A lo largo de la historia siempre se ha representado el proceso de hominización con una figura exclusivamente masculina. La historiadora Maritza Villavicencio Fernández revela la existencia de pruebas suficientes para creer en el empoderamiento de las mujeres desde inicios de la humanidad. Asimismo, demuestra que en el norte del país hubo un importante rol femenino y que este no fue secundario, como se cree.
Maritza Villavicencio responsabiliza a las enseñanzas de occidente de marginar a la imagen femenina en proceso de construcción de la historia. Esto se evidencia en las clásicas representaciones masculinas de la hominización.
“Aunque se diga que están representando a toda la humanidad, por lo menos, podría haber en algunos lugares donde se coloque a ambos o solo a la mujer, pero no es así”, indica.
Actualmente, la reconstrucción de la sociedad interna de la familia tiene tendencia de proyectar ese modelo al pasado.
La historiadora lamenta que el mismo modelo occidental se use para interpretar el pasado. Por ejemplo, se cree que en la prehistoria existieron varones fornidos y fuertes que lanzas en mano se enfrentaban valerosamente a grandes animales, de esta manera siendo el sustento de sus familias.
Por otro lado, se cree que las mujeres esperaban el alimento de los varones en las cavernas junto a sus hijos, a quienes amamantaban.
ADIÓS AL MODELO
En la década del 90, arqueólogas europeas y norteamericanas empezaron a desarrollar una novedosa línea de investigación con la cual dejó de ser convincente la invisibilidad de la mujer en la prehistoria.
La corriente ‘La arqueología de género’ empezó investigaciones desde fines de los 80. Esta corriente estudia el papel de la mujer en el pasado a través de los restos materiales y cree a las mujeres como parte de la evolución y constructoras de la historia.
Un de las primeras cosas que se descubrió fue que las cacerías de animales no solo la realizaban los varones, sino era una casa colectiva que implicaba una estrategia de acorralamiento del animal, en la que intervenían tanto los hombres como las mujeres y niños.
Las mujeres también realizaban cacerías de animales de menor tamaño, sumadas a la recolección de plantas, insectos y moluscos.
Una de las conclusiones que menciona Maritza Villavicencio es que durante la prehistoria de occidente, sobre todo en la vieja Europa, la dieta alimenticia dependió en un 70 % de las mujeres.
De esta manera, las mujeres no dependieron de los varones para sobrevivir y, por el contrario, resultaron claves en la consecución, provisión y preparación del alimento para generar la sobrevivencia y evolución de la población. Asimismo, también estuvieron involucradas en el arte.
“Creo que todos hemos escuchado hablar del arte rupestre de las cavernas y nos imaginamos a los varones pintando estas imágenes a pesar que se dice que eran las mujeres quienes estaban en las cavernas”, expresa.
Maritza Villavicencio cuenta que cuando el fallecido escritor uruguayo Eduardo Galeano visitó las cavernas de Francia y España quedó maravillado que aquellos varones tan bruscos y toscos hayan pintado tal belleza, cuestionándose si realmente fueron ellos sus autores.
En el 2013, el arqueólogo Dean Snow, de la Universidad de Pennsilvania, realizó un estudio en cuevas de España y Francia concluyendo que las pinturas rupestres en su mayoría fueron realizadas por mujeres.
“Se concluyó que la mayoría de esas huellas eran de mujeres, pues se dice que las mujeres tienen el dedo índice y el anular similar”, afirma.
Dean Snow le otorga el 60 % de exactitud a su estudio. Él mismo concluyó que el 75 % de huellas estudiadas pertenecían a mujeres.
LA RELIGIÓN
En la década del 80, Marija Gimbutas, arqueóloga lituano-estadounidense, hizo un estudio de más de 200 estatuillas fabricadas en el paleolítico y neolítico llamado ‘El lenguaje de las diosas’.
