El past decano del Consejo Departamental del Colegio de Ingenieros del Perú, Lucio Asalde Vives, ha presentado un minucioso estudio sobre la situación de la infraestructura de desarrollo en Lambayeque, poniendo énfasis en los proyectos que se requieren para consolidar el desarrollo social, económico y mejores condiciones de habitabilidad para la población.
Asalde Vives menciona que siendo Lambayeque un departamento con un millón 260 mil 400 habitantes, de acuerdo a las cifra del 2015 del Instituto Nacional de Estadística e Informática – INEI, el 80 % de la población es urbana, lo que representa un serio problema y hace vulnerables a las ciudades por su crecimiento desordenado, los efectos del cambio climático, la globalización y la inseguridad ciudadana y alimentaria.
Refiere que el promedio mundial de urbanidad es del 50 % y se espera que recién en el 2025 se llegue al 65 %. Lambayeque ha superado en la actualidad dicha cifra.
“La población de Lambayeque, en 72 años, creció 29.21 veces, y en este tiempo las inversiones casi se congelaron o crecieron en una forma poco significativa, que no permitió hacer ninguna infraestructura urbana de trascendencia. No hay infraestructura urbana trascendental en Lambayeque, obras como pistas, veredas, agua potable y alcantarillado, mercados, terrapuertos, terminales de carga y descarga, escenarios deportivos, escenarios de recreación familiar, y otras estructuras que sí tienen otras ciudades”, señala.
LA ECONOMÍA
Menciona que las actividades con mayor aporte al Producto Bruto Interno – PBI del departamento, son la agricultura, la manufactura y los hoteles y restaurantes, que se ubican en el rubro de servicios.
“Un año malo en la agricultura por la falta de agua repercute inmediatamente en los otros sectores, especialmente en la manufactura, que está referida a la molienda de la caña de azúcar y arroz”, explica Asalde Vives, anotando que el sector pesca es el que menos aporte tiene al PBI regional, pese a que Lambayeque tiene una amplia franja costera.
“La agricultura es el primer aportante de empleo en la región, pero por el tipo de cultivos de subsistencia, es un empleo informal”, precisa.
De acuerdo a los indicadores, el comercio no aparece entre los tres primeros aportantes al PBI regional. Sin embargo, es el segundo aportante en empleo.
El sector de hoteles, restaurantes y turismo no ha incorporado en su oferta el boom de la gastronomía nacional, pese a que Lambayeque es uno de los mayores aportantes a la cocina nacional.
“El 70% de los empleos son informales y la mayor cantidad de la Población Económicamente Activa – PEA, la conforman emprendedores, quienes crean sus propios empleos”, señala.
EL TERRITORIO
“Lambayeque es una región semi desértica, por lo que su agricultura depende de trasvasar agua de la cuenca del Atlántico a los desiertos costeros a través de túneles trasandinos. El agua es muy cara y sin embargo se usa para sembrar los dos cultivos más demandantes de agua del mundo: el azúcar y el arroz”, explica Lucio Asalde, quien destaca que solo en el Proyecto Olmos el agua está regulada.
“Los demás valles de los ríos Chancay y La Leche no lo están, por lo cual no se puede planificar una agricultura de alto valor agregado. Los agricultores son pobres y tienen una economía de subsistencia”, detalla.
A esto agrega que en épocas de lluvias la mayor parte del agua se pierde en el mar, porque no hay sistemas de represas para regularla. Las cuencas tienen regímenes de agua diferentes. “Por lo general cuando el río La leche está baja, el río Chancay trae agua abundante y viceversa. Se necesita interconectar las cuencas”, indica.
“Es necesario la construcción del Plan Hidráulico de Lambayeque para regular las aguas del río La leche y la segunda etapa de Tinajones para irrigar 100 mil hectáreas en el valle Chancay. Con estas obras podemos duplicar la frontera agrícola de la región y la contribución al PBI”, explica.
LA PRODUCCIÓN
Asalde Vives destaca que Lambayeque incrementa su producción agroindustrial, mecánica industrial, de industrial alimentarias y en otros rubros, sobre todo por la puesta en marcha de la Irrigación Olmos.
Sin embargo, anota que el parque industrial actual es un parque seco, sin los servicios mínimos y que en la actualidad ha desvirtuado su propósito inicial, porque fue parte de un Programa Nacional de Parques Industriales en el que no se tomó en consideración la vocación productiva de las regiones.
En ese sentido, comenta que el nuevo parque industrial debería ubicarse en el Centro Logístico de Eten, con una reserva de 400 hectáreas, en etapas progresivas de 100 hectáreas cada una y con las características de los más parques más competitivos del mundo.
LA EDUCACIÓN
“Respecto a educación no existe una información oficial pormenorizada sobre la carencia de infraestructura en los distritos, ni en el área rural, donde la mayoría de los colegios no reúnen las condiciones mínimas para la enseñanza, o no tienen agua, desagüe ni luz y menos Internet”, lamenta Lucio Asalde.
Añade que sin esta información oficial no es posible proyectar inversiones reales ni hacer planificación.
“La proyección preparada por la Gerencia Regional de Educación no es real, porque con el presupuesto de 25 millones de dólares no es posible construir la infraestructura mínima que se necesita”, afirma, precisando que al 2010 se estimaba un déficit de infraestructura educativa escolar equivalente a 30 hectáreas, que correspondían a 456 aulas de inicial, 65 de primaria y 170 de secundaria.
