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"HISTORIA DE LA CORRUPCIÓN EN EL PERÚ": EL ESTUDIO DE QUIROZ SOBRE LA TRí丟ICA REALIDAD D

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 999

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Apropósito de los escándalos de corrupción que comprometen a expresidentes y altos exfuncionarios del país, nos permitimos abordar alcances del libro “Historia de la corrupción en el Perú”, obra de Alfonso W. Quiroz Norris, publicada por el Instituto de Estudios Peruanos – IEP, en el 2013, y que en sus casi 600 páginas recoge un completo estudio sobre este flagelo que no es nuevo, y que con el trascurrir del tiempo ha mutado de diversas formas siempre al lado de los poderosos y gobernantes.

 

El libro de Quiroz Norris tiene siete capítulos, que van desde el “Fracaso de las reformas coloniales”, entre 1750 y 1820, hasta las “Conspiraciones corruptas”, apartado en el que el autor, fallecido hace cuatro años, analizó los sucesos entre 1990 y el 2000.

 

“El libro de Alfonso sugiere un patrón de corrupción que llegó a un cenit con los abusos del poder y la violación de los derechos humanos durante el régimen de Fujimori y Montesinos. Uno de los argumentos más fuertes de este libro es que podría explicarse alrededor de la mitad de la falta de crecimiento del Perú debido a la corrupción. Para demostrarlo, Alfonso elaboró complejas estadísticas y comparó los índices económicos del Perú con los de otros países en desarrollo. Su objetivo no solo era explicar cómo funcionaban los mecanismos de la corrupción, sino medir cuánto daño le había hecho esta al Perú. Quería reinterpretar la historia del Perú partiendo de uno de sus principales problemas, demostrar no solo cómo se habían desperdiciado fondos públicos y privados, ahuyentado a las inversiones y demorado el desarrollo. Quería además hacerlo dándole gran importancia a la juiciosa exégesis, a la narrativa y fluidez del texto. De esta manera contribuía a la historia económica institucional correlacionando los ingredientes cuantitativos y cualitativos; presentaba, así, una metodología y conclusiones que inspiran a estudiosos de otros países sobre un tema vital para el desarrollo”, señala Marcos Cueto, autor del prólogo del libro.

 

Cueto anota que la investigación realizada por Quiroz Norris, además de enseñar a los historiadores a estudiar algo complicado, contribuye a mostrar “el error de la actitud displicente y de resignación de muchos académicos que consideran que la corrupción de las autoridades es un hecho inevitable del crecimiento y de la vida cotidiana de los países pobres, así como a cuestionar la equívoca percepción popular que si acaso un político ‘hace obras’ sus robos estarían perdonados”.

 

La obra inicialmente fue publicada en inglés, en el 2009, hasta que gracias al IEP y el Instituto de Defensa Legal – IDL, fue posible su reedición en español.

 

“Alfonso Quiroz trabajó en el tema de la corrupción cuando se estaba convirtiendo en una preocupación internacional. Por ejemplo, el Banco Mundial (BM) y otras agencias bilaterales y multilaterales de cooperación técnica y financiera advirtieron —desde mediados de la década del noventa del siglo pasado— que sus programas antipobreza y a favor del desarrollo económico habían sido muchas veces inútiles porque fueron malgastados por administraciones ineficaces e ineficientes en la gestión y porque buena parte de los recursos se evaporaban en un ambiente estatal poco transparente, como el que existía en muchos países en desarrollo donde proliferaba la corrupción”, reseña Cueto.

 

EL ORIGEN DEL LIBRO

Alfonso Quiroz relató que tras contemplar un estudio inicial sobre el notorio mal uso de fondos públicos en la temprana era del guano, sus posteriores investigaciones continuaron detectando múltiples escándalos de corrupción de honda huella en la memoria colectiva peruana.

 

“Noté entonces que, en el Perú, la corrupción no era algo esporádico, sino, más bien, un elemento sistémico enraizado en estructuras centrales de la sociedad. Sin embargo, una limitación crucial estorbaba el examen exhaustivo de cómo el abuso de la corrupción influyó en la evolución histórica de un país subdesarrollado. Me parecía que faltaba un marco analítico adecuado para evaluar un difundido fenómeno que la mayoría de estudiosos consideraba anecdótico, intratable por lo espinoso y hasta de cierta utilidad práctica”, escribió el autor.

