Exgerente del PEOT pone las manos al fuego por Yehude Simon Munaro y asegura que nunca recibió un centavo de Odebrecht para las campañas electorales del humanista.
Por el escándalo de corrupción internacional que compromete a funcionarios públicos y a la constructora Odebrecht para hacerse de la buena pro y construcción de grandes y millonarias obras, el exgerente general del Proyecto Especial Olmos Tinajones – PEOT, Enrique Salazar Torres, hombre de confianza del expresidente regional y líder del Partido Humanista Peruano, Yehude Simon Munaro, negó tajantemente haber estado involucrado en algún acto irregular y marcó distancia de los funcionarios del gobierno central, ya que cuando las obras del Proyecto Olmos se iniciaron, todo venía regulado desde la capital.
“Todo lo que está pasando nos pone en sospecha a todas las personas que de manera laboral o contractual hemos tenido que ver en forma directa o indirecta con Odebrecht, que seamos vistos con un cartel en el pecho que nos señala como delincuentes, requisitoriados o apestados, cuando las cosas son muy distintas”, sostiene Enrique Salazar.
El exfuncionario en los dos mandatos regionales de Yehude Simon Munaro, en los que se gestó la ejecución del Proyecto Olmos, sostuvo en entrevista con Expresión que consolidar la obra más adorada de Lambayeque no ha sido fácil, ha significado una maratónica lucha en la que primó la constancia y vehemencia de muchos lambayecanos y peruanos, descartando así todo tipo de corrupción.
“Descarto que en el Proyecto Olmos, desde su propuesta hasta su ejecución, haya habido algún acto de corrupción. Simplemente no hubo nada de los que se dice y especula porque las cosas, como es el caso de las obras de trasvase, se hicieron como deberían hacerse. Además, las cosas venían armadas desde Lima, con Proinversión”, destaca.
BARRO CON VENTILADOR
Salazar Torres también señala que en la actualidad existe todo tipo de suspicacia, refiriendo que desde la actual gestión regional que lidera Humberto Acuña Peralta se les quiere tirar “barro con ventilador”, al decirse que cuando el apepista llegó a ocupar la silla regional, en el año 2011, este no firmó ningún contrato con la empresa Odebrecht ya que todo había sido hecho por Yehude Simon Munaro y sus más cercanos funcionarios.
“Es cierto que el señor Humberto Acuña no firmó ningún contrato con la empresa Odebrecht, pero sí ha firmado adendas, entre ellas la que permitió a Odebrecht comprar lotes en la subasta, cuando en los contratos que se firmaron en el gobierno de Yehude Simon había quedado prohibido que la empresa constructora pueda comprar terrenos en Olmos. Sin embargo, en el gobierno regional de Acuña se cambió esa cláusula y mediante adenda se le dio potestad para hacerlo”, explica.
Había otra cláusula en el contrato – sigue narrando – que indicaba que mientras no se termine de subastar las tierras del proyecto Olmos, la empresa constructora; es decir, Odebrecht, no podía pedir financiamiento y comenzar las obras, pero tampoco eso se cumplió.
“Con una adenda, a Odebrecht se le permitió que se adjudique las 11 mil hectáreas de tierras que no se habían vendido, pero es el caso que luego la empresa las vendió a precio muy distinto es decir, a precio muy real del mercado de predios. Si bien esas adendas cambiaron parte del contrato, considero que fue necesario que se ejecuten para que de esta manera se garantice la continuidad del proyecto. No quiero con ello decir que esté en contra de su firma”, relata.
Salazar Torres añade que en la gestión de Yehude Simon no se dio ninguna adenda que signifique gastos adicionales en la obra, ni tampoco se negoció, todo se hizo a través de Proinversión y del Ministerio de Economía y Finanzas -MEF.
“Cuando nosotros entramos todo ya estaba definido y se le había dado la adjudicación a Odebrecht. Nosotros nunca negociamos con el Proyecto Olmos”, resaltó el ex gerente general del PEOT.
