Sube!

ÁLVARO UGARTE UBILLA: “Los planes deben traducirse en mejorar la calidad de vida del ciudadano”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1237

  comentarios   

  • Experto disertó sobre la propuesta conceptual técnica de planeamiento territorial y plusvalía social.

El arquitecto Álvaro Ugarte Ubilla, quien abordó la propuesta conceptual de planeamiento territorial y plusvalía social en el panel fórum organizado por el Colegio de Arquitectos, puntualizó que los planes deben traducirse en la calidad de vida del ciudadano.

En base a su vasta experiencia, explicó que el Plan Metropolitano de Chiclayo y Lambayeque se va a desarrollar con la existencia de factores de desarrollo, en base a las potencialidades y limitaciones que tiene el territorio.

“Las potencialidades pueden ser, estructurales o dinámicas, lo mismo sucede con las limitaciones que nunca se van a perder y otras que van a ser fáciles de erradicar. Con ello se define la vocación del territorio”, anotó.

Departamento y características

Señaló que Lambayeque es un departamento agrícola donde hay mucha actividad comercial. “Básicamente diría que son las dos vocaciones más principales del territorio, lo cual define su personalidad, no obstante, no ha desarrollado una buena actividad agroindustrial que sí la vemos en regiones vecinas como La Libertad”, puntualizó.

Añadió que su plus es el centro de vías, la gente que llega a hacer comercio y hace que se desarrollen concentraciones poblacionales. “Situación que motiva que no haya un arraigamiento de la persona, expresándose en su poco compromiso y poco interés en desarrollar el territorio y solo dedicarse a sacar ventajas”, añadió.

En ese sentido, indicó que es un desafío tratar de generar un interés por el territorio, buscando puntos de consenso y lograr acuerdos para avanzar y no quedarse solo en lo técnico.

Anotó, que esta vocación, no obstante, para ser desarrollada debe sentarse primero en el marco de las políticas de estado, políticas de gobierno y también la influencia internacional a través de tratados internacionales y la globalización de mercados.

“Eso va a influir no solamente en la vocación de un territorio, que no es abstracta, sino que tiene un contexto en el cual se inserta”, indicó.

Igualmente, señaló que en la modernidad influye en la vocación del territorio, dando lineamientos estratégicos para el desarrollo que se traduce en ejes con actores políticos, técnicos y sociales para combinar la parte instrumental de visión, misión y objetivos estratégicos que da lugar a la formulación del plan.

Además, se refirió a la elaboración de programas y proyectos. “Se viabilizan a través de la gestión y ejecución, así como la creación de normas e instrumentos normativos que permiten materializarlas. Aquí, no solamente es necesario hacer propuestas, sino tener proyectos debidamente sustentados”, remarcó.

Pero más allá de una relación de proyectos, añadió que es necesario precisar cómo se van a hacer, de dónde van a salir los recursos, en qué tiempo se van a hacer, quiénes van a estar a cargo, cómo se van a materializar y cómo se van a ejecutar.

“Este proceso que se lleva a cabo paralelamente, tiene que contar con un proceso de monitoreo y evaluación del impacto”, anotó.

 Si un plan no genera impactos, agregó, no es un plan, sino un ejercicio académico o un ensayo.

“Un plan, para que sea tal, tiene que tener un impacto, una vez que se evalúa el impacto, se revisa el punto de partida de todo este esfuerzos misión, visión, objetivos estratégicos y se reajusta, de manera que este es un ciclo permanente, que debería permitir avanzar en el desarrollo de un territorio”, remarcó.

Ugarte, explicó que el planeamiento territorial es un proceso de decisiones para lograr metas y mejorar la calidad del hábitat y ofrecer calidad de vida a los ciudadanos.

Señaló que los planes en general terminan siendo principalmente técnicos, muy acuciosos en la zonificación, pero no necesariamente se traducen y se benefician en calidad del hábitat y mejorar la calidad de vida del ciudadano.

Cómo y con qué

Indicó que el planeamiento tiene estas cinco etapas: diagnóstico, propuestas, gestión, monitoreo y medición de impacto.

“Normalmente los planes que se hacen en el Perú ocupan el 70 % a 75 % de volumen de producción del esfuerzo de trabajo, se hacen planes muy profundos, muy acuciosos y muy detallados; mientras que las propuesta son muy rápidas, con poco sustento, que ni siquiera aterrizan bien en los segmentos de la propuesta donde se van a llevar acabo”, criticó.

Entonces, subrayó, terminan siendo planes que son más que documentos de buena intención.

“A estos documentos yo los denomino ‘Hay que’, porque determinan lo que hay qué hacer y hay que lograr, pero no se dice ni cómo, ni cuando, ni de dónde se consiguen los recursos, ni cómo se van a llevar a cabo, menos se hace la gestión para conseguirlos”, recalcó.

Resumió que en la formulación del plan no se suelen diseñar los instrumentos para lograr la gestión ni para el monitoreo.

“Entonces cómo se van evaluar y cómo se van a medir los impactos que están generando las inversiones y las obras que se han convocado”, preguntó.

La plusvalía social

En cuanto a la plusvalía social, señaló que es la cualidad de tener más valor, la misma que está asociada a los temas económicos.

“Los planes son instrumentos que orientan tanto la inversión privada como pública, y en esa medida se va a lograr el desarrollo y atender las necesidades sociales en las mejores condiciones”, señaló.

Explicó que el plan tiene que recoger los intereses de los habitantes tanto económicos, políticos y sociales, concertar con ellos, ponerse de acuerdo, en la organización del territorio, construcción de los asentamientos y priorización de las inversiones que permitan que el territorio se desarrolle y avance.

El especialista manifestó que los planteamientos dependen de la escala con que se mire.

“En una primera mirada podemos ver a Chiclayo desde el satélite con relación a Piura, Cajamarca, San Martín, Trujillo y el mar; en una segunda mirada a escala de helicóptero observaremos los distritos de Chiclayo, Reque y cómo articulamos estos elementos territoriales dentro del proceso de desarrollo; y finalmente una tercera mirada a escala dron, muy cercana a los problemas de la población como salud, educación, seguridad, transporte, tráfico y contaminación ambiental”, indicó.

En ese aspecto, subrayó un plan tiene que tener estos distintos ámbitos de planteamiento “una visión general primero para resolver todos los problemas”, anotó.

Señaló que para que se dé la plusvalía social el planeamiento territorial debe generar un impacto positivo en el hábitat.

“Finalmente si no hay un planeamiento, un impacto positivo en el hábitat, no podemos decir que el planeamiento va a generar plusvalía social, van a ser cosas que se van a dar paralelas pero no como consecuencia de una y del otro”, anotó.

Deja tu Comentario