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ICAL CUMPLE 100 AÑOS: Carlos Martínez: “Dejaremos un colegio saneado, con obra y proyección al futuro“

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1259

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  • Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Lambayeque anuncia proyecto para la renovación de los estatutos de la orden.

Carlos Martínez Oblitas es, a la fecha, el abogado que más veces ha dirigido los destinos de su orden profesional en Lambayeque. Siete veces ha sido elegido decano y en todas ha ejecutado obras de notable impacto para los profesionales del Derecho. Al cumplirse el primer centenario del Ilustre Colegio de Abogados de Lambayeque – ICAL, su máximo representante conversa con Expresión sobre el trabajo realizado, los planes pendientes y sus anhelos.

“Desde muy joven, desde mis tiempos universitarios, he tenido proclividad a ser un hombre institucionalista y quizá eso me volcó, al llegar por primera vez a Chiclayo, a formar parte de algunas directivas y sin querer me convertí en una especie de motor, sin ser aún decano”, comenta el dirigente gremial.

Así, Martínez Oblitas integró las directivas de los decanos Romaín Montoya y Benjamín Padilla, quienes le depositaron su absoluta confianza. Para entonces participaba en círculos de estudios, cuyos integrantes lo motivaron a presentarse para el decanato de la orden.

“En mi primera gestión hicimos algunas obras importantes y a partir del tercer período emprendimos la compra de propiedades para el colegio”, recuerda.

Fue en su tercera gestión que el colegio adquirió las seis hectáreas, ubicadas carretera a Monsefú, para la futura construcción del centro de esparcimiento, a un costo de 130 mil dólares. En ese tiempo – afirma – solo una hectárea carretera a Reque o Pimentel costaba 200 mil dólares.

“Hoy le están ofreciendo al colegio cerca de cuatro millones de dólares por ese terreno, porque se encuentra en una zona de expansión urbana. Tuvimos en mente el centro de convenciones y con 73 mil dólares compramos, después, el terreno de 420 metros cuadrados en la primera cuadra de la avenida Elvira García. Hoy, ese bien está muy valorado. En ambos casos no permití, ni permitiría jamás, de darse una compra similar a nombre del colegio, que alguien cobre una comisión o reciba alguna bonificación. He sido muy cuidadoso y severo en el manejo de los recursos”, manifiesta.

En el local de Elvira García, la gestión de Carlos Martínez se dispone a iniciar en las próximas semanas la construcción de la segunda y tercera planta, esto tras la reformulación del diseño inicial.

El objetivo es – explica – que en estos espacios se tengan áreas de usos múltiples y se mejore los servicios de Biblioteca y Consultorio Jurídico, a fin de brindar nuevas condiciones de atención a los asociados y a la colectividad en general.

“A lo largo de este tiempo hemos ido ganando confianza y credibilidad, y siempre hemos construido institucionalidad con mucho empeño. Bajo nuestra dirección, el ICAL se convirtió en el primer colegio en el Perú que ofreció el servicio académico de diplomados gratuitos y masivos. Hemos llegado a tener hasta mil 500 alumnos por diplomado, logrando que el agremiado se acerque más al colegio, pero además por la capacitación permanente es una necesidad”, comenta.

Más servicios

Otro de los aportes dados por Martínez Oblitas como decano del ICAL es la implementación del servicio médico para los abogados, que permite el diagnóstico oportuno. Actualmente, se ofrece el servicio en diez especialidades y no solo para el colegiado, sino también para el cónyuge, hijos y padres.

En lo que también se destaca el trabajo de su dirigencia es en la promoción del deporte, que se materializa en la reactivación de los encuentros en diferentes disciplinas, con participación masiva de los abogados en su remozado complejo deportivo.

“Hemos ampliado los espacios para básquet y vóley, así como renovado las canchas. Hace ocho años colocamos el gras sintético en la cancha de fulbito y durante todo este tiempo nadie se preocupó de darle mantenimiento. Ya lo hemos hecho y ahora los colegiados pueden disfrutar de una infraestructura adecuada. Nos satisface saber que el abogado siente la presencia de su institución, pese a las limitaciones que hemos tenido”, comenta.

Refiere que la aportación al ICAL era mínima, pues de los diez soles mensuales abonados por los abogados el 50 % era destinado al Fondo Mortuorio, que tiene carácter de intangible, y el resto a la gestión institucional. Hoy la cuota es de 15 soles.

