El ingeniero Carlos Burgos Montenegro concluye su mandato como presidente de la centenaria Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque, tiempo marcado por la ocurrencia de la pandemia del Covid-19, que – como señala – lejos de significar una traba, representó una oportunidad para llegar de nuevas formas a los asociados.
“Nos ha tocado trabajar de manera muy coordinada con todos los asociados de nuestra centenaria institución, manteniendo los servicios pese a la suspensión de las actividades presenciales. Podría decir que en este tiempo, la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque consolidó su presencia como ente empresarial, marcando posiciones firmes sobre el quehacer regional y nacional, siempre en defensa de los intereses de los lambayecanos”, destaca Carlos Burgos.
Menciona que al inicio de su gestión, en abril del 2019, la cámara de comercial se abría a un nuevo momento institucional, pues había concretado la compra de su nueva sede, ubicada en la cuadra 0 de la calle Manuel María Ízaga, con lo cual pasó a tener una propiedad de mil metros cuadrados sin perder parte de su patrimonio.
“Inmediatamente nos pusimos a trabajar para darle uso a las nuevas instalaciones y nos trazamos como objetivo el incrementar el número de asociados, entre personas naturales y jurídicas, para que la cámara de comercio se afiance como entidad representativa del empresariado. Así lo hemos logrado y hoy podemos decir con satisfacción que la cámara cuenta con 300 nuevos socios, lo que nos da la condición de ser el gremio más grande del sector privado en Lambayeque”, acota.
Inicio de la pandemia
Con el inicio de la pandemia por el Covid-19, la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque, al igual que el resto de instituciones a nivel nacional, suspendió sus actividades presenciales, pasando de inmediato al uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación.
Así, actualmente la CCPL es la más avanzada de su tipo en el uso de sistemas informáticos, avance en el cual se han invertido recursos generados por la propia institución dentro de la emergencia sanitaria.
“Podemos decir con mucho orgullo que no solo somos pioneros, sino que seguimos liderando la prestación de servicios a los asociados a nivel de todas las cámaras de comercio del norte del país, lo que representa una gran posibilidad para seguir sumando asociados. La pandemia para muchas entidades representó un problema, para nosotros ha significado una oportunidad, porque es la primera vez que la cámara de comercio tiene un sistema informático de calidad, accesible, ágil y con un buen soporte tecnológico”, destaca Burgos Montenegro.
A través de las plataformas digitales implementadas y de la modernizada página web, la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque ha realizado actividades de orientación y capacitación para sus asociados, con la participación de conferencistas nacionales y extranjeros; ha dinamizado el trabajo de sus comités gremiales, y ampliado su catálogo de servicios a la comunidad.
Defensa del empresariado
Otro de los aspectos en los que la cámara de comercio tuvo una fuerte participación fue en la defensa de los pequeños y microempresarios, sobre todo del sector turismo, afectados considerablemente por la pandemia.
En ese sentido, la centenaria institución protestó en más de una ocasión por la manera en la que se distribuyeron los recursos de programas como Reactiva Perú, para el otorgamiento de créditos respaldados por el Estado al sector empresarial.
“Se pusieron muchas trabas que impidieron el acceso de los pequeños y medianos empresarios a los préstamos, requisitos absurdos como tener un historial crediticio o estar fuera de las centrales de riesgo, pese a que los créditos estaban avalados por el Estado. El 98 % de los micro y pequeños empresarios quedaron fuera de los créditos y ante ello era nuestra responsabilidad hacer sentir nuestra voz de protesta”, explica.
Resultado de la postura adoptada por entidades como la cámara de comercio, el Estado incrementó la cartera de disponibilidad para el otorgamiento de préstamos, con énfasis en sectores como el turístico.
“El turismo fue uno de los sectores más golpeados y al menos posibilidades de flexibilidad se le dio cuando empezó la reactivación de la economía. Hasta ahora se pueden sentir esos efectos y se espera que el Estado haya entendido la importancia de trabajar por su fortalecimiento y promoción. La característica del turismo es la cantidad de empleos indirectos que genera”, sostiene Carlos Burgos.