 

Explicó que en la década de 1990, los destapes de escándalos en el ámbito global contribuyeron a la noción de que, para los gobiernos latinoamericanos, la corruptela sin freno constituía un problema crítico. “En el Perú la corrupción descontrolada había alcanzado un nivel alarmante bajo la sombra de un poder presidencial abusivo y la extensa erosión de las instituciones democráticas. En estas circunstancias, la investigación específica de este libro se inició justo antes de la ignominiosa caída del régimen de Fujimori-Montesinos en noviembre de 2000, un episodio revelador que generó abundantes fuentes históricas que exponían las dimensiones sistemáticas de planes y redes de múltiples estratos de corrupción”.

 

LA CORRUPCIÓN Y SUS COSTOS

Quiroz Norris detalla que el trato dado a la corrupción en la historia merece una cuidadosa consideración en lo que corresponde al tema de la continuidad y el cambio. Afirma que la corrupción no es inmutable y no tiene los mismos efectos en cada contexto temporal o espacial, pues su continuidad histórica está fundada sobre defectos institucionales y reformas fracasadas que facilitan un legado de corrupción sistémica.

 

“Los costos de la corrupción pueden ser directos, indirectos e institucionales, dependiendo de los modos predominantes de corrupción, que se adaptan y evolucionan a lo largo del tiempo. Ciertos modos de corrupción probados en el tiempo tienden a perdurar, puesto que sus redes heredan prácticas generales y específicas, así como la habilidad práctica, de camarillas previas, especialmente en un contexto de sociedades civiles débiles. En el caso peruano y en muchas otras partes de Hispanoamérica, un modo predominante de corrupción ha estado ligado al poder ejecutivo: las ganancias y el botín ilegales del patronazgo realizado por virreyes, caudillos, presidentes y dictadores. Un segundo modo, duradero aunque fluctuante, lo constituyen las corruptelas de los militares, que frecuentemente están ligadas a los contratos de adquisición de armas y equipos”, explicó.

 

El manejo irregular de la deuda pública externa e interna en beneficio de unos cuantos, en particular después de la independencia, fue – señala Quiroz en su obra – “una tercera y omnipresente forma de la corrupción”.

 

“Los sobornos en la aprobación e implementación de contratos, adquisiciones y obras públicas, así como en el suministro de servicios públicos, dañaron sistemáticamente a la ciudadanía en general. Los contratistas y empresarios que dan sobornos, ansiosos de tener así cuantiosas ganancias monopólicas, simplemente trasladaban el mayor costo en que así se incurría a los costos generales de los proyectos públicos en cuestión. Los ministros, congresistas y jueces que reciben sobornos permiten y fomentan, así, el incremento en los costos de transacción generales y minan la eficiencia y el prestigio de las instituciones reguladoras y correctivas claves”, señala en el libro.

 

Sobre los costos indirectos, Quiroz Norris precisa que estos incluyen a los que se derivan del contrabando, un mecanismo que redujo los ingresos tributarios e incrementó la deshonestidad de los empleados públicos desde la época colonial. Más recientemente —desde la década de 1940 pero sobre todo, de modo dramático, desde el decenio de 1980—, el tráfico de drogas viene generando costos indirectos similares que tocan —mediante sobornos y otras actividades ilegales— fundamentalmente a las instituciones judiciales y del orden público, así como a diversas figuras políticas. “Junto con una menor estabilidad y eficiencia institucionales, así como crecientes costos de transacción debidos a la corrupción, otro importante costo indirecto que también debemos tener en cuenta es la pérdida asociada de inversiones sobre todo extranjeras pero también nacionales”, anotó, refiriendo que todos los factores anteriores contribuyen a la formación de lo que denominó “ciclos de corrupción”.

 

EL SALDO

Según el autor, la historia del Perú ha sido en parte la historia de sucesivos ciclos de corrupción, seguidos por períodos sumamente breves de reforma anticorrupción, interrumpidos por intereses creados contrarios a la reforma.

 

Los cálculos estimados mostrados por Quiroz Norris en el apéndice del estudio, en el largo plazo (1820 a 2000), estas sucesivas olas de corrupción podrían haber implicado la pérdida directa e indirecta, el desvío o la mala asignación de fondos equivalente a un promedio de entre 30 y 40 por ciento de los gastos gubernamentales, y de entre 3 y 4 por ciento del Producto Bruto Interno – PBI.

