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EN DOCE AÑOS: ¿CAMBIÓ POMALCA CON EL INGRESO DE OVIEDO?

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 982

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En el 2004 la Empresa Agroindustrial Pomalca había tocado fondo. Solo para tener una idea de la crisis que atravesaba basta con mencionar que a los trabajadores se les debía 34 remuneraciones, que a veces solo conseguían que la azucarera les provea de 50 soles al mes y que los campos y la fábrica se encontraban en total abandono. El malestar era general, y en medio de la crisis, con apoyo de autoridades regionales y la organización de los propios pomalqueños, fue posible el ingreso de una nueva administración con el Grupo Oviedo como socio inversionista a la cabeza. Doce años después, ¿es posible afirmar que la situación ha cambiado?

 

La mejor forma de encontrar una respuesta a la interrogante es oyendo el testimonio de los propios actores de la empresa, no de los funcionarios, sino de los trabajadores, jubilados y de los beneficiarios de las iniciativas que en los últimos años se han puesto en marcha.

 

La azucarera tiene más de dos mil trabajadores, quienes cumplen funciones en la preparación, siembra y cosecha de los campos, en la producción del azúcar, en la labor administrativa y de seguridad, y también en los programas de responsabilidad social implementados por la administración.

 

En la memoria de estos están aún presentes no solo los momentos críticos del 2004 y los años previos, sino también la frustración que significó el fracaso de la época cooperativista o el auge que alcanzó Pomalca en la época patronal. Haber vivido todas estas etapas, da a los trabajadores la capacidad suficiente para resolver la interrogante planteada, y en sus respuestas no solo se hallan satisfacciones por lo avanzado con la actual administración, sino también expectativas en que las condiciones laborales y productivas mejoren, pero que además el sentido social de la empresa sea verdaderamente equilibrado para todos lo que la conforman.

 

JUAN TONGO SALCEDO

Juan Tongo Salcedo tiene 60 años de edad y hace 18 forma parte de la empresa Pomalca. Vive en Chiclayo, tiene seis hijos, todos profesionales: tres de ellos son profesores, uno economista, uno administrador de empresas y otro ingeniero de sistemas.

 

“No tengo problemas con la empresa, yo sigo trabajando y mis pagos están normales. Hace doce años nos daban alguna parte del pago, un adelanto nada más y así nos tenían. El cambio de administración ha permitido a nivel familiar vivir tranquilo, sobre todo por la puntualidad de los pagos”, refiere.

 

Su jornada laboral en el área de campo se inicia a las 5 de la mañana y se prolonga hasta las 12 del mediodía. Juan Tongo reconoce que la empresa se ha preocupado por proveer a los trabajadores de los implementos necesarios como palanas, machetes, guantes y lentes de protección.

 

Sin embargo, refiere que aún hay mejoras por hacer y que mucho depende de la gestión de la gerencia general a cargo de César Alva Azula.

 

“Nos están pagando nuestros beneficios y las gratificaciones de julio y diciembre, a nosotros como trabajadores nos corresponde cumplir con nuestra tarea y respetando a los jefes”, indica.

 

TEODORICO PULUCHE MENDOZA

El 2 de febrero de 1976, hace 40 años, Teodorico Puluche Mendoza ingresó a trabajar a Pomalca. En aquél entonces tenía 16 años de edad. Hoy es padre de cuatro hijos y cumple labores en el área de campo, en el sector La Unión Tercera, donde se dedica al mantenimiento para la renovación de la caña de azúcar

 

“A la empresa administraban los mismos trabajadores y conforme fue transcurriendo el tiempo esta fue decayendo. Antes del ingreso del Grupo Oviedo nos pagaban medio sueldo al mes, por ejemplo, si ganábamos 600 soles recibíamos 300, y era por las mismas actividades que realizo ahora, se trabajaba ocho horas diarias, desde la cinco de la mañana. En la tarde teníamos que buscar otros trabajos para poder sostener nuestro hogar. Ahora la situación ha cambiado, al menos no se retrasan con los pagos y estos son completos, además de las gratificaciones. Ha habido aumento de sueldos, pero eso es para los nuevos trabajadores, no para nosotros”, comenta.

