Destaca haber sido dirigente estudiantil, haber tirado piedras, roto lunas y saber lo que es estar encerrado en una cárcel, pero ahora es juez supremo y presidente del Poder Judicial.
“Desde la presidencia del Poder Judicial voy a entrar en política, pero en política de colaboración, no de confrontación. Yo he sido dirigente estudiantil, he tirado piedras, he roto lunas, he estado preso por mis ideales y los ideales de muchos, pero ahora soy juez y soy Juez Supremo y presidente del Poder Judicial, lo que me ha dado mayor responsabilidad, y esa responsabilidad me obliga a trabajar para el bien del país, con sentido común de igualdad y justicia”, sostuvo el electo presidente de la Corte Suprema de la República, Duberlí Rodríguez Tíneo, en su reciente visita a Chiclayo.
Resaltó que el nuevo cargo, que a partir del primer día hábil del 2017 ejercerá, lo hará con responsabilidad y sobre todo con respeto a los Derechos Humanos. Dice que no quiere defraudar a nadie, y que en él solo cabe el objetivo de avanzar en la difícil tarea que ha recibido, la de gobernar un poder del Estado, de igual a igual con el Ejecutivo y el Legislativo.
“Hablaré de igual a igual con los representantes de los otros poderes del Estado, con respeto y sin claudicar en las atenciones que cada uno tiene”, puntualizó Duberlí Rodríguez.
BUEN CORAZÓN Y PULMONES
Nacido en Huarmaca, Piura, recordó que durante el desarrollo de su vida ha escuchado muchas cosas, como la música andina en la que hay contenidos sociales, los que a lo largo de su vida como, persona y profesional en Derecho, lo han llevado a entender y comprender antes de actuar.
“A más altura, las personas que somos del ande desarrollamos nuestro corazón y los pulmones mucho más, y eso se da debido a la falta de oxígeno. Nuestra caja torácica se amplía, pero con ese corazón y pulmones más grande que ahora tengo, estoy seguro que voy a poder cargar y llevar adelante la responsabilidad que se me ha encomendado”, destacó.
Otra cosa que existe y se practica con mucho respeto por parte del poblador del ande –explicó- es que existe un enorme respeto por la propiedad, respeto por el vecino, por el amigo; es decir, que existe un sentido común de respeto por los demás y la propiedad.
Contó que de niño aprendió a escuchar la canción de nombre Ñanda Mañachi, que significa de “Préstame tu camino”.
“Cuando una persona transita por la sierra, por esos caminos de herradura, siempre se va a encontrar con otras personas, pero aquí se práctica el respeto. El que sube le dice al que baja, préstame tu camino, y lo hace con respeto, que no es más que el respeto por el derecho de la posesión.
Del mundo andino hay mucho por aprender. Aquí existe mucho respeto por los semejantes, se saluda con respeto y voluntad, algo que se ha perdido en el mundo urbano, por culpa supuestamente del cemento, por el estrés, por los carros, o por la contaminación”, detalló.
CONOCE LA CÁRCEL
Duberlí Rodríguez no niega que en su juventud, en la época de estudiante universitario, haya participado en protestas contra el gobierno central, las cuales considera eran justas.
Ser dirigente lo llevó a ser detenido en más de una oportunidad, así como a conocer la cárcel de Lurigancho y el Callao.
“Varias veces he sido detenido. Recuerdo que cuando hicimos una marcha de sacrificio a Lima, y de eso no me deja mentir mi amigo y colega el doctor Manuel Huangal Naveda, nos encontrábamos a la altura del distrito de Reque, vino la guardia de asalto en un camión policial y nos detuvieron a varios”, recuerda.
Detalla que como cualquier persona que es detenida fue llevada hasta la comisaría César Llatas Castro y encerrado en un calabozo. Su padre llegó al día siguiente muy temprano, llevándole una botella de leche y pan, lo cual tuvo que consumir dentro de un calabozo sucio y mal oliente.
Con una sonrisa en los labios, recuerda que allá por el año de 1975 regresaba de Europa tras participar en un evento estudiantil, siendo detenido por la policía. Dos meses antes a su detención –explica- salió del país por el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez con toda su documentación en regla, pero su regreso lo hizo vía Quito, Ecuador, luego avanzó a Perú por tierra, pero al cruzar la frontera fue detenido por la Policía de Migraciones, debido a que un juzgado de Lima había emitido una orden de captura en su contra.
“En Migraciones, en una hoja de papel, la policía tenía una relación de nombres de personas y al controlarme me dicen que estaba con requisitoria. Pregunté qué era eso, y un policía me respondió que estaba solicitado por un juez. Volví a preguntar por qué estaba requisitoriado, y me respondieron que no sabían ya que en el papel solamente figuraba mi nombre”, contó.
HASTA LIMA
Relató que mediante la modalidad de custodia fue llevado desde Tumbes hasta Lima; entrando de ciudad en ciudad. Dice que no era un detenido importante como para que lo lleven en avión o lo trasladen en forma directa.
Explicó que durante su traslado conoció a muchas personas, policías y delincuentes, que le enseñaron que los seres humanos son seres humanos, y que así sean policías, militares, delincuentes, son seres humanos con derechos y obligaciones.
“Recuerdo que cuando me llevaron a Tumbes conocí a un Coronel de apellido Reyna, quien me preguntó por qué estaba detenido, a lo que yo le respondí que no sabía. Me volvió a preguntar sobre quién era, le dije que era presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios del Perú, fue entonces que le dijo al resto de policías que no me metieran al calabozo, sino que me iba a quedar en su oficina bajo su responsabilidad”, narró.
Detalló que dicho oficial se hizo amigo de él e incluso durante el tiempo que estuvo en Tumbes lo sacó a comer. Le dijo: “Tu eres un dirigente estudiantil y en el futuro seguro llegarás a ser ministro o alguien importante del gobierno”.