“Estas inmensas pérdidas debidas a la corrupción representarían entre el 40 y 50 por ciento de las posibilidades de desarrollo del país en el largo plazo (considerando que para que este tenga lugar, debe alcanzarse un crecimiento sostenido de entre 5 y 8 por ciento del PBI). Los costos institucionales no cuantificables de la corrupción también fueron enormes. No ha habido ningún periodo o ciclo histórico de poca o baja corrupción: todos los ciclos examinados estuvieron caracterizados por indicadores de corrupción moderadamente altos y hasta muy altos”, explica.

 

Detalla que los periodos en los cuales la corrupción alcanzó niveles altos o sumamente altos coincidieron con los regímenes más autoritarios: el virreinato tardío (1800-1820), los primeros caudillos (1822-1839), la década de la consolidación de la deuda (el decenio de 1850), la tardía era del guano (1869-1872), el militarismo de la posguerra (1885-1895), el Oncenio de Leguía (la década de 1920), el Docenio militar (1968-1980) y el fujimorato (la década de 1990).

 

“Estos grandes ciclos representaron tanto la continuidad de la corrupción sistemática, bajo estructuras patrimoniales lideradas por el ejecutivo, como cambios en las formas de corrupción en diversos contextos económicos y tecnológicos. Otros cambios ocasionales, a menudo de corta duración, se derivaron de la cambiante actitud del público para con el peso insoportable que la corrupción tenía sobre la vida de las personas. Las variaciones en la intensidad de la corrupción dependieron, por ende, de dos factores principales: por un lado, las adaptaciones oportunistas de intereses corruptos y sus redes a las transformaciones económicas, tecnológicas e institucionales; y, por el otro, la distinta fortaleza de los esfuerzos por imponerle barreras institucionales a la corrupción desenfrenada. En última instancia, la corrupción persistirá a menos que se la contenga sistemáticamente a lo largo del tiempo. En el largo plazo, lo que marca una gran diferencia para lograr el cambio que genera desarrollo es la comprensión colectiva de cómo y por qué es que la corrupción importa, y por qué es necesario no cesar en el afán de ponerle límites”, afirma.

 

El autor indica que la persistencia histórica de la corrupción sistémica ha estado íntimamente ligada a una tradición institucional y política, centrada en un poder ejecutivo patrimonial, que minaba los pesos y contrapesos necesarios. Desde el patronazgo de virreyes y caudillos a las dictaduras autoritarias militares y cívicomilitares, el presidencialismo sin controles mediante el gobierno por decreto, la democracia dirigida y los pactos electorales oportunistas, el Perú ha vivido un continuo de incentivos institucionales e informales a las ganancias corruptas.

 

“Para alcanzar un desarrollo global, el Perú y otras sociedades en vías de desarrollo deben contener y minimizar radicalmente las cargas económicas e institucionales causadas por la corrupción sistémica, a través de medios colectivos de origen local. Los efectos dañinos de una corrupción descontrolada jamás deben ser subestimados”, concluye Alfonso Quiroz. 

 respuesta de Carlos A. Cajo Ccencho el 2021-02-10.

