La Universidad Nacional Mayor de San Marcos es toda una institución en América Latina. Ostenta el título de ser la primera casa superior de estudios del continente (1551), es anterior a la independencia del Perú y por sus aulas han pasado notable personajes de la talla de Jorge Basadre, Federico Villarreal, José María Arguedas, Abraham Valdelomar, Víctor Raúl Haya de la Torre, entre otros. Tras 470 años de creación, el 24 de junio tuvo lugar un hecho histórico: por primera vez, una mujer fue elegida como rectora. Se trata de la contadora Jerí Ramón Ruffner, quien lleva como vicerrector académico al ferreñafano Carlos Cabrera Carranza.
Cabrera Carranza, ingeniero de profesión, señala que salió de Ferreñafe en 1976, tras ocupar uno de los primeros puestos en el Colegio Santa Lucía de dicha localidad. Partió a Piura, donde se graduó de la carrera de Ingeniería Pesquera en la Universidad Nacional de Piura, y en 1986 ingresó a trabajar en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Desde entonces, el ferreñafano ha ido escalando todas las posiciones hasta llegar al cargo de vicerrector.
“Llevo un caminar de 35 años en San Marcos. Inicié como jefe de prácticas, pero con mucha humildad y honestidad he ido escalando. Nunca he desmayado, porque en la vida nada es fácil. El camino es duro y mucho más cuando uno viene de un hogar donde lo que más faltaba eran los recursos económicos, pero las ganas y conocimientos no nos faltan a los ferreñafanos”, comenta.
Rompiendo esquemas
Señala que las elecciones al interior de San Marcos para elegir a las nuevas autoridades fueron bastante reñidas. Participaron siete agrupaciones políticas, que debieron conseguir la simpatía de 35 mil alumnos y tres mil docentes. Sin embargo, la lista encabezada por la doctora Jerí Ramón se impuso con más del 65 % de los votos, con lo cual se convirtió en primera rectora mujer, tras 219 rectores varones.
“Es un reto para nosotros porque en este contexto de pandemia nos toca gestionar. Esta es una universidad muy compleja, con muchas perspectivas y situaciones por las que verdaderamente amerita trabajar. Además, es una oportunidad grande de servir al Perú y ayudar a mejorar la calidad educativa y la internacionalización académica. Es lo que nos hemos proyectado para los próximos cinco años de gestión y estamos convencidos de que lo vamos a cumplir”, afirma.
Anota que actualmente la universidad cuenta con 35 mil alumnos en pregrado y más de tres mil 500 profesores ordinarios, además de otros mil contratados. En cuanto a posgrado, indica que hay un promedio de 10 mil alumnos y mil docentes. La plana administrativa agrupa a mil 200 trabajadores, fuera de los que están por Contrato Administrativo de Servicios – CAS, y terceros.
Refiere que el presupuesto anual que recibe la universidad es de 500 millones de soles. Señala que el 60 % de los ingresos de San Marcos se destina al pago de remuneraciones. Sin embargo, hay un 40 % del presupuesto que debe ser cubierto con recursos directamente recaudados, los cuales son difíciles de conseguir en este contexto de pandemia, pues la mayoría del dinero proviene de la educación en posgrado.
“En San Marcos el posgrado sí es autofinanciado, en cambio pregrado es gratuito. Con el presupuesto adicional que recaudamos podemos mejorar la calidad de los laboratorios, del equipamiento. En este momento es un reto manejar una universidad de gran envergadura, cuando se tienen pocos recursos, pero los convenios internacionales que tenemos nos permiten buscar un vínculo de sostenimiento y apoyo”, manifiesta.
Pandemia
Cabrera Carranza señala que la pandemia por el COVID-19 le trajo a San Marcos la pérdida de docentes, administrativos y estudiantes. Sin embargo, el trabajo debió continuar para adaptarse a la educación remota y capacitar a los catedráticos en las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Del mismo modo, se ayudó a los alumnos a superar la brecha digital para que puedan conectarse a sus clases.