 

Puluche Mendoza señala que hay necesidad de renovar los campos de caña, para de esta manera obtener mayor rendimiento en la producción del azúcar.

 

“Mis hijos ya tienen sus familias, y yo todavía tengo fuerzas para seguir trabajando. Me gustaría que la empresa cumpla con todos nuestros beneficios, yo alquilo una casa y sería bueno que la empresa también se preocupe por esa condición en la que estamos muchos”, manifiesta.

 

ANTONIO DE LA PIEDRA CÁRPENA

Tiene 62 años de edad y hace 29 trabaja en la azucarera. Antonio de la Piedra Cárpena tiene dos hijos y también se dedica a labores de campo. Hasta ahora, su mayor preocupación es la de la vivienda, pues al igual que otros compañeros vive en una casa alquilada.

 

“Entré a trabajar en 1987 como tareas adicionales, nos daban trabajo cada 15 días y en la planilla aparecía con el nombre de mi papá como una medida para no quedarme estable en la empresa. Después mi situación cambió cuando cumplí el tiempo récord para quedarme estable y tuve que iniciar un proceso judicial en la empresa, esto fue en 1994, hasta que logré mi permanencia definitiva”, comenta.

 

De la Piedra Cárpena también recuerda la caída del sistema cooperativista en Pomalca y el inicio de la nueva administración. En su opinión, mucho hay aún por mejorar, sobre todo en la gestión productiva de los campos.

 

“Con una buena administración y una renovación de campos y con el esfuerzo de nosotros como trabajadores la empresa puede mejorar. Si hubiese una buena administración nosotros como trabajadores estuviéramos contentos y sin necesidad de paralizar nuestras labores, pero también hay quienes están tratando de hacer daño a la empresa y eso no puede permitirse. La empresa debe mejorar la situación del trabajador, ver la necesidad del trabajador, ahorita una necesidad grande es la vivienda; mejorar al trabajador en cuanto a sus remuneraciones y así este estará obligado a corresponder al buen trato que la empresa le dé”, señala.

 

OSWALDO MEDINA HERRERA

Entró como hijo de trabajador en 1984 y desde entonces permanece en la agroindustrial Pomalca. Owaldo Medina Herrera es padre de tres hijos y actualmente tiene 56 años de edad.

 

“Recuerdo la época en la que no habían pagos completos, la empresa estaba mal y tampoco había caña ni se renovaban los campos. Ahora los pagos son completos y puntuales, pero para nosotros no se han incrementado y quisiera que la empresa tome eso en consideración”, refiere.

 

El trabajador añade que le preocupa la situación de los campos, debido a que en algunos sectores es necesario el mantenimiento de las hectáreas para mejorar la producción de caña de azúcar. Haciendo eso – anota – la empresa tendrá mayores ingresos y mejores condiciones para cubrir las necesidades sociales y laborales que tiene.

 

HEMITERIO SILVA DÍAZ

A sus 63 años de edad, Hemiterio Silva Díaz cumple labores de campo para la empresa Pomalca. Trabaja en la azucarera hace 26 años, tiene cuatro hijos, uno de ellos policía y otro trabajador del Instituto Nacional Penitenciario – INPE.

 

“Si bien ahora nuestros pagos están al día y la empresa cumple con el pago de algunos beneficios sociales, también es cierto que se han recortado otros como el reconocimiento de domingos y feriados. Yo recuerdo el tiempo en el que la empresa estuvo paralizada y no había cómo sostener a nuestras familias, y también cómo la administración actual empezó a poner orden y a mejorar, pero parece que ahora todo es más lento y algunas buenas cosas se dejaron de hacer”, señala Silva Díaz.

 

En su opinión, es urgente que la empresa se preocupe por el bienestar social de los trabajadores, por la renovación de los campos y el pago del agua para incremento de la producción de caña.

 

“Le pediría a los señores que se pongan una mano al corazón y que piensen en los terrenos, ya que por los terrenos, por la caña de azúcar, nosotros vivimos, y como siempre digo: ellos también viven de esa producción. Que se preocupen por los campos”, menciona.

