco estuve en una planta agroexportadora en Piura, donde han hecho este experimento con muy buenos resultados. Los jornaleros no tienen que trabajan ocho horas, les dan la parcela que deben sembrar, con un capataz que supervise, y una vez terminada su labor, pueden ir a sus casas. El trabajo se hace mejor, la gente está más contenta y el trabajador pasa menos horas en su centro laboral. Todos salen ganando y así tenemos a los padres más tiempo en casa con los hijos", puntualiza.
PPC
Por otro lado, Alberto Beingolea señala que el escenario actual de la política nacional se debe a 30 años de votaciones equivocadas por parte del electorado. Reconoce que desde Alberto Fujimori en 1990 hasta Pedro Pablo Kuczynski en el 2016, el elector no realizó un voto sesudo, sino que lo hizo movido por la emoción de la coyuntura.
"El Perú no llegó a esta situación por causalidad, llegó porque nos lo merecemos. Tenemos 30 años votando mal. Esta es nuestra responsabilidad. Cuando veía en la calle a la gente gritando, con justa indignación, que los políticos no los representan, pensaba en que claro que los representan, porque votaron por ellos. Tenemos que entender que el origen del poder es el voto, por lo tanto, los ciudadanos tenemos el poder de cambiar las cosas", indica.
En esa línea, destacó que el PPC es un partido que se ha caracterizado por realizar con "excelencia" las actividades que se les ha encomendado, gracias a sus cuadros políticos. Mencionó dos ejemplos: la gestión de Luis Bedoya Reyes al frente de la alcaldía de Lima (1964-1969) y la organización de los Juegos Panamericanos 2019, al mando de Carlos Neuhaus.
"A diferencia de todos los improvisados que nos han gobernado en los últimos años diciendo que son nuevos, nosotros no somos nuevos, no vamos a engañar a la gente. Tenemos más de medio siglo pensando el Perú, reflexionando sobre el Perú, con los mejores cuadros que ha podido tener el país, que van dejando la posta a otros para que aparezcan nuevos cuadros que van mejorando ese plan de gobierno. Por tanto, no solo tenemos el mejor plan de gobierno, también el mejor equipo y los mejores profesionales", asegura.
Minería
En cuanto a los proyectos mineros, afirma que está a favor del desarrollo de estos, pues generan miles de puestos de trabajo en la zona de influencia, además de dinamizar la economía. Añade que la legislación peruana plantea estándares medioambientales incluso más rigurosos que el promedio internacional, sin embargo, se necesita de un Estado sólido que esté al costado de la empresa minera, fiscalizando que -efectivamente- cumplan con todos los compromisos contraídos.
Por ello, afirma que de llegar a la presidencia dará las facilidades para la ejecución del proyecto minero Tía María, ya que este cumple con todos los estándares requeridos y, al día siguiente de su ejecución, se generarían nueve mil puestos de trabajo para la población de Arequipa. La misma postura sostiene respecto al proyecto Cañariaco, en Lambayeque.
“Alguien me dirá: ‘Pero Alberto, va a contaminar’. Oiga, acá están todas las muestras de que no va a contaminar, pero si llegase a contaminar la culpa es mía, del presidente, porque quien tiene que preocuparse de que estos proyectos no contaminen es el Poder Ejecutivo, el Estado Peruano. En una economía social de mercado, lo que toca es que la empresa se desarrolle libremente, porque genera riqueza y puestos de trabajo, pero también toca que el Estado tenga el tamaño suficiente para cumplir su trabajo, que es reglamentar, fiscalizar y -si es el caso- castigar e intervenir para arreglar las cosas, corregir las injusticias sociales y defender los derechos de los menos favorecidos, llámese trabajadores, habitantes de la localidad. En los últimos años no ha fallado la ley ni la Constitución, sino el Estado que no ha hecho su trabajo de defender a los más necesitados”, asegura.
Constitución
Por otro lado, es enfático al señalar que no cambiaría la Constitución de llegar a ser mandatario, pues considera que los problemas del país no radican en la carta magna, sino en los gobiernos.
Refiere que el Perú ha tenido 12 constituciones en 200 años de vida republicana y no se han notado cambios, por lo que una constitución más no haría la diferencia. Aún más, señala que la actual Constitución está bastante bien elaborada, pues consagra la economía social de mercado con respeto a las minorías.
"El cambio de la Constitución es un sonsonete que los comunistas internacionales nos venden como un gran grito de batalla, suena muy ampuloso que el cambio de Constitución transformará las cosas, pero es una gran mentira, a ese grito comenzó el gobierno de Chávez en Venezuela", subrayó.
Otras propuestas
En tanto, Beingolea Delgado afirma que de llegar a ser presidente su objetivo será que en los próximos cinco años se reactive la economía para que todos los connacionales accedan a un puesto de trabajo. Para ello se compromete a dos tareas: lograr que toda la población se vacune hasta fin de año y eliminar la delincuencia.
Sobre el problema de la industria azucarera en Lambayeque, refiere que las administraciones judiciales no han cumplido con el propósito de arreglar los problemas societarios, por lo que el Estado debería “golpear la mesa” desde su posición de acreedor e intervenir para velar por los derechos de los trabajadores.
Finalmente, propone que los estudiantes de todas las carreras, especialmente de Derecho, presten una suerte de servicio público (voluntariado) en su último año. De esta forma – asegura- se mejorará el sistema judicial, pues serán los estudiantes más destacados quienes integren los estamentos públicos. Además, refiere que hará más atractivas las plazas en el Poder Judicial y el Ministerio Público para que, terminado el voluntariado, opten por continuar haciendo su línea de carrera allí.
Deja tu Comentario