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LUCIO ASALDE VIVES: “La única propuesta en 15 años para construir un terrapuerto fue desestimada por la MPCH”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1216

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  • El ingeniero recuerda su paso por el Comité Especial de Promoción de la Inversión Privada – CEPRI, para la ejecución del terminal terrestre.

El 12 de enero del 2015 se constituyó el Comité Especial de Promoción de la Inversión Privada – CEPRI, para la ejecución del terrapuerto de Chiclayo. Este estuvo integrado por Luis Vigil Urdiales, representante del Colegio de Economistas de Lambayeque; Hever García Ramírez, entonces decano regional del Colegio de Arquitectos; y Lucio Asalde Vives, representante de la orden profesional de los ingenieros. Al respecto, este último señala que la Municipalidad de Chiclayo desestimó la propuesta de inversión privada que el CEPRI consiguió para la ejecución de esta obra.

“Nosotros impusimos reglas desde el primer día. Recibimos a un promedio de 15 postores. Visitamos muchos terrapuertos, conversamos con la empresa Wong, que es la que maneja el terminal terrestre de Lima Norte, y todos nos hicieron una serie de propuestas. Finalmente, fue la empresa AV Proyectos y Construcciones la que presentó una propuesta por 180 millones de soles, que comprendía un proyecto bastante interesante”, indica.

Asalde Vives relata que el CEPRI gestionó -a pedido de los postores que se presentaron para la ejecución de esta obra- la actualización de los flujos de pasajeros y ómnibus en los terminales de Chiclayo, toda vez que el último estudio que había era del año 2002. Además, se realizó un estudio económico referencial del proyecto. Ambos fueron elaborados por la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo.

Además, señala que los postores también pidieron la aprobación de cuatro ordenanzas municipales: la delimitación de la zona rígida urbana de Chiclayo, donde no podrán ingresar buses de pasajeros; el cambio de uso a corredores comerciales de las avenidas y calles por donde funcionan actualmente los terminales de buses; la definición de la ubicación de los nuevos terminales privados y las características de los mismos, de acuerdo a los reglamentos nacionales; y la definición las nuevas rutas de buses, ‘cousters’, combis y colectivos, que faciliten el traslado al terrapuerto.

Terrapuerto

Asalde Vives indica que la propuesta presentada por AV Proyectos y Construcciones fue denominada ‘Terminal Terrestre Naylamp’ y estaba proyectada para un tiempo de ejecución de 24 meses, de los cuales 18 eran propiamente para el terminal terrestre.

Refiere que durante el período de operación el proponente otorgaría dos millones de soles anuales a la municipalidad con una tasa anual de actualización del 3 %. El tiempo de concesión solicitado fue de 30 años, al término del cual toda la infraestructura pasaría a ser de propiedad municipal.

El proyecto en sí consistía en un terminal terrestre de dos niveles con capacidad para 65 empresas, las cuales podían recibir en total hasta 14 mil pasajeros al día, con una tasa de crecimiento anual del 5 %. Además, contaba con la capacidad de atender la demanda proyectada para el período de concesión.

Grafica que el proyecto comprendía una zona comercial, un área de convenciones y un hotel. El área total construida ascendía a 61 mil 855 metros cuadrados y una zona de estacionamientos para 750 vehículos, con lo cual se subvencionaría la tarifa de pasajeros y buses, igualándola con otros terrapuertos nacionales. Cualquier otra área adicional que se construyese sobre el terreno sería objeto de una negociación específica.

“Nosotros pedimos de forma especial que en esas 11 hectáreas se haga un centro de convenciones para albergar a mil 500 personas. Cuando se produjo la reunión del APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico) las ciudades anfitrionas fueron Lima, Trujillo, Piura y Loreto. Chiclayo no existió porque no tenía un centro de convenciones, así que les pedimos que construyan uno como parte de la propuesta”, afirma.

Evaluación

El ingeniero explica que los integrantes del CEPRI consideraron que, por la magnitud y trascendencia del proyecto, este debía ser evaluado por organismos especializados de la sociedad civil. Por tanto, se invitó a los colegios profesionales de Abogados, Arquitectos, Economistas, Ingenieros y Sociólogos para que conformen una comisión autónoma de evaluación.