LOS INICIOS
El exfuncionario regional y hombre de confianza de Yehude Simon Munaro, recuerda que en el año 2004 se firmó un convenio entre el Gobierno Regional de Lambayeque y Proinversión para impulsar el Proyecto Olmos.
“Era todo un esquema armado y era la primera concesión que se hacía en el Perú en este campo. Ese modelo lo había implementado el equipo del presidente de ese momento, Alejandro Toledo Manrique”, señala.
Explica que no puede afirmar si hubo o no corrupción en ese momento, pero sí descarta de lleno que en Chiclayo haya ocurrido algo ilegal, ya que todo venía desde Lima. Además, todas las concesiones que se venían haciendo en ese momento eran ad hoc de cada necesidad que en ese momento se presentaba, y para ello, los contratos se reestructuraron en función de lo que se buscaba.
“En ese momento la obra de Olmos se presentaba como inviable, el ingeniero Daniel Cumpa de Proinversión, junto al equipo técnico del presidente Alejandro Toledo, concebía hacer una concesión global; es decir, integrar todo el proyecto, tanto trasvase, como el hidroenérgetico y el de irrigación. La idea que en un principio se tenía era hacerlo todo en un solo paquete, porque por partes era inviable y además no había financiamiento. Sin embargo, posteriormente la concesión que se armó en el gobierno nacional, decidió, a través de Proinversión, partir el proyecto en tres componentes, el de trasvase, el hidroenergetico y el de irrigación”, recuerda.
Comenta que en el trasvase hubo varios postores y en las diversas etapas fueron saliendo e incluso se contrató a un banco de inversión francés para que haga una evaluación de las bondades y necesidades del Proyecto Olmos.
El banco francés – señala - fue el que determinó las tarifas del metro cubico de agua trasvasada, así como el costo y el tiempo para construirlo. Respecto al financiamiento se determinó que la empresa Odebrecht lo busque el financiamiento, pues el Estado Peruano se comprometió a cofinanciar con 77 millones de dólares.
La empresa consiguió el financiamiento a través de la Corporación Andina de Fomento –CAF, por un monto superior a los 100 millones de dólares.
NO A MÁS GASTOS
Relata que en la concesión había algunos candados que evitaban que se caiga en vicios propios de una obra pública, como, por ejemplo, no se reconocía ciertos tipos de gastos, así como adicionales.
“Todos los gastos extras por acciones impropias de la obra tenían que ser asumidos por la propia empresa concesionaria; es decir, cualquier evento que se presentará debía ser asumido por la empresa constructora, ya que para eso contaba con un seguro”, detalla.
De igual manera, dentro del contrato que se firmó inicialmente, la empresa no podía paralizar la obra por algún tipo de eventualidad no prevista, como es el caso del derrumbe que hubo en la zona de la presa Limón.
“Ese problema que se suscitó inesperadamente no le costó un solo centavo al Estado. Otro evento fue el ocurrido en el verano del año 2009, cuando hubo fuertes lluvias que terminaron inundando la boca del túnel en el frente oriental. En este caso Odebrecht pretendió cobrar daños y perjuicios por 30 millones de dólares, y el presidente regional Yehude Simon Munaro no lo permitió. Fuimos a un arbitraje y ganamos. Al final, el seguro que tenía la empresa con el proyecto pagó los daños”, expone.
EMPRESA SUPERVISORA
Enrique Salazar indica que fue tal la transparencia con la que se trabajó en las dos gestiones regionales de Yehude Simon Munaro, que para vigilar el buen desarrollo de las obras se tuvo que contratar una empresa supervisora, pero que esta no le costó ni un centavo a los lambayecanos y mucho menos al país, ya que fue la propia empresa Odebrecht la que pagó la supervisión, pero la hizo a través del Gobierno Regional de Lambayeque.