“Este año, la Asamblea aprobó el incremento de la cotización y eso nos permite un respiro y financiar los proyectos que tenemos en mente, como la construcción del gimnasio y la sala de juegos en el centro deportivo”, explica el decano.

Crisis institucional  

Cuando Martínez Oblitas recibió las riendas del ICAL, en el 2021, la institución estaba sumida en una profunda crisis institucional, la más crítica de su historia, tras la separación del Consejo Directivo que lideró José Balcázar Zelada y las vacancias de uno y otro lado que desembocaron en un período inestabilidad, al punto que los aportes de los abogados se efectuaron a cuentas personajes a nombre del exdecano, debido a que las cuentas del colegio no podían utilizarse.

“He sentido una enorme frustración. No pensé que era tal la profundidad de la crisis generada por gente que no tuvo ninguna capacidad de respuesta a los problemas del colegio. Al mes de juramentar se dividieron y de los 12 que formaban la directiva diez pasaron a un bando y otros dos se quedaron en el manejo del colegio. Ambas partes se expulsaron y durante dos años se dijeron de todo por las redes sociales, dando un espectáculo degradante para la orden. Las cuentas no se podían manejar porque para ello se necesitan la firma del decano y de la directora de Economía, pero como pertenecían a grupos distintos no pudieron tocar esos recursos”, menciona.

Por los problemas precedentes, recién a fines del año pasado recién el Consejo Directivo de Martínez Oblitas logró su inscripción en Registros Públicos y pudo acceder a las cuentas del colegio, encontrando aproximadamente 250 mil soles, mientras que en la cuenta del Fondo Mortuorio cerca de 900 mil soles.

“Al no poder manejar las cuentas, porque necesitaba la firma de la directora de Economía, el anterior decano abrió cuentas personales y se ha acreditado por peritaje que a esas cuentas ingresaron dos millones 800 mil soles, que ha manejado. Cuando yo inicié este período, como sucede en cualquier institución, esperé recibir la rendición de cuentas y la documentación, pero nada de eso ha pasado. No quiere rendir cuentas, le he enviado dos cartas notariales y nos explica por qué no cuentas, más bien nos acusa de derrochar el dinero, lo cual es inaudito”, cuestiona.

Nuevos estatutos

La Asamblea del ICAL, como máximo órgano institucional, ha encomendado al Consejo Directivo la formulación del proyecto para los nuevos estatutos del orden.

Carlos Martínez informa que ya se ha conformado comisiones de trabajo y han alcanzado un pre proyecto sobre el que se formulará el proyecto definitivo para proponer la actualización de los estatutos del colegio.

El objetivo fundamental de este proceso es definir reglas institucionales para que nunca más se repitan vacíos de poder o disputas que afecten el normal desarrollo del ICAL y permitan cautelar los recursos y patrimonio.

Por otro lado, en el marco del primer centenario del colegio se realizará la Junta Nacional de Decanos de los colegios de abogados del Perú en Chiclayo, con asistencia confirmada de todos los titulares de las órdenes, quienes discutirán asuntos relacionados al ejercicio profesional, la situación política y del sistema de justicia. Este hecho relieva los actos jubilares por los 100 años del ICAL.

“Una de las aspiraciones que tengo pendientes es la construcción del centro de esparcimiento. Somos un colegio grande e importante y el espacio que tenemos es suficiente. Desgraciadamente no será posible hacerlo en mi gestión por falta de recursos y por cómo se encuentra el terreno. El doctor Juan Zamora Pedemonte, en su segunda gestión, realizó algunos trabajos, sin ningún proyecto, y el que lo sucedió retiró a los dos guardianes que se tenían allí. Han desmantelado todo e incluso se han llevado la tierra con maquinarias, quizá para elaborar ladrillos. Siento mucha pena por cómo se encuentra el área y ojalá quienes nos sucedan puedan hacer algo importante por este anhelo de los abogados de Lambayeque”, manifiesta.

Martínez Oblitas destacar postular una vez más al decanato, pues considera que ha cumplido con su institución y ahora toca a nuevos rostros asumir las riendas del ICAL.

 “Deseo que sean colegas con verdadera vocación de trabajo y con autoridad moral, que es lo más importante. Eso es básico. Lo digo, porque lo siento así. Nosotros hemos demostrado siempre que se puede trabajar con honestidad y más en tiempos difíciles. Mi anhelo es que el colegio sea conducido en adelante por personas que tengan capacidad para unir a los abogados de Lambayeque. Debemos ser leales con nuestra institución, nosotros dejaremos un colegio saneado, con obra y proyección al futuro”, enfatiza.

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