Ubicada en el kilómetro 7 de la carretera Chiclayo-Chongoyape se encuentra la Agroindustrial Pomalca, empresa azucarera de la cual dependen directa e indirectamente miles de familias del distrito homónimo. Desde el 2005, el Grupo Oviedo es el accionista mayoritario de la empresa y trata de sacar a flote esta industria, que durante la primera mitad del siglo XX se erigió como una de las más poderosas en el norte.
Sin embargo, la sequía, sumada a la pandemia por el COVID-19, hicieron que el 2020 sea un año bastante complicado para la empresa. Pese a ello, el presidente del directorio de la agroindustrial, Carlos Andrade Villar, afirma que Pomalca se mantiene al día en el cumplimiento de las remuneraciones de sus dos mil 130 trabajadores, situación que no ocurre con otras empresas del corredor azucarero.
“No hemos recurrido a la suspensión perfecta de labores, como otras empresas de este rubro, que también han disminuido sueldos. Eso nos llena de orgullo y renueva el compromiso para seguir asumiendo este reto, ya que estamos totalmente al día con nuestras planillas. Lamentamos mucho lo que les sucede a nuestros hermanos trabajadores de otras empresas azucareras, porque de ese salario dependen sus hogares”, apunta.
Andrade Villar señala que la planilla mensual de Pomalca significa un desembolso promedio de tres millones 700 mil soles, cifra que le demanda arduos esfuerzos al directorio para poder honrarla, ya que -además de la sequía- Pomalca no ha sido beneficiada con los fondos de Reactiva Perú.
“El Perú ha destinado 64 mil millones de soles para el Reactiva Perú, ha dado la suspensión perfecta de labores, el bono universal, el bono familiar y nosotros que hemos tenido sequías, embargos de la SUNAT, de las municipalidades, no hemos sido beneficiados. Está bien, si no quieren ayudarnos, que no nos ayuden, pero que tampoco nos ataquen en estos momentos de dificultades”, sostiene.
Producción
El directivo refiere que el 2020 fue un año muy malo para la cosecha de la caña de azúcar, debido a la falta de lluvias. Este año, las cosas no han cambiado. Apunta que para mayo la producción es de 86 toneladas de caña por hectárea, cuando antes se alcanzaban los 120 y hasta más. Sin embargo, señala que en los próximos meses se llegará a cerca de 100 toneladas, aunque hay que tener presente que la cantidad no siempre determine un mejor rendimiento, pues mucho depende de la calidad de la caña.
“El 2020 ha sido muy malo. El presente digamos que es malo porque todavía estamos cosechando las dificultades de la sequía del año pasado, pero estamos trabajando para que el 2022 sea mejor para la empresa, los trabajadores, jubilados, y toda la comunidad, porque directa o indirectamente dependen del negocio principal que es el azúcar”, manifiesta.
Indica que la capacidad de molienda oscila entre las dos mil 500 y tres mil toneladas por día, pero actualmente por la falta de caña en el norte a consecuencia de la sequía, se está llegando a moler apenas dos mil toneladas y la poca caña que se logra obtener no es solo propia, sino también de pequeños, medianos y grandes cañicultores de Pomalca, que la llevan a la agroindustrial para su procesamiento.
“Tenemos competencia de otros valles, competencia a la que no voy a llamar desleal, pero la verdad es que es ilegal, ya que transportan caña por encima de la ley de pesos y medidas. De otros valles vienen y llevan más caña de la que deberían en los camiones transportadores, que además deterioran las pistas. Pero nosotros vamos a seguir fidelizando a nuestros sembradores de los valles de Lambayeque. Vamos a hacer una campaña intensiva de asesoría técnica y de fidelización con ellos”, anuncia.
Comenta que este año se han planteado como meta alcanzar 2 mil hectáreas de caña para el futuro, para cuyo propósito se lanzó a inicios de este año, una campaña intensiva de siembra que involucró la participación de los trabajadores de todas las áreas; “Con una inversión que superó los 6.5 millones, en esta primera etapa llegamos a sembrar 1000 hectáreas de enero a marzo, logrando alcanzar nuestra primera meta propuesta en tiempo récord, ello gracias al compromiso que asumieron voluntariamente trabajadores y funcionarios, que indistintamente de la actividad que normalmente desarrollan, se sumaron a esta campaña. Tanto personal de seguridad, administración, campo y fábrica, participaron activamente y con mucho optimismo, de las arduas jornadas de siembra en el campo, lo cual es una importante muestra de unidad y solidaridad de nuestros trabajadores”.
Jubilados
Enuncia que Pomalca tiene entre jubilados, viudas y herederos cerca de cuatro mil personas, con quienes la empresa sostiene una deuda, que se acarrea desde hace muchos años. Precisamente, refiere que desde el 2005, en que ingresó el Grupo Oviedo, hasta el 2020, se han pagado 190 millones de soles por este concepto.
“Con los trabajadores hay una deuda laboral, pero es una deuda no exigible porque podrán cobrarla recién cuando renuncien o se jubilen, pero la deuda de los jubilados sí es más o menos de 53 millones de soles. Esta deuda se ha acumulado durante varios años. Estamos viendo la forma de pagarla y hemos encontrando algunas maneras como el programa Lote Propio, a partir del cual se están haciendo pagos importantes de esta deuda laboral”, asevera.
Sobre el cronograma de deudas aprobado por el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual – INDECOPI, refiere que la empresa venía cumpliendo con exactitud estos pagos, pero debido a la crisis sanitaria y los problemas de sequía no han podido honrarlo en su totalidad.
“Igual las seguimos cancelando mes a mes, periódicamente venimos pagándoles una parte para que tengan un ingreso adicional a la pensión que tienen estos señores jubilados. Se les está haciendo un pago a cuenta de las deudas que se han acumulado y mientras tanto estamos reprogramando el compromiso laboral que tenemos”, afirma.
Trabajadores
En tanto, informa que el año pasado, de los dos mil 130 trabajadores, cerca de mil 400 estaban dentro del grupo de riesgo de contagio del COVID-19, a quienes igual se les canceló sus honorarios, pese a que no podían trabajar. Hoy la situación es distinta y solo hay 17 servidores que están realizando sus labores de forma remota.
Indica que la actual gestión ha implementado lavatorios en cada área, así como zonas para comedores y baños, todo lo cual ha demandado de una importante inversión que ha valido la pena para asegurar el retorno de los trabajadores con todos los protocolos necesarios.
“Estamos haciendo trabajos programados para que no se junte la gente en los ómnibus y utilicen las mascarillas, las cuales entregamos permanentemente. Hace más o menos 15 días hemos vuelto a entregar un kit donde tienen su alcohol, mascarilla y protector facial. Estamos cumpliendo con todas las leyes y queremos ir más allá aún”, grafica.
Añade que como directorio se gestiona también la compra de vacunas contra el COVID-19 para todos los trabajadores. Si bien la ley que autoriza la compra de vacunas por parte de los privados fue promulgada a fines de abril, apunta que ya vienen coordinando con la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque, que es el ente gremial que liderará estas compras empresariales en el departamento.
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