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Y CONSIDERAR LOS PLANES URBANOS: Ubicación del terrapuerto de Chiclayo debe proyectarse a futuro

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1216

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  • Especialista mexicano advierte los riesgos de construir una central de autobuses sin planificación.

El terrapuerto de Chiclayo es uno de los proyectos pendientes, que ayudaría a destugurizar las principales arterias de la ciudad por las que hoy circulan todo tipo de vehículos, ocasionando caos, sobre todo en las horas punta. Al respecto, el ingeniero Juan José Benítez Suárez, director de Planeamiento y Transporte del Sistema de Transporte Masivo en Puebla (México), cuenta la experiencia de la Central de Autobuses de Puebla (terrapuerto), a 33 años de su construcción. 

Benítez Suárez resalta que en la zona metropolitana de Puebla habitan cerca de 2.4 millones de personas, distribuidas en siete municipios con una marcada unidad geográfica. “En función del tamaño de la población los ingenieros sabemos el tamaño de los problemas. Y Puebla tiene una densidad poblacional de dos mil 800 habitantes por kilómetro cuadrado”, apunta.

Central de autobuses

Comenta que la Central de Autobuses de Puebla fue inaugurada el 5 de mayo de 1988 y fue modernizada en el 2010, con la construcción de tres líneas que están dentro del sistema masivo de transporte. Estas empezaron a operar en el 2013 y su inversión en conjunto fue de 57 millones de dólares.

Indica que la superficie total del terminal es de 13.7 hectáreas, la cual se divide en un área construida de 44 mil 800 metros cuadrados, que incluye salas de espera y servicios; y el espacio para otras áreas como andenes, zonas de apoyo, jardines y estacionamientos, que en total suman 55 mil metros.

“Este proyecto se construyó gracias al Fondo Nacional de Infraestructura. Lo financió el gobierno federal, a través de los fondos perdidos, es decir, aportaciones que como ya no eran recuperables fueron enviadas al estado de Pueblo para su ejecución. De esta forma en México se han hecho muchos proyectos de transporte masivo”, indica.

Señala que las tres líneas hacen en total un recorrido de 47.7 kilómetros. Estas líneas desembocan en cuatro terminales, donde hay un total de 97 estaciones. En conjunto, el número de unidades vehiculares alcanza las 330: buses articulados (50), padrones (80), alimentadores (184) y alimentadores mixtos (16).

Anota que en promedio se realizan 281 mil 591 viajes, aunque se ha llegado a picos de 305 mil 867 viajes diarios. Sin embargo, debido a la pandemia, la demanda actual es de 151 mil 125 recorridos. Asimismo, se ofertan 300 destinos que llegan a todo México.

“La Central de Autobuses de Puebla no solo es una de las más grandes de México, sino de Latinoamérica. Tiene cobertura en toda la república. Si alguien quiere ir a la frontera con Guatemala o Belice puede hacerlo desde allí”, afirma.

Vigencia

El ingeniero explica que el terrapuerto de Puebla fue una solución innovadora para el desorden vehicular que existía en la ciudad, sin embargo, hoy se ha convertido en un verdadero problema, toda vez que no se planificó adecuadamente su ubicación. Hace 33 años -revela- la central de autobuses estaba a las afueras de la urbe, pero ahora ya está inmersa en la zona metropolitana.

“Este terrapuerto fue una solución durante sus primeros 15 años, quizá 20, pero hoy ya no. Por el tiempo que ocupan los usuarios en llegar al punto de partida de su viaje, las empresas están ofertando terminales más cerca, con lo cual estamos regresando al principio del problema. En Chiclayo los especialistas deben considerar los planes municipales y metropolitanos de desarrollo urbano, sino su terrapuerto será una solución de corto período”, sostiene.

 Problemática

Juan José Benítez refiere que el terminal, debido a su dimensión, ubicación y operación, actualmente genera una serie de problemas como saturación vial, congestión y demoras excesivas para los viajes. Además, se registran altos índices delictivos y elevados niveles de contaminación ambiental, debido al comercio informal.