COMUNICACIONES
Señala que el sector comunicaciones tiene especial trascendencia para Lambayeque, sobre todo porque se tiene la necesidad de ejecutar nuevos planes de conectividad vial.
“Faltan estudios para integrar a Ferreñafe, Cañaris e Incahuasi en una vía de 207 kilómetros, se necesita ejecutar la vía Complejo Olmos – Nueva Panamericana de 75 kilómetros, la vía Cascajal – Las Posas – Autopista del Sol, y a nivel distrital aproximadamente 200 kilómetros de vías vecinales”, detalla.
Para el caso de Chiclayo – precisa – se necesita de un sistema de transporte metropolitano que recorra los anillos viales propuestos, que en este caso son tres, y evitarían que se cruce el centro de la ciudad para desplazarse de un lugar a otro.
CULTURA Y CENTRO DE CONVENCIONES
“La región y en especial Chiclayo no disponen de teatros ni escenarios públicos para la difusión de la cultura y el arte. los artistas de Lambayeque no tienen espacios ni oportunidades para desarrollarse”, expone Asalde Vives.
Indica además que tampoco se ha desarrollado e institucionalizado un evento cultural o artístico emblemático de la región, como el Carnaval de Cajamarca, el Festival de la Marinera de Trujillo, el Festival de la Vendimia de Ica y otros más.
“Podemos realizar los festivales como el Internacional de la Cumbia Peruana, porque Monsefú es la capital de esta música y allí se encuentra el 70 % de los mejores conjuntos del Perú; de la Caña de Azúcar; del Arroz y el Festival de Pimentel. ¿Por qué no?”, plantea, añadiendo que en Chiclayo no se pueden realizar eventos y convenciones nacionales o internacionales por la falta de infraestructura.
RESIDUOS SÓLIDOS Y URBANOS
“La ONU recomienda que para que una ciudad sea saludable deben existir 10 árboles por habitante. Lima tiene 2.7 y Chiclayo 0.4. Similar situación ocurre en las ciudades de la región, altamente urbanizadas. A esto hay que sumarle que no hay programas de reforestación de cuencas para producir agua”, detalla.
De acuerdo a su investigación, en Chiclayo a diario se eliminan 600 toneladas de residuos sólidos urbanos sin ningún tratamiento.
“Es un crimen ambiental sin responsables. Se han contaminado y abandonado 120 hectáreas y ahora se han reservado 420 hectáreas más. Se necesita construir una planta de Residuos sólidos Urbanos con solo 10 hectáreas”, señala.
Indica que otro problema local es que los desagües de la ciudad se arrojan al mar sin tratamiento, porque las lagunas de oxidación no trabajan por falta de mantenimiento.
“No hay programas de reúso de agua para riego de jardines o la utilización de agua del nivel freático. Asimismo, Chiclayo es una de las ciudades más contaminadas del país por la contaminación proveniente del caos vehicular”, anota.
RECREACIÓN Y DEPORTE
“Lambayeque y especialmente Chiclayo tienen un déficit de infraestructura muy grande. Según el Plan de Desarrollo Urbano – PDU, 2011-2016, este déficit es del 79 % de lo mínimo recomendado por las normas nacionales, en función del número de habitantes. Pero una mirada más aguda, observaría que en el departamento no existen coliseos para eventos nacionales e internacionales, ni polideportivos en los distritos ni en los pueblos jóvenes. Los pocos que existen están en estado ruinoso por falta de mantenimiento”, sostiene.
Refiere que tampoco existen lugares de recreación pública, donde las familias puedan pasar juntas los fines de semana. “En Lima existen 17 parques zonales, como los parques Sinchi Roca, Tupac Yupanqui, Santa Rosa, Del Migrante, Cahuide. En Chiclayo se llama Plaza Real. Según estudios de la ONU, la carencia de estos espacios públicos y familiares, contribuye a la falta de integración familiar y comunitaria, aumentando el aislamiento de los jóvenes y el aumento de la criminalidad”, menciona.
FALTA DE MANTENIMIENTO
Señala también que en Lambayeque se ha creado una cultura que busca construir nuevas obras de infraestructura, pero no existe una cultura de cuidar lo construido.
“El proyecto Tinajones construyó una red de 185 kilómetros de drenes primarios y 515 kilómetros de drenes secundarios para preservar del aumento del nivel freático y la salinización a toda la parte baja del valle Chancay-Lambayeque, incluida la ciudad de Chiclayo. En 50 años nunca se le ha dado mantenimiento y el resultado es la salinización de 60 mil hectáreas y el aumento de la vulnerabilidad de Chiclayo”, explica.
Suma que las obras de saneamiento de Chiclayo con más de 50 años de antigüedad no recibieron mantenimiento preventivo y solo se atendió al sistema cuando colapsaba en algún lugar de la ciudad.
“Los mercados públicos de Chiclayo nunca han recibido mantenimiento preventivo, lo que ha acelerado su destrucción. Las pistas y veredas actualmente en mal estado, no reciben ningún mantenimiento y con el escaso presupuesto de la ciudad no se puede hacer este trabajo”, asevera.
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