“En una universidad pública de la magnitud de San Marcos es difícil apoyar a toda la población de estudiantes. A algunos se les ha dado chips, módems. Tenemos comensales que habitan en las viviendas universitarias y tenemos que atenderlos, porque la parte del bienestar social es importante para nosotros”, asegura.
Relata que la gestión de la que forma parte está trabajando en cristalizar una de sus propuestas de campaña que fue la implementación de una planta de oxígeno en la ciudad universitaria y otra en la sede de San Juan de Lurigancho. Hasta el momento -indica- la ejecución de esta infraestructura no está costándole a la universidad, pues se está haciendo con la colaboración de egresados que aportan con su universidad.
Refiere que San Marcos trabaja con un sistema de educación semipresencial, que aplica solo para los alumnos que requieren hacer sus investigaciones en los laboratorios. Para ello se ha implementado todo un protocolo sanitario.
Internacionalización
Cabrera Carranza resalta que uno de los objetivos de la gestión presidida por Jerí Ramón es lograr la internacionalización académica de San Marcos, para lo cual fortalecerán la movilidad estudiantil y docente, a fin de que tengan más oportunidades de capacitarse en el exterior. Anota que la casa superior de estudios tiene un convenio ya con la Universidad de Harvard (Estados Unidos) y un presupuesto semilla para generar alianzas con otras instituciones del mundo.
“Nuestros docentes también deben promoverse en cuanto a la investigación con los laboratorios y universidades del mundo para que San Marcos siga teniendo ese ranking. En este mes de gestión que llevamos hemos elaborado convenios con universidades internacionales, que muy gustosamente quieren trabajar con nosotros, lo cual nos motiva a seguir preparando a nuestros docentes y catedráticos”, afirma.
Señala que una de las principales barreras que tienen es la idiomática, pues la universidad tiene convenios con países como Japón, China y Taiwán, los cuales piden como requisito indispensable el dominio del idioma inglés, además del manejo de las herramientas informáticas.
Lambayeque
Por otro lado, Cabrera Carranza observa con preocupación que la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, de la cual es docente de la maestría de Ingeniería Ambiental, no logre aún su licenciamiento. Anota que sostiene conversaciones con el decano de la Facultad de Ingeniería Agrícola, Jorge Cumpa Reyes, a fin de firmar un convenio institucional.
“La Universidad Pedro Ruiz Gallo tiene convenios con instituciones como SENAMHI (Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología) y ha recibido donaciones de terrenos y equipos para realizar proyectos agrarios. Nosotros no contamos con la carrera de ingeniería agrícola, pero sí tenemos carreras afines como Ingeniería Geográfica, que utiliza herramientas geoespaciales como la cartografía, drones y manejo satelital. La idea es darnos el soporte tecnológico para crear una sinergia. Estamos comprometidos en que la universidad se licencie lo antes posible”, asevera.
Explica que en Lambayeque pueden trabajarse proyectos orientados a detener la salinización de los suelos agrícolas, los cuales se degradan con el tiempo, debido al cultivo del arroz.
Indica que San Marcos cuenta con institutos de investigación en seis departamentos y, si bien Lambayeque no es uno de estos, no descarta que sea incluido dentro del proyecto de descentralización de la universidad.
“Una de las iniciativas que tenemos con la rectora es captar a los mejores talentos y darles todo el apoyo. Ellos están en provincia, en los lugares más lejanos del país. Son los chicos que no tienen recursos, a ellos hay que apoyarlos. Como ferreñafano aspiro a que todos mis coterráneos logren el desarrollo, porque sé de su talento”, enuncia.
Por otro lado, indica que la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria – SUNEDU, necesita reformularse, pues no se puede permitir la intromisión en la autonomía de las universidades. No obstante, refiere que esto no debe mellar la búsqueda de la calidad educativa, que es un principio compartido por San Marcos.
“A los docentes les piden que sean magísteres y doctores, pero no les dan facilidades para que estudien. Al estudiante si repite tres veces lo mandan a su casa, pero no miden la real situación social y económica por la que pasa el joven. No saben si se alimentó, si su padre murió, tantas cosas. La SUNEDU debe regular su accionar”, opina.
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