También hubo el pronunciamiento de la CCPL sobre la situación tributaria, exhortando al Estado a tener en consideración los efectos de la pandemia sobre la productividad y rentabilidad de las actividades empresariales para reducir la presión ejercida a través de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria – SUNAT.
Proyectos lambayecanos
Tres han sido los grandes proyectos sobre los que la gestión de Carlos Burgos Montenegro, en la cámara de comercio, ha demostrado marcada defensa: el Terminal Portuario Regional, la ampliación del Aeropuerto Internacional “José Quiñones Gonzales” y la Autopista del Sol.
Respecto al primero, la CCPL lideró a la sociedad civil en la lucha por la ejecución del proyecto, oponiéndose a la decisión antitécnica del anterior gobernador regional, Anselmo Lozano Centurión, de dejar sin recursos y desactivar a la Autoridad Portuaria Regional.
La cámara de comercio no dudó en convocar a la ciudadanía a las calles en defensa del Terminal Portuario, como se hizo recientemente para exigir que el Ministerio de Transportes y Comunicaciones – MTC, retroceda en su intensión de excluir al proyecto regional del Informe Multianual de Inversiones en Asociaciones Público Privadas 2020-2023, tal como lo recomendaba un informe de menor jerarquía.
La posición firme adoptada en ese sentido obligó al MTC no solo a la conservación del Terminal Portuario en el plan multianual, sino también a asegurar la inclusión del proyecto en el plan 2023-2026, hasta que Proinversión consiga al inversionista que ejecute la obra.
Por otro lado, la cámara de comercio ha sido la única institución que ha exigido la ampliación del Aeropuerto de Chiclayo, teniendo en cuenta el impacto que esto representa para la economía regional y nacional.
“¿Por qué el Terminal Portuario y el aeropuerto? Porque ambas obras son fundamentales para garantizar el éxito que se viene logrando con la producción agroexportadora. Tener un puerto y un aeropuerto con mayor capacidad garantiza que nuestros productos, y los de toda la macroregión salgan al mundo con mayores ventajas en costo y tiempo. En el caso del aeropuerto no hay un solo metro cuadrado de servidumbre que gestionar, porque esta ya se tiene. Lo que se necesita es voluntad política para impulsar la segunda etapa del proyecto”, remarca Carlos Burgos.
Asimismo, cuestiona que de la Autopista del Sol, concesionada en el 2009, solo se haya avanzado el 20 % de los trabajos en el tramo comprendido a Lambayeque, mientras que lo concerniente a Piura ya acabó al 100 % y la parte de La Libertad está al 80 % de avance.
Local de Balta
En asamblea de socios realizada el 19 de enero, la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque aprobó la venta de su local Institucional ubicado en la Avenida Balta, en el centro de Chiclayo.
El inmueble, que fue sede principal de la centenaria institución hasta antes de su adquisición de su nuevo local, ubicado en la calle Manuel María Ízaga, se mantiene cerrado desde el inicio de la emergencia sanitaria.
La decisión de la asamblea de asociados obedeció a la necesidad de honrar las deudas que mantenía la cámara con terceros, la banca privada por la compra de su nuevo local, que es ocho veces más amplio que el de la Avenida Balta.
Con ello, se mantendrá el patrimonio de 10 hectáreas que la cámara adquirió en Chacupe, así como la totalidad del inmueble de la calle Manuel María Ízaga.
El local de la Avenida Balta representaba gastos a la institución debido al pago de impuestos municipales, toda vez que se dejó de alquilar su espacio comercial precisamente al inicio de la pandemia por el Covid-19.
Burgos Montenegro explica que cuando los asociados aprobaron la compra del local de Ízaga recurriendo a empréstitos, fue considerando los ingresos de más de 60 mil dólares anuales que representaba el alquiler del local de Balta, ingreso que se dejó de percibir por la pandemia.
Aun así, la cámara ha cumplido con los cronogramas establecidos por la entidad bancaria que desembolsó parte del dinero necesario para la compra de la nueva sede.
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