“No teníamos competencia técnica ni legal completa para evaluar un proyecto de esta magnitud y la Municipalidad de Chiclayo tampoco la tenía. La comuna nombró a cuatro regidores que a nuestro juicio no estaban capacitados para evaluar un proyecto de esta naturaleza. La transparencia era un factor fundamental en nuestro trabajo. Queríamos un proyecto emblemático de desarrollo limpio y transparente”, sostiene.

Menciona que cada uno de los colegios profesionales emitió su informe, dando recomendaciones, las cuales fueron implementadas al 100 % con la participación de Proinversión. Al final, la opinión de todas las órdenes fue considerada y se levantaron favorablemente las observaciones.

“La revisión del proyecto en la parte normativa para actuar de acuerdo a leyes nacionales se confío a la asesoría de Proinversión. A criterio de este organismo, el proyecto cumplía con todos los requisitos de ley, por lo que se sugirió su aprobación”, indica.

Con todo ello, Asalde Vives apunta que el CEPRI recomendó al entonces alcalde David Cornejo Chinguel y a los regidores la aprobación de la declaratoria de interés de la iniciativa privada autosostenible del Terminal Terrestre Naylamp, presentada por la empresa AV Proyectos y Construcciones. Sin embargo, el proyecto fue rechazado en sesión de concejo por 14 votos en contra y solo uno a favor.

“La única propuesta recibida en 15 años, garantizada con cartas fianza y una carta de garantía de financiamiento internacional por 180 millones de soles, fue desestimada por la municipalidad”, asevera.

“El lunes previo al jueves en que se descartó la propuesta, el alcalde me invitó a su despacho con todos sus regidores y me dijo que ese jueves se aprobaría el proyecto. Le dije que lo felicitaba y le agradecía porque le dejaría a Chiclayo un proyecto emblemático, que sería el inicio de una nueva arquitectura que marcaría un hito para la ciudad. Pero el jueves ni siquiera me permitieron exponer el trabajo de un año, sino que de frente pasaron a votación y lo eliminaron. Para nosotros fue frustrante y creo que para la ciudad también”, añade.

Realidad

Asalde Vives señala que actualmente en Chiclayo existen cerca de 50 mil taxis y 40 mil mototaxis, entre formales e informales. Diariamente se movilizan un millón 32 mil 802 pasajeros. Asimismo, ingresan 380 buses interprovinciales y 400 camiones de carga y descarga cada día, generando caos vehicular y contaminación.

Apunta que para resolver esta problemática no solo hace falta la construcción de un terrapuerto de pasajeros, sino también un terminal de carga y descarga, un sistema de transporte metropolitano y un sistema de semaforización inteligente. Incluso, refiere que podría pensarse en un tren elevado monorriel como el que se propone en Arequipa, que permitirá unir a la ‘Ciudad Blanca’ de polo a polo en solo 20 minutos.

“En el caso de Chiclayo, nuestro tránsito no ha evolucionado, sino involucionado. Cuando era niño había muchos buses circulando por Chiclayo, después los vi desaparecer. Luego vi ‘cousters’, que también desaparecieron. Después llegaron los taxis de tres cilindros y ahora predominan los mototaxis. Eso ha generado un caos increíble, con una contaminación indetenible que afecta más aún en este contexto de cambio climático”, anota.

Indica que la ejecución del terrapuerto ayudará a crear un nuevo polo de desarrollo económico, además de ayudar a formalizar a las empresas de transporte y propiciar la creación de empleos formales.

Además, destaca que las avenidas Bolognesi, José Leonardo Ortiz y otras se convertirían en nuevos corredores comerciales. De igual forma, se evitaría el mayor deterioro de las pistas, las cuales se encuentran en pésimo estado y sobre un sistema de alcantarillado muy antiguo.

“Este proyecto es prioritario para el ordenamiento y desarrollo urbano y económico de Lambayeque. Debe ser considerado en los primeros lugares de la agenda municipal de Chiclayo. Hoy debe cuidarse la integridad física y legal del terreno, donde se construirá el terrapuerto, ya que está abandonado y con más de 200 mil metros cúbicos de basura”, finaliza.

 

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