Tras la agresión sexual ocurrida el pasado 15 de septiembre contra un alumno del Liceo Naval Almirante Guisepor parte de sus propios compañeros al interior de un bus escolar que los regresaba de un campeonato deportivo de futsal, el gobierno de la presidenta Keiko Fujimori ha implementado una serie de medidas de disciplina escolar a través de la R.M. n.° 613-2026-MINEDU. A juicio de la exministra de Educación, Flor Pablo Medina, estas disposiciones no solucionan el problema de fondo y se revisten más bien de un carácter populista.
“Creo que ahorita estamos en un momento bien duro. Todos estamos conflictuados, enfrentados, cuando es en estos tiempos donde hay que tener más ecuanimidad y analizar bien las cosas. Creo que, efectivamente, hay situaciones que ameritan la expulsión, pero no puede ser ese el único anuncio. Lo que vemos son medidas de sanción, de despido, pero debemos analizar bien cómo se maneja la convivencia y el clima institucional”, asevera.
Entre las medidas adoptadas se encuentra la restitución de las suspensiones temporales (de hasta tres días por vez), la matrícula condicional y la separación definitiva o expulsión ante faltas de extrema gravedad. Asimismo, la restitución de la nota por conducta y lineamientos sobre el cabello y la vestimenta.
Una visión humanista
Flor Pablo, quien participó del III Congreso de Obras Educativas de las Franciscanas de la Inmaculada Concepción – FIC, señala que es positivo devolverle la autonomía al director de la institución educativa y que el colegio recupere la autoridad con los padres de familia, pero esa no puede ser la única solución al problema del sector.
“Hoy hemos hablado de la educación humanista, de cómo atender a los chicos, enfocándonos no solamente en los que avanzan, sino en los que se quedan atrás, a los que vienen de familias con situaciones muy complejas de manejo de autoridad. La pandemia nos dejó 300 mil niños huérfanos en el país. Los chicos no tienen una vida pareja”, manifiesta.
Apunta que no se está poniendo el foco en la contratación de psicólogos para atender la salud mental de los escolares ni en el acompañamiento al maestro. Contar con una buena infraestructura y una óptima alimentación -asegura- también son factores que coadyuvan a mejorar el clima institucional de la comunidad educativa.
Medidas populistas
En esa línea, señala que durante los últimos gobiernos se ha visto mucha improvisación en los titulares del sector Educación, quienes -a su juicio- desconocen en políticas públicas.
“Uno lo que esperaría de un ministro de Educación, de una presidenta, es que nos diga cuándo va a implementar el desayuno y almuerzo que anunció en campaña para toda la educación básica, cuándo va a implementar pensiones dignas para los maestros cesantes. La presidenta está yéndose por lo fácil, por lo popular, pero no por lo que realmente es política pública y que se sostiene en el tiempo”, manifiesta.
Sugiere que el ministro de Educación se apoye en el Consejo Nacional de Educación, cuyos integrantes por años han trabajado en el Proyecto Educativo Nacional, o con el Consorcio de Colegios Católicos, quienes tienen una ruta centrada en la mejora de aprendizajes y el desarrollo de los docentes y alumnos en el marco de una convivencia democrática.
“El gobierno está tomando decisiones populistas que van a caer bien en los medios, pero no obedecen realmente a una política educativa. Hoy día, en nuestro país, de cada diez estudiantes, solo tres comprenden lo que leen. De cada diez chicos que acaban la secundaria, tres van a la educación superior. De esos tres, dos lo hacen con su plata y uno con la educación pública. De cada diez colegios, ocho están que se caen. Tenemos allí situaciones duras que hay que enfrentar. Yo le diría al gobierno que no improvise. La gestión pública se hace sobre la base de evidencias, de experiencias, y no de esta manera”, asegura.
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