 

REYNALDO SAAVEDRA INFANTE

La presencia de Reynaldo Saavedra Infante en la agroindustrial Pomalca tiene dos etapas. La primera se inició en 1978 y se prolongó hasta 1995 en que fue separado injustamente. Tras años de batallar en el Poder Judicial logró su reincorporación en el 2007.

 

“Ciertamente las condiciones de trabajo han cambiado en algunos aspectos para bien, pero es mucho lo que la empresa todavía tiene por corregir, por ejemplo respecto al pago de las CTS y de las horas nocturnas. Reconozco que los pagos se están dando a tiempo, en ese sentido está la administración cumpliendo y eso da tranquilidad a nuestras familias”, indica.

 

La preocupación de Saavedra Infante también está en la condición de los campos. Este comenta que urge la preparación del terreno y el surcado de las hectáreas para un mejor aprovechamiento del riego, a fin que la caña crezca con mejores condiciones para la cosecha.

 

“En San Luis hay campos que se están perdiendo y hay que limpiarlos hasta cuando haya siembra, porque de lo contrario nos vamos a quedar sin caña y al quedarnos sin caña nos vamos a ver en una crisis. Ya se han renovado algunos campos pero lo hecho todavía no es suficiente”, asegura.

 

LEYSI LÓPEZ CIEZA

A sus 17 años, Leysi López Cieza, quien cursó la secundaria en el Colegio Albert Einstein, se ha convertido en estudiante de la Escuela de Estadística de la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, casa superior a la que ingresó gracias a la preparación recibida de manera gratuita en la academia pre universitaria de la empresa azucarera.

 

“Me enteré por la cantidad de ingresantes que tuvo en el 2015 y me animé a inscribirme en la academia y aquí estuve dos ciclos, que fueron los de marzo y diciembre del año pasado. Postulé en agosto de este año e ingresé a la escuela de Estadística. En verdad me siento muy agradecida porque los profesores nos reforzaban bastante, teníamos clases en la mañana y en la tarde, los sábados y a veces los domingos”, destaca.

 

El abuelo de Leysi López fue trabajador de la empresa azucarera y ese fue el vínculo por el cual llegó para ser preparada. “La empresa debe seguir con este programa porque es muy beneficio para los jóvenes. Creo que nosotros debemos seguir estudiando hasta lograr nuestros objetivos”, señala.

 

KEVIN MEDINA VENTURA

Estudió en el Colegio San Vicente de Paúl de Pomalca y hoy también forma parte de la primera casa superior de Lambayeque como alumno de la Escuela de Ingeniería Electrónica. Kevin Medina Ventura postuló en el examen de admisión 2016-II y su ingreso se debe, en gran medida, a la capacitación dada por la academia pre universitaria de la empresa azucarera.

 

“La empresa es en ese aspecto nos da un apoyo total a todos los jóvenes de Pomalca y anexos,  porque nos brinda la posibilidad de estudiar y prepararnos para ser mejores personas en la vida y buenos profesionales. Este proyecto debe continuar, ya que ayuda a muchos jóvenes a seguir sus metas, a lograr sus sueños y ser mejores cada día, siempre estudiando y dando lo mejor de sí mismos”, destaca.

 

Kevin Medina sostiene que le gustaría empezar su actividad laboral en la empresa y de esa manera retribuir el apoyo dado a su formación como profesional de la ingeniería.

 

“Me gustaría mucho recompensar lo que han hecho por mí y como es parte del futuro solo queda esperar lo que se venga. A los jóvenes de Pomalca solo puedo decirles que si tienen algún talento se esfuercen y den todo de sí para poder desarrollarse, repotenciarse y alcanzar sus sueños. Nada es imposible si de verdad se desea”, enfatiza.

 

EDGARDO ARRASCUE DELGADO

Nació en San Ignacio, Cajamarca, y estudió en el Colegio Tito Cusi Yupanqui. Edgardo Arrascue Delgado vive hace dos años en Pomalca y enterado de la existencia de la academia pre universitaria no dudó en incorporarse como alumno, logrando así ingresar a la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo en la carrera de Biología.