“En estas estatuillas resaltan los pechos abundantes, es decir, mujeres que están preñadas o que han parido. La función vital y reproductiva de las mujeres fue endiosada y considerada dentro de un concepto mágico y religioso. Esto fue un correlato ideológico de la religión, como dice Marija Gimbutas, las sociedades paleolíticas y neolíticas vivieron bajo la égida de las diosas”, asegura.
Villavicencio Fernández afirma que no existen representaciones masculinas hasta cuatro mil o cinco mil años antes de Cristo.
“Entonces, se deduce que hasta antes de esas épocas la religión es un reflejo de aquello de las relaciones sociales y de género, podríamos decir que es una sociedad autorepresentada por una diosa o más diosas. Las sociedades eran matrilocales, o sea giraban en torno a las mujeres, sobre todo a las madres”, señala.
Según la historiadora, el cambio de dominio de género en la actualidad solo tiene de cinco mil a seis mil años, mientras que decenas de miles de años anteriores fueron básicamente de preponderancia femenina en la sociedad y su ideología.
ANTIGUOS PERUANOS DEL NORTE
En los últimos 50 años se han encontrado formidables hallazgos de mujeres sin lograr suscitar ninguna controversia sobre el poder y rol femenino en el antiguo Perú.
“Se ha puntualizado los hallazgos y ahí ha quedado. Es importante reflexionar al respecto. No vengo hablar de revanchas históricas porque no tienen ningún sentido, sino que es importante que conozcamos la verdad”, asevera.
El esplendoroso arte Mochica y Lambayeque resultó tan maravilloso que, según Maritza Villavicencio, bloqueó el estudio de la historia durante muchos años.
“Uno se deslumbraba con los tumis y máscaras, pero nada con la historia”, afirma.
En 1987, Walter Alva y Susana Meneses encontraron al Señor de Sipán.
“Nos hace mirar la historia y sus personajes. Además, Walter Alva revoluciona las metodologías de investigación arqueológica y demuestra que la arqueología nos devuelve el pasado, dignifica el presente y permite ver la identidad e historia de otra manera”, asegura.
Cuenta la historiadora que a partir de ese momento empezaron a parecer en la costa norte una serie de hallazgos de entierros de mujeres empoderadas, potentes y poderosas.
“Para comenzar, hay mil años de estirpe de mujeres poderosas en toda esta zona: Mochica, Lambayeque y en Chimú”, asegura.
Maritza Villavicencio cuenta que en el Castillo de Huarmey, lugar de poder de la cultura Wari, se encontraron 60 osamentas de mujeres, de las cuales tres estaban decoradas con simbologías de alto poder.
“Lo curioso es que los periódicos las trataron a las tres más resaltantes como las esposas principales y a las demás como esposas secundarias. ¿Esposas de quién? ¿Dónde están los esposos? Estamos repitiendo los cánones de la historia occidental. No nos ponemos a pensar que el antiguo Perú tuvo un desarrollo independiente del resto del mundo. Por lo tanto, yo puedo tener la hipótesis que las relaciones de género fueron inéditas y originales. Cuando encuentran varones nunca se les asocia con ninguna mujer, porque se supone que el poder es de los varones”, critica.
SACERDOTISAS
Uno de los hallazgos más importantes que muestra el equilibrio de género en el antiguo Perú es el de la Señora de Chornancap o Sacerdotisa de Chornancap, en 2011.
“Todo aquello que se ha encontrado en la Señora de Chornancap alude explícitamente a una suerte de deidad del mar y de la luna. Es impresionante es que la famosa máscara de Naylamp se encuentra en su tumba”, afirma.
Asimismo, cuenta que su propio descubridor, el arqueólogo Carlos Wester La Torre, señala que es el primer descubrimiento de una mujer lambayecana que fue reina o soberana.
“Parece que tuvo influencia y llegó a Cajamarca, La Libertad e incluso hasta Ecuador, es decir, era una mujer que no solo tuvo un poder regional, sino suprarregional”, asegura.
Entre 1991 y el 2013 se encontraron ocho tumbas pertenecientes a las Sacerdotisas de San José de Moro. Estas fueron descubiertas por los arqueólogos Jaime Castillo y Christopher Donnan, quienes inicialmente las llamaron ‘sacerdotisas’.