Pero todo no fue color de rosa, pues estando en Piura conoció a otro oficial de la Policía de apellido Estuky, quien no tuvo contemplaciones con él y lo envió al calabozo con tres delincuentes comunes.
“Me ingresaron al calabozo y fue allí donde conocí que el ser humano no pierde su esencia, se encuentre donde se encuentre sigue siendo ser humano”, recordó.
Narró que a las personas que estaban detenidos con él en el calabozo de la comisaría de Piura, sus familiares les llevaban sus frazadas y alimentos, pero a él nadie lo socorría.
“No tenía a nadie, pero allí aprendí que el ser humano aun siendo delincuente nunca pierde su condición de ser humano, y eso lo tengo muy en cuenta. Cuando en Chiclayo he juzgado delincuentes, porque he sido presidente del tribunal, nunca los he maltratado, porque considero que son seres humano como yo, equivocados, pero hay que llevarlos al camino del bien, no hay que hacerlo abusivamente”, resaltó.
Encerrado en la celda – siguió narrando - los detenidos por delitos comunes compartieron su frazada con él y le dieron de comer.
Tras una semana de sufrimiento y peripecias llegó a Lima, y fue encerrado en el sótano del Palacio de Justicia, edificio desde donde ejercerá desde enero la presidencia del Poder Judicial.
“Ese sótano lo conozco, allí estuve encerrado durante dos meses, y como paradoja de la vida, ahora soy el presidente de la Corte Suprema”, puntualizó.
SENTIDO DE JUSTICIA
Advierte que los jueces tienen mucho poder, pero si ese poder se usa abusivamente está proscrito; es decir, está prohibido.
“La arbitrariedad está prohibida. Un juez jamás puede ser arbitrario, yo en lo posible trato de ser justo e incluso escapo a veces de lo que dice la Ley, que podría ser considerado como prevaricato. Soy un convencido que lo que guía al derecho es el valor de justicia. Si no ponemos el derecho al servicio de la justicia, estamos demás, nosotros administramos justicia, no administramos derecho, el derecho es una cuestión puramente técnica. En esto, nosotros los jueces, administramos justicia”, detalló.
Explicó tener muy en claro que cuando Alfonso Barrantes Lingán, quien fue su abogado en dos oportunidades, una estando preso en el penal de Lurigancho y otra en la cárcel pública del Callao, por un período de seis meses, decía que los ingleses solamente necesitan de tres requisitos para ser buenos jueces.
“Uno de los requisitos es ser honrado; el otro requisito es tener sentido común, y ese requisito toda persona lo tiene y con facilidad puede ser juez. El tercero es que si se sabe algo de derecho, es mejor. El saber derecho no es el principal requisito, lo esencial es ser honrado y tener sentido común, sentido de justicia”, sostuvo.
Anotó que en el sistema de justicia anglosajón (norteamericano-inglés), los jueces no son profesionales, tampoco son abogados, son legos; es decir, desconocen del Derecho, son personas del pueblo que por sorteo salen elegidos miembros de un jurado, y ese jurado resuelve el destino de los casos más difíciles de esos países.
“Los casos más emblemáticos y que muchas veces han dado la vuelta al mundo son resueltos por personas que no saben nada de leyes, y mejor que no lo sepan, porque a veces los abogados malogramos las cosas. La mayoría de los abogados estamos educados para el pleito, no para la paz, la armonía, la conciliación”, señaló.
Duberlí Rodríguez recalcó que los tres requisitos antes descritos los tiene bien en cuenta en los momentos que le ha tocado administrar justicia en nombre de la nación.
“Podré cometer errores, podré meter la pata, podré resbalarme al momento de desarrollar mi trabajo como juez, pero jamás he metido la mano”, puntualizó.
LO MEDIÁTICO
En otro momento, el magistrado trajo al presente la obra de Manuel Scorza, “Redoble por Rancas”, en la cual se relata la historia del alcalde de un pueblito que desarrolla obra pública y que para hacerla conocer y ganarse aplausos utiliza a la prensa para mediatizar su trabajo.
“El Perú está plagado por la puesta de la primera piedra en las obras de puentes, carreteras, pistas, colegios, entre otras, y donde las autoridades citan a la prensa, se toman las fotos, conceden entrevistas, pero todo queda allí, solamente en la colocación de la primera piedra”, sostuvo.
El magistrado añadió que de la carretera, el puente, la pista, el colegio, nadie se acuerda después, cuando lo ideal sería que las autoridades anuncien la ejecución de las obras, y llamen a la prensa cuando estas estén listas; es decir, cuando se ha colocado la última piedra.
DE IGUAL A IGUAL
Confesó que como toda persona tiene objetivos que desea alcanzar, no para satisfacción personal, sino para el bienestar general de la sociedad. Refirió que tiene proyectos que pondrá en práctica desde el primer día hábil en que asuma funciones.
“Lo más importante es tener objetivos, el que piensa en grande llega a ser grande, no por el tamaño, sino por los objetivos que se proyecta y los alcanza, pero para eso hay que tener sueños, hay que soñar despierto y también hay que tener utopías”, señaló.
Se confesó ser seguidor de Eduardo Galeano, periodista con el pensamiento más lúcido de los últimos tiempos de América Latina, y que tuvo como referente a las utopías para alcanzar lo que uno anhela en la vida.
“Galeano decía que caminaba diez pasos y la utopía avanza diez pasos, si lo hacía en 20, la utopía avanza otros 20 pasos más. Sin embargo, yo lucho por lo inalcanzable, y ahora estoy en una lucha por la utopía que se llama justicia, y voy a dar los pasos necesarios para alcanzar y acercarme a la justicia”, concluyó.
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