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WALTER ALVA: “Los museos son el sustento de nuestra identidad”

Escribe: Semanario Expresión
Edición N° 1209

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  • El arqueólogo señala que el Museo Tumbas Reales ha sufrido millonarias pérdidas por la pandemia.

Desde que en 1987 Walter Alva Alva descubriera las Tumbas Reales de Sipán, el arqueólogo ha dedicado su vida a revalorar y promover el pasado de la cultura lambayecana, hecho por el cual ha recibido distintas condecoraciones, entre estas la Orden El Sol del Perú, en 1990. Hoy, en este contexto de pandemia, el director del Museo Tumbas Reales lamenta que los complejos museográficos se encuentren cerrados, pues la sociedad pierde así la oportunidad de fortalecer su identidad.

“El punto esencial es que al momento en que el museo cierra deja de ser un referente educativo, el sustento de nuestra identidad. La gente ya no puede llegar al museo para conocer y fortalecer lo que fue nuestro pasado. Eso es lo más lamentable de esta situación”, refiere.

Walter Alva destaca que, hasta antes de la pandemia, el Museo Tumbas Reales recibía entre 160 mil y 180 mil visitantes por año. Sin embargo, el permanecer cerrado le ha generado cuantiosas pérdidas, que a la fecha ya superan el millón de soles.

Anota a la caída del turismo como otra de las consecuencias del cierre del museo, ya que Tumbas Reales era uno de los complejos más visitados del Perú e incluso de Latinoamérica.

Apertura y contagios

Menciona que en febrero el museo abrió por unas pocas semanas, pero debido a que Lambayeque ingresó al nivel de riesgo extremo nuevamente tuvo que cerrar. Apunta que hoy se complica volver a abrir, dado que dos trabajadores del museo, entre ellos el jefe de seguridad, fallecieron a causa del COVID-19.

Destaca que debido a la Ley N° 31131, que dispone la eliminación progresiva de los contratos CAS, no han podido realizar una convocatoria para reemplazar las plazas vacantes.

“Estamos tratando de que el Ministerio de Cultura solucione el impase y vea la manera de cómo tener por lo menos contratos temporales para suplir estas plazas y también las de aquellos trabajadores que son de cierta edad y por su condición de vulnerables no pueden realizar los trabajos de mantenimiento y seguridad, que son las áreas más difíciles de nuestra institución”, resalta.

Comenta que el museo ha recibido la certificación ‘Safe Travels’ de parte del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo - MINCETUR, con la cual está apto para recibir turismo internacional. Por lo pronto los trabajadores del museo vienen haciendo trabajo virtual y también labores mixtas.

Investigaciones

En tanto, señala que a causa de la falta de ingresos propios se han suspendido los proyectos de investigación en Úcupe, Santa Rosa, Purulén y el mismo Sipán, todos ellos orientados a conocer los orígenes de la civilización y el desarrollo de la cultura Mochica.

Indica que los pocos arqueólogos que laboran en el museo vienen realizando un trabajo de gabinete, es decir, el análisis de las piezas que se recuperaron como producto de las excavaciones: elementos fragmentarios, objetos de metal y material orgánico como huesos. Todo lo recuperado permite reconstruir la forma de vida de los antiguos lambayecanos, el tipo de alimentación, las costumbres y en general la historia del yacimiento arqueológico.

“Prácticamente la investigación está detenida, pero nosotros, los que estamos con esta tarea, los pocos arqueólogos que estamos en el museo, seguimos investigando, registrando, catalogando (…) Tenemos muchas expectativas en que se puedan producir nuevos hallazgos y contribuir al conocimiento de nuestro pasado, porque si no hay nuevos aportes tampoco se mantiene la expectativa internacional, que alimenta el flujo turístico”, subraya.

Distinción

Sobre la distinción de ‘Hombre del Bicentenario’, que se le dará en el marco de los 200 años de independencia del Perú, refiere que la toma con bastante humildad y la comparte con todo el equipo humano que trabaja a su lado.

“Este es un honor que comparto con todos los que trabajan a mi lado. Yo solo no he hecho todo. Somos un equipo humano compuesto de jóvenes arqueólogos, pocos, pero muy eficientes, a los que se suman los trabajadores de campo y los vigilantes, que cumplen una función muy importante, custodiando los sitios arqueológicos de los invasores. Una sola persona no hace nada, sería como el director de una orquesta, pero sin músicos”, asevera.

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