El politólogo norteamericano Ronald Heifetz sugiere que un líder debe ser un observador destacado para identificar los errores y las necesidades del cambio, pero también debe poseer sensibilidad e inteligencia para encaminar a los participantes en primer lugar a movilizar sus energías, luego a comprometer sus corazones y, en tercer lugar, lanzarlos a la acción.
Los estudios sobre liderazgo tienen en la biografía de los líderes un antecedente para conocer su alma, su espíritu y su época.
Los estudios sobre liderazgo sirven para estudiar el poder. Existen trabajos de investigación sobre partidos políticos, sindicatos, frentes, pero no sobre líderes políticos.
La política es pródiga en traiciones: Discurso electoral demagógico, mentiroso, antes y después del proceso electoral, así, por ejemplo, el modo cómo traicionó Humala a Goyo, Gobernador Regional de Cajamarca; cuesta decir la verdad, lo que importa son los resultados: Pragmatismo político.
La crisis de liderazgo político se expresa en la crisis del discurso político, lo que se denomina crisis de performatidad. Nadie cree en la palabra del representante, entonces, de lo que se trata es de superar el problema y definir perspectivas.
En el Perú hay crispación, polarización, pero no hay inteligencia ni voluntad para resolver problemas. Se busca que continúe el círculo vicioso de cinismo y corrupción, para lo cual la tarea es la captura de los poderes del Estado para terminar construyendo un Estado desastroso como consecuencia de que la corrupción está dentro del gobierno mismo.
La coyuntura política nos permite afirmar que el Perú es un país corrupto y desarticulado. Nuestro país tiene las tasas más altas de corrupción en el mundo, muy cerca de Nigeria.
Para hacer realidad la sugerencia de Heifetz, el Perú requiere de varios sentidos para progresar: Continuidad, a fin de rescatar los valores del pasado; sentido de pertenencia, saberse peruano; y direcciónpara encaminar a la sociedad en búsqueda de soluciones. Lo último exige de partido político y de liderazgo.
La dirección política debe conocer el imaginario peruano para interpretar seis frases. “El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro” (conocer personas y territorio); “el que no tiene de inga tiene de mandinga” (mestizaje); “donde se aplica el dedo brota pus” (sociedad enferma); “¿En qué momento se jodió el Perú?” (idealiza el pasado y piensa el presente como decadencia); “Todas las sangres” (futuro sin exclusiones); y “No podrán matarlo” (progreso y felicidad).
El imaginario peruano es la hoja de ruta para comprender y explicar el Perú de hoy. El Perú es otro en unidades de tiempo, responde al siglo XXI, pero sigue siendo el mismo. El imaginario peruano es vigente, al que se agrega la muerte del otro, la muerte de la ley, no existe principio de autoridad. Se accede al Estado para sacar ventajas personales en detrimento del país, sin que exista la pena de traición a la patria por corrupción, sancionado con penas severas de carácter ejemplar.
Antes del bicentenario nacional andamos buscando un líder, un salvador. El fútbol lo encontró en Gareca. Ante la ausencia de partidos políticos buscamos al hombre, al líder que le dé un sentido a la vida peruana y que contribuya a la moralización del país.
LOS PARTIDOS POLÍTICOS
En el Perú los partidos políticos son agrupaciones para presentar solamente candidatos en las elecciones. La crisis del sistema político peruano es su creciente personalización, los caudillos están por encima de programas o idearios. Los partidos se construyen alrededor de improvisados con arrastre electoral, lo que hace a la política inestable y volátil.
La reforma política nos debe llevar a la institucionalización de los partidos políticos como escuelas de formación de líderes, que vivan para la política, entendida como calidad de vida para los representados.
La gente se queja de los políticos, como si los tuviéramos. Lo que tenemos son improvisados y delincuentes o ciudadanos cargados de plata que buscan reconocimiento social por su poder económico. La política peruana no debe ser permisiva, cualquier persona no puede ser representante, se deben exigir requisitos acorde con la postulación y de este modo reivindicaremos la política peruana. Hoy día es un quehacer mediocre y corrompido.
La mejor expresión de la crisis de liderazgo es identificando rostros políticos: Alberto Fujimori, condenado a 25 años de prisión. Alejandro Toledo, con orden de captura; Francisco Morales, con condena por derechos humanos en Italia; Alan García, investigado caso Lava Jato; Ollanta Humala con comparecencia restringida por lavado de activos; Pedro Pablo Kuczynski, obligado a renunciar por actos de corrupción.
DEMOCRACIA Y PARTIDOS POLÍTICOS
Democracia sin partidos políticos es insostenible. Existen dos partidos políticos nuevos: Fuerza Popular (FP) y Alianza para el Progreso (APP). Fuerza Popular capitaliza la identidad fujimorista: Memoria y figura de Alberto Fujimori; así también Keiko sabe lo que es perder una elección siendo favorita. Alianza Para el Progreso emplea empresas, universidades y equipos de fútbol en reemplazo de la maquinaria aprista y la clientela fujimorista.
Surgen también los partidos “express” como PPK, partido electorero y nada más. Partidos viejos y sobrevivientes: PPC y Acción Popular, que se resisten a la jubilación. El Partido Aprista Peruano en proceso de descomposición por corrupción.
Perú Posible y el Partido Nacionalista son partidos menores, personalistas que sufren el desgaste del poder. El Frente Amplio, representa a una izquierda sectaria, dogmática y fragmentada. Adolece de crisis de liderazgo: Marco Arana (Tierra y Libertad) o Verónika Mendoza (Nuevo Perú).
El outsider, Julio Guzmán, es el inquilino partidario. Se suman las organizaciones regionales, entre ella la más degenerada: Chim Pum Callao.
EL CASO ACUÑA
Lo novedoso, César Acuña, aquien le gusta que la prensa llame asu familia “los Kennedy de Chota”, por su idiosincrasia provinciana se asemeja más con los Cáceres Velásquez, quienes fundaron el primer partido regional exitoso en la historia peruana: Frenatraca.
El epicentro político de César Acuña, La Libertad, cuna del aprismo. Su trayectoria económica y política exitosa lo califican como el líder del partido de origen regional más vigente de la historia poscolapso partidario si nos fijamos en su extensión territorial y en su mantención en el tiempo.
César Acuña construye un nuevo tipo de alianza: Acuña, APP y el Consorcio Universitario UCV, USS, UAP, todos personalizados en torno a la figura de César Acuña. No tiene militantes, sino empleados, cuya estrategia de reclutamiento son fuentes de trabajo y becas universitarias. Lo nuevo del proyecto Acuña es la utilización de la universidad – empresa en la política. Lo imita José Luna, de Podemos Perú, mediante Telesup.
César Acuña a través de su slogan “raza distinta”, atenta contra la élite criolla y contra lo establecido. Reemplaza: “Roba, pero hace obra” por “No importa la calidad, importa el cartón”. ¡Plata como cancha! Pragmatismo puro.
Se suma la desnaturalización de la actividad pública y política como consecuencia del gozo irracional del placer, la autoridad es feliz mintiendo al país, mucho más feliz transgrediendo la norma y acumulando fortuna inmoralmente, donde el cinismo y la perversión constituyen el núcleo psíquico del burócrata y del político a vísperas del bicentenario nacional.
(*) Sociólogo y docente universitario.
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