Respecto a la 2da especialidad, saludo lo que acabo las palabras del Decano del Colegio de Psic贸logos (Consejo Nacional) al leer en esta p谩gina menciona "La necesidad urgente en el pa铆s que los pisc贸logos realicen segunda especialidad puesto que es lo que necesita el pa铆s", sin embargo hasta ahora desde la reconvensi贸n que han estado ampliando de 180 dias habilies (11 enero de 2019 a 30 de agosto 2019) y luego hubo otra ampliaci贸n con otros 180 dias habiles (octubre 2019 a diciembre de 2019) por la reconvension, pero ya estamos en febrero de 2021 y no hay registro de 2da especialidad. Respecto la evaluaci贸n y certificaci贸n de la calidad educativa SINEACE es para los qe ejercen la docencia que se rige bajo la Ley N潞 28740 que su Art铆culo 23潞.establece claramente "La evaluaci贸n con fines de certificaci贸n profesional es voluntaria. Para los profesionales de salud y de educaci贸n es obligatoria", por ello no necesariamente los que cuentan con certificaci贸n son especialistas, muchos tienen la cerfificaci贸n sin ser especialistas, la especialidad es para el sector que hace labor asistencial (en especial el Ministerio de Salud) que se rige bajo la Ley 1153 y all铆 es urgente que los Directivos del Colegio de Psicologos (que tal vez son Docentes) perciban la necesidad apremiante que la sociedad peruana cunte con ellos, las personas que recurren a los establecimientos de slaud tienen el derecho de contar con especialistas reconocidos oficialmente por su Colegio y no dejarlos como psicologos generales cuando recurren a los hsspitales buscan la especialidad que pueda estar al alcance de ellos. Por ejemplo cuento con certificaci贸n de compentencias que es un requisito imperativo para ejercer la docencia, pero para la labor asistencial cuento con 2da especialdad para brindar la atenci贸n especializada que la poblaci贸n que acude al hospital especializado en Madre - N帽o al ser un establecimiento de referencia nacional estoy aado de manos porque el Colegio no quiere registrar la 2da especialidad por tal motivo no pder firmar como especialista como si lo tienen los demas profesionales de la salud (M茅dicos, enfermeras, tecn贸logos m茅dicos, asistentas sociales, nutricionistas entre otros y mas a煤n se han ititulado con temas del camo psicol贸gico) informes de tratamientos que se presentan ante 贸rganos jurisdiccionales, Ministerio P煤blico, Ministerio de lMujer. Por eso hago un llamado a la reflexi贸n del Colegio de Psic贸logos de ser congruentes con lo que expresamos

 respuesta de Carlos A. Cajo ccencho el 2021-02-10.

Respecto a la 2da especialidad, saludo lo que acabo las palabras del Decano del Colegio de Psic贸logos (Consejo Nacional) al leer en esta p谩gina menciona "La necesidad urgente en el pa铆s que los pisc贸logos realicen segunda especialidad puesto que es lo que necesita el pa铆s", sin embargo hasta ahora desde la reconvensi贸n que han estado ampliando de 180 dias habilies (11 enero de 2019 a 30 de agosto 2019) y luego hubo otra ampliaci贸n con otros 180 dias habiles (octubre 2019 a diciembre de 2019) por la reconvension, pero ya estamos en febrero de 2021 y no hay registro de 2da especialidad. Respecto la evaluaci贸n y certificaci贸n de la calidad educativa SINEACE es para los qe ejercen la docencia que se rige bajo la Ley N潞 28740 que su Art铆culo 23潞.establece claramente "La evaluaci贸n con fines de certificaci贸n profesional es voluntaria. Para los profesionales de salud y de educaci贸n es obligatoria", por ello no necesariamente los que cuentan con certificaci贸n son especialistas, muchos tienen la cerfificaci贸n sin ser especialistas, la especialidad es para el sector que hace labor asistencial (en especial el Ministerio de Salud) que se rige bajo la Ley 1153 y all铆 es urgente que los Directivos del Colegio de Psicologos (que tal vez son Docentes) perciban la necesidad apremiante que la sociedad peruana cunte con ellos, las personas que recurren a los establecimientos de slaud tienen el derecho de contar con especialistas reconocidos oficialmente por su Colegio y no dejarlos como psicologos generales cuando recurren a los hsspitales buscan la especialidad que pueda estar al alcance de ellos. Por ejemplo cuento con certificaci贸n de compentencias que es un requisito imperativo para ejercer la docencia, pero para la labor asistencial cuento con 2da especialdad para brindar la atenci贸n especializada que la poblaci贸n que acude al hospital especializado en Madre - N帽o al ser un establecimiento de referencia nacional estoy aado de manos porque el Colegio no quiere registrar la 2da especialidad por tal motivo no pder firmar como especialista como si lo tienen los demas profesionales de la salud (M茅dicos, enfermeras, tecn贸logos m茅dicos, asistentas sociales, nutricionistas entre otros y mas a煤n se han ititulado con temas del camo psicol贸gico) informes de tratamientos que se presentan ante 贸rganos jurisdiccionales, Ministerio P煤blico, Ministerio de lMujer. Por eso hago un llamado a la reflexi贸n del Colegio de Psic贸logos de ser congruentes con lo que expresamos

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