“Fue un consorcio francés alemán que ganó la buena pro de la supervisión, pero ellos eran pagados por la misma empresa constructora por estar así establecido en el contrato que se firmó. Nosotros optamos por contratar un supervisor internacional, y eso fue lo que ocurrió”, explica.
Durante el desarrollo del Proyecto Olmos no hubo problemas contractuales y tampoco se permitió que el Estado pague un centavo más a Odebrecht. Es más, cuando se produjeron los estallidos de roca al interior del túnel trasandino, se vieron en la necesidad de recurrir a una institución independiente para encontrar una solución armoniosa al problema. En este caso, fue la Universidad del Pacífico que un equipo técnico hizo la evaluación de los daños que determinó que la empresa pague los gastos generados.
SOBERBIOS
En otro punto de la entrevista, Enrique Salazar recuerda que cuando el ex presidente del Consejo de Ministros, René Cornejo, se encontraba al frente de Proinversión, se oponía a la ejecución de las obras de trasvase del Proyecto Olmos por razones que él solamente sabe.
“Recuerdo que en una oportunidad estuvimos en una reunión en Proinversión y después que hiciéramos una explicación de las bondades del proyecto para Lambayeque y para el país, nos tiró los papeles a un tacho. Poco le importó que en la reunión estuviera el Concejo Directivo en pleno del Proyecto Olmos, que en ese momento lo presidía el fallecido Rumenos Scander”, señala.
Indica que la actitud de René Cornejo era soberbia y al parecer no quería nada con Lambayeque. Ellos –detalla- el Consejo Directivo del Proyecto Olmos vivía solamente en Lima y se trasladaban de un lado para otro para conseguir algo novedoso para el Proyecto Olmos, lo que al parecer a algunos limeños no les gustaba.
“Nosotros como gobierno regional andábamos día a día en Lima presionando en el Ministerio de Economía y Finanzas – MEF, para desarrollar todas las cláusulas en cuanto a lo referente al financiamiento del proyecto. El ex ministro de Vivienda, Carlos Bruce, se opuso a que se hiciera el Proyecto Olmos bajo argumentos que no tenían asidero. Tenía la idea de dejar de lado la ejecución de trasvase del Proyecto Olmos, y que en su lugar se hagan mil pozos tubulares en la zona”, comenta.
DETRACTORES
Agrega que en Chiclayo siempre ha habido fundamentalistas respecto al Proyecto Olmos e incluso se presentó una denuncia en el Ministerio Público con el argumento de que se habría quitado tierras a la comunidad campesina Santo Domingo de Olmos.
“Estuve nueve años en la gerencia del PEOT, entré en el 2002 y terminé en diciembre del año 2010. Yo llegué al proyecto cuando aún existía el INADE y me designaron director ejecutivo”, afirma.
Salazar Torres no niega haber trabajado las campañas electorales de Yehude Simon Munaro y afirma que los aportes económicos siempre vinieron de amigos, empresarios locales y nacionales, pero nunca de Odebrecht.
“He cumplido algunas funciones dentro del partido y de una cosa sí estoy seguro y puedo poner las manos al fuego por Yehude. Las campañas electorales de Yehude Simon siempre fueron franciscanas. Yo conozco bien a Yehude y sé que es una persona súper honesta y no creo que haya pedido o recibido algo o lucrado con alguna empresa como en la actualidad se especula”, resalta Salazar Torres.
Finaliza indicando que las investigaciones iniciadas por los actos de corrupción de la constructora brasilera no lo inquietan, pues está seguro de su honestidad de la manera correcta en la que se condujo la ejecución del Proyecto Olmos.
“Estoy seguro que mi nombre no aparece en ninguna lista, ya una vez me denunciaron diciendo que tenía tres departamentos en el edificio donde vivo, cuando en realidad se trata de mi vivienda, un espacio en el estacionamiento y un cuarto en la lavandería. Se han dicho muchas cosas, se seguirá especulando, pero al final se sabrá la verdad”, enfatiza.
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