Según Maritza Villavicencio, los arqueólogos reconocen la importancia de la religión en el pasado. Sin embargo, también saben que al gobernante se le da siempre una mayor categoría que al sacerdote.
“En el año 2013, Jaime Castillo llega a cambiar de postura convencido por la cantidad de la parafernalia funeraria encontrada, donde incluso hay ofrendas que vienen desde Cajamarca y muchos otros lugares. Él llega a decir que esas mujeres fueron gobernantes. Esto es importante para nosotros porque no es lo mismo decir que las mujeres participaron del poder a decir que estuvieron en la cúspide de este”, afirma.
Igualmente, según cuenta Villavicencio Fernández, el arqueólogo polaco Krzysztof Makowski dijo que la Primera Sacerdotisa estuvo reproducida en cobre.
“Todo gran personaje que en vida fuese importantísimo es divinizado, pasa a ser un ancestro y sus entierros adquieren esas categorías como fue el Señor de Sipán. Entonces, lo mismo ocurre con estas sacerdotisas”, señala.
SEÑORA DE CAO
En el año 2005, un grupo de arqueólogos dirigido por Régulo Franco encontró en Trujillo a la Señora de Cao, junto a una gran cantidad de instrumentos reconocidos como parafernalia del poder.
“Entonces era innegable, sin embargo viene la reticencia. Cuando se dio a conocer a la Señora de Cao los periódicos dijeron: ‘mide un metro 45 centímetros, ¿qué pequeñita, no?’. El Señor de Sipán mide un metro 65 centímetros y nadie dijo nada”, cuestiona.
También afirma que este trato diferenciado a las mujeres del pasado no solo incluye a nuestro país. Por ejemplo, cuenta que en National Geografic se vio cuestionado si las muestras de poder eran de ella o, de repente, eran de su familia.
“Cuando encontraron las orejeras del Señor de Sipán nadie pensó si serán de su esposa o de su mamá. En cambio, a la Señora de Cao le cuestionan que de repente eran de su padre o su esposo”, comenta.
Maritza Villavicencio menciona cuatro áreas donde las mujeres estuvieron empoderadas, entre ellas, la alimentación, la producción textil, la sanación o chamanismo, y la reproducción.
“En el caso de las sociedades del antiguo Perú del norte, la taumaturgia, o sea, este poder de sanación de situarse entre el umbral de la vida y la muerte, y atraer las aguas era una función importante de la mujer”, afirma.
La taumaturgia es un conocimiento profundo de técnicas que no se explican con la ciencia actual. Los antiguos peruanos con poder la conocían y actualmente los curanderos la conocen.
Menciona que, según Régulo Franco, la serpiente simbolizaba los ríos y, el hecho que la Señora de Cao tenga tatuada una, significa que ella gobernaba las aguas de los ríos.
Asimismo, también tenía el tatuaje de una araña que significa que la Señora de Cao tejía su propio universo como la araña a su telaraña.
“Por lo tanto, tenía la capacidad de gobernar las estaciones y los ritmos de la naturaleza. Era importante que las estaciones o los cambios sucedieran porque de eso dependía la pesca, la agricultura y el desarrollo de la fauna. Ese era parte de su poder y tenía que demostrarlo”, asegura la historiadora.
respuesta de JOHNY FACHO POLO el 2021-10-22.
SALUDOS CORDIALES. ES INTERESANTE EL TEMA QUE AYUDA A INCREMENTAR EL AREA TURISTICA DE NUESTRA REGION DE LAMBAYEQUE Y ES NECESARIO PROTEGERLA DANDOLA A CONOCER EN SU TOTALIDAD..... SE NECESITA CONOCER CUAL ES ESA RUTA DESDE SU INICIO HASTA SU LLEGADA... DEBERIA SUMARSE A LA NOTICIA E IMAGENES, UN MAPA DE UBICACION Y OTRAS FORMAS DE UBICARLO SATELITALMENTE.....
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