“Tenemos que cuidar en la planeación los altos niveles de contaminación. Ahora en la Central de Autobuses de Puebla tenemos cerca de 20 mil toneladas de residuos sólidos. La zona más contaminada de la ciudad es donde está el terminal, lo cual se debe en parte al comercio informal”, refiere.

Afirma que otro de los problemas que ha generado la obsolescencia del central terrestre de Puebla es que las empresas de transporte implementen terminales individuales que cubran la zona metropolitana.

Lecciones

En ese marco, Benítez Suárez recomienda para la construcción de un terrapuerto que se norme y regule el uso de suelo y el crecimiento de la zona, a fin de garantizar la conectividad con otros medios de transporte, tales como la bicicleta.

“No se debe contemplar solamente la infraestructura vial del terrapuerto, sino otros modos de transporte para que los desplazamientos sean sencillos”, indica el especialista, quien añade que el principal eje carretero del país que circula por la central de autobuses conecta a todo el norte de México con el puerto de Veracruz. Manifiesta que esta autopista con el tiempo se ha visto saturada. Si bien se ha construido un viaducto elevado, este poco ha podido mitigar la tugurización, ya que el costo del peaje está por encima de los cuatro dólares, lo cual desalienta su uso.

Sostiene que, al no estar regulado el uso del suelo, hay excesivos negocios, tanto formales como informales, en los rubros de autopartes, talleres mecánicos, estacionamientos, centros de abasto, restaurantes, complejos comerciales, servicios escolares, entre otros.

Asimismo, señala que se debe estimar un período de vida útil, que no exceda de la capacidad de operación del proyecto y el retorno de la inversión. Añade como medida complementaria que se deben ubicar terminales centrales periféricos en las zonas cercanas a las carreteras que conectan la ciudad.

“La parte de la planeación estratégica es importante a efectos de evitar estos problemas. Por ejemplo, antes teníamos un servicio de taxi, que contaba con 240 autos, pero ahora tenemos el doble de unidades no autorizadas. Hemos regresado nuevamente al inicio del problema”, sentencia.

Terrapuerto de Chiclayo

Actualmente, la Municipalidad Provincial de Chiclayo cuenta con un predio de 11 hectáreas al costado de la carretera a Monsefú, en el cual debería construirse el terrapuerto. Sin embargo, según especialistas como el presidente de la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque, Carlos Burgos Montenegro, lo ideal sería que esta infraestructura se construya en la segunda etapa del terminal aéreo José Abelardo Quiñones Gonzales, dado que así se facilitaría el traslado de los visitantes que arriban a la ciudad.

Lucio Asalde Vives, expresidente del Comité Especial de Promoción de la Inversión Privada - CEPRI, del Terrapuerto de Chiclayo, señala que esta obra cuenta desde el 2016 con el proyecto elaborado, el cual considera una inversión total de 180 millones de soles para su ejecución. Sin embargo, sigue durmiendo el sueño de los justos.

Este estudio detalla que en las horas punta (de 6:00 a 10:00 de la mañana y de 07:00 a 10:00 de la noche) el flujo de buses en el centro de Chiclayo trae como consecuencia que un promedio de medio millar de taxis circulen por la zona, generando la congestión vehicular.

Asimismo, el estudio reveló que existen 62 empresas de transporte, que en su conjunto congregan a un promedio de 400 buses. De estas, el 70 % no cuenta con licencia de funcionamiento.

No obstante, esta no ha sido la primera vez que se intentó poner en marcha el terrapuerto. En el 2002, durante el gobierno municipal de Fernando Noblecilla Merino, el Concejo Provincial aprobó la concesión para la ubicación, construcción y operación del Terminal Terrestre de Servicios Múltiples Integrados - TTI de Chiclayo. Con este modelo de concesión, la municipalidad no habría invertido recursos, ya que incluso los fondos proporcionados para el desarrollo de todo el proceso financiado por Pro Inversión habrían sido devueltos por el consorcio ganador.

La concesión preveía 20 años, es decir que, si en 14 meses se ejecutaba, a fines del 2004 o inicios de 2005 esta habría sido inaugurada, y a fines del 2025 la Municipalidad de Chiclayo empezaría a ver las ganancias. Lamentablemente, este proyecto no se ejecutó por la decisión política del exalcalde Arturo Castillo Chirinos.

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