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CON APOYO INTERNACIONAL: Emprenden proyecto para fortalecer trabajo de apicultores

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1267

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  • Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque respalda la iniciativa.
  • Lambayeque es la única región elegida en el Perú y una de las cinco en el continente.

El Programa Salud Apícola es una iniciativa impulsada por la Universidad de California – UC David, con sede en Santiago de Chile, que busca contribuir sobre bases científicas a la prevención y control de las enfermedades que afectan a la abeja melífera en América Latina, para aumentar así la competitividad del sector apícola.

“Hace cuatro años se impulsa la iniciativa Salud Apícola Latinoamérica con el fin de entender qué pasa con la salud de las abejas en diferentes partes del continente, a través de un componente científico en el que se ve la simulación en las regiones y en base a trabajar muy activamente con la comunidad apícola en resolver los problemas que tiene el sector, además de tejer redes con las diferentes entidades”, explica Marnix Doorn, responsable del proyecto.

En el Perú la única región elegida para la aplicación de la iniciativa es Lambayeque, esto gracias al apoyo dado por la Cámara de Comercio y Producción a la propuesta.

“Hay un apoyo muy interesante y sobre todo buena voluntad del sector apícola, siendo esta la quinta región en Latinoamérica en la que empezamos a trabajar”, refiere el investigador.

Salud Apícola está presente en la provincia de Santa Fe (Argentina), el Valle Central (Chile), el Valle Central (Costa Rica) y los departamentos de Cuaca y Antioquia (Colombia).

Cambios en el sector

“En Lambayeque se ha identificado un cambio profundo respecto al enfoque de la apicultura. Inicialmente esta era una zona muy productora de miel, pero por el cambio climático y las sequías, el bosque seco ya no es tan productivo como antes, entonces se ha tenido que transformar un poco la apicultura y apuntar un poco a la agroindustria y la polinización, cambio que requiere de bastante capacitación y entrenamiento. En ese sentido podemos ser un gran aporte para la apicultura en este territorio”, menciona Leslie Vallejos, médico veterinaria, también de la Universidad de California – UC Davis, donde trabaja como investigadora y coordinadora del proyecto.

Añade que la apicultura genera un importante incentivo económico para las comunidades rurales, pero además la preservación de una tradición productora.

“Por el mismo hecho de la pérdida del bosque y de los cambios que ha habido en el medioambiente se ha ido afectando la tradición apícola, por lo que la agroindustria ha vuelto a impulsar la apicultura en general y ha permitido recuperar un poco la producción”, refiere.

Vallejos detalla que con la actividad apícola no solo se puede obtener miel, también propóleos, polen, jalea real, material genético y paquetes de abejas y abejas reina que se pueden comercializar.

“La apicultura ofrece bastantes salidas comerciales, pero falta mucho desarrollo por hacer en el sentido de la diferenciación. Es decir, aquí se vende miel y no se ha explorado otras diferencias del mismo producto. El bosque seco permite trabajar con mieles diferenciadas como la miel de sapote, que es una planta muy característica de Lambayeque, con ciertas propiedades que aún no se han trabajado. Los mismos propóleos podrían ofrecer algunos beneficios para salud y que son en el fondo capacidades y características que le podrían dar un valor agregado y que no se están tomando en cuenta”, manifiesta.

Actividad productora

Marnix Doorn comenta que la apicultura se puede comparar a la ganadería, en el sentido de que se adquiere productos diversos a partir de la crianza de animales y la investigación.

 

“En la ganadería tradicional tenemos una vaca que nos da leche y de esa leche podemos obtener otros productos como el yogurt y agregar valor. Si decidimos sacrificar esa vaca podemos venderla entera o por filetes. La apicultura es lo mismo, es ganadería pero con insectos, donde los productos que se obtienen pueden ser enriquecidos, agregando valor y, por ende, mayores rentabilidad para el apicultor”, explica.

Aproximadamente existen mil 600 productos apícolas en Lambayeque. De acuerdo a los alcances del proyecto no existe un censo real de la cantidad de apicultores en actividad.

Permanencia y objetivo

“El objetivo de nuestra parte es posicionar el tema, capacitar a un equipo de trabajo para que las capacidades queden, se trabaje con los líderes y se fortalezca el sector. Inicialmente tenemos un proceso de 12 a 14 meses para empujar el proyecto y analizar más detalles que tienen que ver con enfermedades, gestión y otros aspectos más a profundidad, y a partir de ahí evaluar qué iniciativas surgen y cuáles son los proyectos o ideas que podemos ayudar a desarrollar”, indica Doorn.

Agrega que ya hay un acercamiento con Servicio Nacional de Sanidad Agraria del Perú – SENASA, con el objetivo de sumar esfuerzos.

Salud Apícola involucra la participación de agrónomos, economistas y veterinarios, además de actores locales.

Abejas en riesgo

“Partiendo de que la apicultura es una ganadería, existe el riesgo de traspaso de enfermedades  entre las abejas mismas. En ese sentido es importante mejorar la práctica de crianza y producción. La apicultura ya no es como antes, que se trabajaba en ambientes mucho más naturales. Los paisajes y las formas de trabajo han ido cambiando, los plaguicidas o insecticidas están hechos para matar insectos, entonces hay que tener mucho en cuenta las formas y momentos de aplicación, toda vez que trabajamos junto a la agricultura y esta debe controlar plagas”, expone Vallejos.

La especialista señala que es fundamental la comunicación entre apicultores y agricultores, tratando de hacer un trabajo en conjunto que se oriente más a lo orgánico.

“Hay plagas de las propias abejas que inevitablemente han ido aumentando, hay enfermedades emergentes y factores que han ido apareciendo, pero también muchas posibilidades de manejo. Es importante mejorar la práctica apícola y apuntar a tener organismos que sean capaces de enfrentar los cambios del medio. Ya no estamos en los años 80 o 90 en los que había menos plagas, ahora, por el movimiento de colmenas, hay más riesgos de traspaso de enfermedades”, remarca.

Hay depredadores que atacan a las abejas como la chaqueta amarilla, de Chile; el avispón asiático ya presente en Estados Unidos y plagas locales que aún no se han estudiado.

“Hay lugares donde hasta los mismos sapos y lagartijas comen una gran cantidad de abejas. Ahora, la plaga que más afecta a los apicultores en el mundo es la varroa, que es un ácaro. La situación es similar a las de los perros y las garrapatas, lo que podemos hacer es mantenerlos controlados, porque no se van a eliminar. También hay expectativas porque va a llegar el pequeño escarabajo de la colmena que ya está presente en Bolivia, plaga que en algún momento llegará por aquí. Lo importante es tener colmenas fuertes para que puedan enfrentarse a las plagas y enfermedades”, finaliza.

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