 

“Muy pocos jóvenes tienen la oportunidad de prepararse y postular a la universidad nacional y esta iniciativa yo la veo excelente ya que nos da a todos la chance de ser alguien en la vida, salir de donde estamos y tener mejores oportunidades y metas para el futuro”, indica.

 

Arrascue Delgado recomienda a los jóvenes pomalqueños que se esfuercen. “Esta oportunidad es única y por eso deben aprovechar cada momento, cada esfuerzo, para que así puedan ingresar y ser alguien en la vida para tener una carrera profesional”, precisa.

 

JESICA MEDINA ÑOPO

Egresada del Colegio María de Lourdes, a sus 19 años de edad, Jesica Medina se ha convertido en estudiante de Biología en la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Su preparación la realizó en la academia de la empresa, a la que llegó gracias a la información proporcionada por su abuelo, que es trabajador de la azucarera.

 

“Me enteré de la academia por medio de mi abuelito y así pude prepararme un poco más para ingresar a la universidad. Vi que era una gran oportunidad, porque realmente una preparación cuesta y entonces hablé con mi abuelito que trabaja acá y por medio de él ingresé a los cursos. Hoy ya soy estudiante de la universidad”, comenta.

 

“Me veo trabajando en un laboratorio, proyectándome a tener mi propia empresa. A los jóvenes de Pomalca les digo que se proyecten a un futuro, ya que los estudios son los más valioso que les pueden dar sus padres, que aprovechen todas las oportunidades que se les brindan, porque no hay nada mejor que estudiar”, asevera.

 

LISETTE DELGADO BARTURÉN

Lisette Delgado Barturén tiene un verdadero testimonio de perseverancia estrechamente vinculado a la academia pre universitaria de la empresa azucarera. Tiene 23 años y durante cuatro ciclos se preparó para conseguir su sueño de ingresar a la Facultad de Medicina Humana de la Pedro Ruiz Gallo.

 

“Cuando estaba en quinto de secundaria escuché y vi en las revistas que existía la academia, entonces me inscribí al ciclo que era por las tardes e ingresé en el examen preferencial a la escuela de Biología. Yo quería volver a postular así que se me inscribí nuevamente en la academia y en el 2012-II ingresé en el primer puesto del cómputo general a Medicina Humana. Durante el tiempo que estuve acá recibí mucho apoyo por parte de todos los profesores y estoy muy agradecida con la academia y la empresa”, rememora.

 

Actualmente Lisette Delgado cursa el octavo ciclo de Medicina Humana y su mensaje es que cuando existe constancia en los objetivos personales es posible lograrlos. “La empresa hace mucho bien a los jóvenes de Pomalca con el mantenimiento de esta academia, que es buena para el desarrollo social y educativo”, resalta.

 

MÁXIMO FARRO MONTAÑO

Durante 43 años y tres meses Máximo Farro Montaño trabajó para la Empresa Agroindustrial Pomalca. Tiene 66 años de edad y es padre de tres hijos, uno ingeniero de sistemas, otro microbiólogo y uno administrador de empresas.

 

“En sus inicios, la etapa cooperativa tuvo grandes logros y beneficios para todos sus trabajadores, pero luego con el mal gobierno decayó, y se sobreentiende que fue porque los administradores no estaban preparados para dirigir empresas de tal magnitud. Esto generó caos y un desorden total que conllevó a una debacle administrativa, económica y financiera. Con el ingreso del Grupo Oviedo se notó un cambio tanto potencial en campo y fábrica, y, lo más importante, se recobró la disciplina laboral. Yo puedo decir, como jubilado, que recibo de la empresa todos los beneficios de ley”, señala.

 

“Invocó a mis compañeros a que sigan creyendo en Pomalca, que sigan apostando por el Grupo Oviedo, pues necesitamos inversión ya que si no se tiene no podremos hacer nada. Que pongan  ahínco, esmero y dedicación, porque de esta manera la empresa saldrá de todas las dificultades que atraviesa. El objetivo final de todos debe ser la recuperación de la empresa”, enfatiza.  

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